lunes, 4 de diciembre de 2017

{Médicos}

- Dermatología | Dra. Ana Giachetti
Av. Olazábal 1915 PB 1, C.A.B.A.
T: 4781-2676
Turnos


- Fonoaudiología | Instituto Otorrinolaringológico Arauz
Tte. Gral. Juan Domingo Perón 2150, C.A.B.A.
T.: 2206-1400 (turnos) / 2206-1450 Int 1000 (guardia 24 horas)


- General | Consultorios Médicos Maipú
Gral. Güemes 1624, Florida
T: 4837-3700

- Odontología Pediátrica | Dra. Masoeiro
Av. Maipú 2751 piso 1, Olivos, Vicente López
T: 4799-3215
Turnos: coin.com.ar

- Oftalmología Pediátrica | Dra. Tartara, Alejandra
Lafinur 2974, PB "A", Palermo, C.A.B.A.
T: 4803-4998
Turnos: www.cdeoftalmologia.com.ar

- Oftalmología Pediátrica | Dra. Gamio
Jorge Newbery 1519 piso 1
T.: 4774-0064

- Oftalmología Pediátrica | Dr. Fernando Caride
Leandro N. Alem 474 3A, San Isidro
T: 4733-9190 / 4742-9982
‎info@fcaride.com.ar

- Otorrinolaringología | Centro San Blas
Chacabuco 996, Florida, Vicente López
T.: 4795-3684
Hacen estudio de audiometría

- Pediatra | Sofía Caorsi
Av. Crámer 1765 piso 1 A, Belgrano, C.A.B.A.
T.: 4786-2870 / 15-6304-1636

- Traumatología y Ortopedia Pediátrica | Dr. Oscar Cerviño
Pareja 3748 PB "B", Villa Devoto, C.A.B.A.
T: 4504-0469
Turnos: lunes, miércoles y viernes 9h-11h / lunes a jueves: 15h-18h

martes, 1 de agosto de 2017

{¿Cuánto tiempo necesita dormir tu hijo?}

Sabés que tu hijo necesita dormir menos tiempo ahora que cuando era un bebé, pero ¿cuánto es suficiente?
Cada niño es diferente, pero aquí te damos unas pautas generales para el promedio de horas que un niño necesita dormir cada día.

Edad Sueño nocturno Sueño diurno                  Promedio horas por día
2 años 10-12 horas        1-3 horas (1 siesta)          13 horas
3 años 9-12 horas        1-3 horas (1 siesta)          12-13 horas
4 años 9-12 horas        0-2,5 horas (1/no siesta)  11-12 horas
5 años 8-11 horas        0-2,5 horas (1/no siesta)  10-11 horas

Las horas de sueño nocturno y diurno no se suman porque los niños que toman siestas más largas tienden a dormir menos de noche, y viceversa.

Ten en cuenta que la mayoría de niños en edad preescolar necesitan dormir mucho, por lo general más de lo que los padres les permiten. Si un niño tiene malos hábitos de sueño o se niega a dormir la siesta o ir a la cama antes de las 22h, a menudo los padres asumen que no necesita dormir mucho.

Esto probablemente no sea el caso; de hecho, es probable que el niño esté en realidad falto de sueño, de ahí su comportamiento hiperactivo a la hora de acostarse.

Para ver si tu hijo cae en esta categoría, pregúntate:

- ¿Mi hijo se duerme con frecuencia mientras viaja en el coche?
- ¿Tengo que despertarlo casi todas las mañanas?
- ¿Se muestra malhumorado, irritable o cansado durante el día?

Si respondiste sí a alguna de estas preguntas, tu niño puede estar durmiendo menos de lo que su cuerpo ansía. Para cambiar este patrón, tendrás que ayudarle a desarrollar buenos hábitos de sueño, establecer una hora de dormir adecuada y aferrarte a ella.

Un niño en edad preescolar o escolar que haya superado la siesta necesita de 11 a 12 horas completas de sueño por noche, y esa cantidad irá disminuyendo a medida que crece. Aún así, cuando sea un adolescente, tu hijo seguirá necesitando de 9 a 10 horas de sueño por noche.

Fuenteespanol.babycenter.com

lunes, 31 de julio de 2017

{Alternativas cuando todo el tiempo dice "¡No!"}

Qué cabe esperar a esta edad

Los niños se vuelven inmunes al no y es posible que tengas que repetirlo diez veces antes de que tu hijo reaccione. Si intentas evitar que se meta en líos, procura enseñarle la diferencia entre el bien y el mal con un método más eficaz que la palabra “no”.

Qué puedes hacer

- Dilo con otras palabras

En lugar de decir no, dile claramente lo que sí puede hacer. En lugar de gritar: “¡No! No juegues a la pelota en la cocina”, por ejemplo, di: “¡Vamos al patio a jugar con la pelota!”. Si está en mitad de un proyecto artístico y hay pegamento por todo el piso, ayúdalo a poner periódicos debajo de su trabajo.

Esto le permite seguir ocupado en lugar de tener que dejar de hacer algo. Cuando tengas que actuar con rapidez para que no se meta en problemas, dile algo más directo como “¡para!” o “¡eso está caliente!”.

- Ofrécele opciones

Tu hijo quiere sentirse independiente y sentir que tiene las cosas bajo control, así que en lugar de responder “no” a secas cuando te dice que quiere chocolate antes de la hora de comer, ofrécele unas uvas cortadas por la mitad o rodajas de manzana. Otra alternativa es permitirle que elija una barra de chocolate que se puede comer después del almuerzo.

Si insiste en ponerse ropa no adecuada (como un traje de baño en invierno), dale a escoger entre dos prendas aceptables cada mañana. Aunque ninguna de las dos le emocione, a la larga aprenderá a aceptar las opciones que le presentas.

- Distráelo

Puedes distraer fácilmente a un niño de esta edad cuando está a punto de meterse en problemas.

Cuando en una tienda hay cosas delicadas que atraen la atención de tu hijo, rápidamente muéstrale cómo se refleja la luz en un espejo al otro lado del pasillo, o distráelo con una pregunta (“¿Te gustaría ir a ver tus primos este fin de semana?”), un juguete o un snack. Entretanto, aléjalo de las tentaciones.

Los niños más mayores son más fáciles que los pequeños a la hora de ir de compras, y también más receptivos a las distracciones: “No podemos jugar con esa muñeca de porcelana, pero podemos probar los juguetes que hay en ese lado”.

- Evita el tema

Si es posible, evita que tu hijo se meta en situaciones que te obliguen a decir no y, en lugar de eso, busca entornos seguros que fomenten su sensación de aventura y de curiosidad. Tu hogar debería estar a prueba de niños y es muy importante que mantengas tus objetos valiosos fuera del alcance de tu hijo.

Procura que juegue en lugares donde se sienta libre como el parque o el jardín de la casa, en vez de hacerlo en la sección de cristalería fina de unos grandes almacenes o la casa de la abuela. No puedes aislarlo de todas las situaciones en las que tengas que decir que no, claro, pero la vida será más fácil para ambos y podrás decir sí con más frecuencia si las limitas.

Ten en cuenta que muchos niños en edad preescolar disfrutan cuando van de compras y se portarán bien si tomas algunas precauciones. Sal de compras cuando tu hijo esté bien descansado y no prolongues demasiado el tiempo que dediques a las compras: una hora o dos en el centro comercial es más que suficiente. Si vas a comprar comida, evita la sección de los dulces.

- Ignora las infracciones pequeñas 

La vida presenta un montón de oportunidades perfectas para a enseñar disciplina a tu hijo. No te lo pongas más difícil. Si está pisando un charco y van de camino a la casa de todos modos, ¿por qué no dejarlo? Si quiere ponerse un disfraz para ir a la cama, ¿qué hay de malo?

Escoge tus batallas. Anímalo a explorar su sentimiento de aventura y diversión cuando puedas; mientras no ponga en peligro su seguridad ni te obligue a decir que no, déjalo pasar.

- Dilo con firmeza 

Cuando no haya alternativas posibles, no te desalientes. Di con firmeza (pero con calma), convicción y un rostro impasible: "¡No! ¡No le tires la cola al gato!”. Si le dices medio sonriendo: “No, no, cariño”, eso le transmite a tu hijo pequeño un mensaje contradictorio y no lo desanimará. Cuando responda, sonríele y dale un abrazo y sigue con una afirmación: “¡Sí! ¡Qué bien sabes escuchar!”.

Fuenteespanol.babycenter.com

jueves, 27 de julio de 2017

{Diez formas de ponerse de acuerdo sobre la disciplina de los niños}

Si tú y tu pareja tienen pequeñas diferencias a la hora de disciplinar a sus hijos, no tienes mucho de qué preocuparte. Los niños se pueden adaptar fácilmente a esas pequeñas diferencias. Por ejemplo, un niño sabe que mamá se molesta rápidamente cuando se le habla de mala manera, mientras que papá se vuelve loco cuando se derrama una bebida sobre la mesa.

Sin embargo, algunos investigadores indican que los niños, cuyos padres tienen estilos de crianza muy distintos, están más propensos a tener problemas de comportamiento. Si papá lo permite todo y mamá es más estricta, como un sargento, es muy probable que los niños se confundan.

Tampoco se puede esperar que tú y tu pareja actúen exactamente de la misma manera. La clave está en evitar una guerra de poder con tu pareja. 

Para ayudarte a encontrar estrategias con las que tanto tú como tu pareja estén de acuerdo, es indispensable que hablen y juntos decidan los pasos básicos que pondrán en práctica. Nuestro equipo de expertos en disciplina te ofrece los siguientes diez pasos para que tú y tu pareja puedan disciplinar a sus niños:

1. Es importante que hablen sobre cómo los disciplinaban a ustedes sus padres cuando eran niños. Es común que tendamos a repetir los métodos con los que fuimos criados así que eso les permitirá conocer mejor los estilos de crianza de cada uno.

2. Cuestiona a tu pareja sobre su forma de disciplinar , y escúchalo sin interrumpir. Sé paciente y respetuosa. Pregúntate a ti misma por qué te opones a sus métodos. ¿Qué es lo que temes que pueda ocurrir?

3. Pregúntale a tu pareja qué objeciones tiene acerca de tu manera de disciplinar.

4. Exploren todas las opciones que tienen para establecer un plan para disciplinar a sus hijos, y analicen las ventajas y desventajas de cada una. Establezcan un conjunto de normas en las que los dos estén de acuerdo. Es muy probable que tengas que revisar y ajustar las normas al cabo de algunas semanas si no están funcionando.

5. A medida que vayan probando nuevas estrategias de disciplina, resuelvan las disputas que surjan, una por una, en un lugar tranquilo y con privacidad, donde los pequeños no puedan escuchar.

6. Pónganse de acuerdo y mantengan las mismas reglas. Si los pequeños se dan cuenta que sus papás trabajan en equipo, es menos probable que los pongan en situaciones donde tengan que enfrentarse. Es muy importante que no critiques la forma de disciplinar de tu pareja, delante de los niños. 

7. Si sospechas que tu hijo está tratando de que haya un enfrentamiento entre tú y tu pareja ("Papá siempre me deja limpiar la mesa después de la película"), dile que tomarás una decisión una vez que hables con su papá. También le puedes indicar que tiene que obtener el "sí" de los dos padres antes de proceder. Y recuerda que no todas las cuestiones de disciplina requieren una respuesta inmediata.

8. Si tu pareja se desanima (aunque no estés completamente de acuerdo en cómo manejó la situación), ofrécele alicientes y apoyo. Encuentra un momento tranquilo para decirle, amablemente y sin juzgarlo, algo así como, "¡Qué difícil fue eso! Seguramente estás muy molesto. ¿Quieres que hablemos sobre ello?".

9. Si tus hijos ya van a la escuela, establezcan normas familiares claras y repásenlas con ellos para que tengan claro que ambos padres trabajan en equipo. Además, si los niños más grandes participan en la creación de las reglas, estarán más dispuestos a cooperar. Con el tiempo tendrás que revisar las normas y consecuencias para ajustarlas de acuerdo al crecimiento de tus hijos.

10. ¿Y si tu pareja se niega a hablar sobre el tema? Esa situación no es nada fácil, pero no te des por vencida. Pídele que haga una lista de los comportamientos del niño que lo vuelven loco, y que anote también las ideas que se le ocurran acerca de cómo resolverlos.

Recuerda que si siempre quieres que se haga lo que tú dices ("Sólo hay una manera de solucionarlo y tiene que ser como lo digo yo"), los dos quedarán atrapados en una zona de batalla. Mejor trata de comprender el punto de vista de tu pareja. En último caso, dale un libro o artículo sobre el tema, o solicita la ayuda de un maestro, asesor escolar o terapeuta.

jueves, 6 de abril de 2017

{Media plan, by AAP}

www.healthychildren.org

Libros, películas, programas de TV, apps, juegos y websites apropiados según la edad: www.commonsensemedia.org

Website
https://www.commonsensemedia.org/reviews/age/4/age/5/category/website

miércoles, 22 de marzo de 2017

Desde la televisión hasta los juguetes, ¿qué hace que los niños sean niños y las niñas sean niñas?

En este artículo encontrarás los siguientes temas:

- Se les trata diferente desde la cuna
- Juguetes: autos para niños y muñecas para niñas
- Modelo de conducta: “Sé como yo”
- Ropa: Vestidos de princesa y camisetas de fútbol
- Sus emociones: las lágrimas son cosa de niñas
- La televisión y los estereotipos
- Libres para ser tú y yo

La mayoría de los expertos coincide en que la biología es el principal factor que determina que los niños se comporten “como niños” y las niñas “como niñas”. Sin embargo, lo cierto es que las hormonas y la anatomía, por sí solas, no pueden explicar las grandes diferencias que hay entre los dos sexos. La sociedad es otro de los factores que influyen en las diferentes direcciones que toman, desde su nacimiento, los niños y las niñas.

Se les trata diferente desde la cuna

Desde que nacen, los varoncitos y las mujercitas reciben un trato diferente. Los estudios demuestran que cuando los adultos creen que un bebé es niña, dicen que es “dulce” o “femenina”. Pero si el mismo bebé lleva un trajecito azul, lo consideran “fuerte” y “lleno de energía”.

Susan Witt, profesora de desarrollo infantil en la Universidad de Akron, en Ohio, explica que, por lo general, los padres tienden a hablarles con más dulzura a sus hijas que a sus hijos cuando son bebés. Asimismo, los padres juegan de una manera distinta con sus bebés varones. La interacción es más física.

Juguetes: autos para niños y muñecas para niñas

Es muy común que a los niños se les den autos y a las niñas muñecas. Y los pequeños se toman muy a pecho ese patrón, que puede perdurar por mucho tiempo. A través de un estudio se descubrió que las niñas, incluso a los 18 meses, ya asociaban los autos con los niños y las muñecas con las niñas. "Los pequeños que pasan la mayor parte de su niñez usando juguetes específicos para su sexo seguramente desarrollarán ideas muy tradicionales acerca de los sexos”, asegura Witt.

¿Es normal que un niño juegue con juguetes de niña?

Modelo de conducta: “Sé como yo”

Los niños prestan mucha atención a los hombres y a las mujeres que hay en sus vidas. Por lo tanto, es común que, desde una temprana edad, sus expectativas se basen en lo que observan a su alrededor. Un estudio reciente de Brigham Young University halló que un grupo de niños de 24 meses estaban fascinados por actores que realizaban actividades que regularmente se atribuyen a personas del otro sexo. Se quedaron sorprendidos cuando un hombre se pintó los labios y una mujer se puso una corbata.

Los niños absorben los hábitos de los adultos y algunas veces los resultados no son los deseados. Diane Ruble, catedrática de psicología en New York University, relata la historia de un pequeño cuya mamá tomaba siempre café y el papá té. El niño pensaba que sólo las mujeres tomaban café y los hombres té hasta que un día, para su gran sorpresa, vio a un hombre tomando café.

¿Cuál es la lección? Recuerda que tu hijo se da cuenta de todo y si quieres que aprenda que los hombres pueden cocinar o que las mujeres pueden arreglar cosas en la casa, muéstraselo. Las ideas que tienen los niños sobre los roles de ambos sexos son mayormente influenciadas por lo que ven en su propio hogar. Sin embargo, si tu pareja y tú desempeñan roles muy tradicionales en tu hogar, y eso no va a cambiar, puedes encontrar maneras creativas de exponer a tus hijos a otras opciones.

Por ejemplo, muéstrale libros, programas de televisión o películas donde tanto hombres como mujeres desempeñen varios roles. También puedes llevarlo a hogares de familiares o amigos, donde por ejemplo, el papá cocina y la mamá se encarga de arreglar los aparatos electrodomésticos que no funcionan.

En la actualidad tanto hombres como mujeres ocupan puestos de trabajo que, hasta hace unas cuantas décadas, eran considerados para un sexo en particular. Para que tu hijo comprenda que cualquier persona, sea hombre o mujer, puede desarrollar cualquier actividad que le guste, le puedes señalar a un enfermero o una mujer policía. Haz comentarios positivos sobre ellos: "Yo creo que él decidió ser enfermero porque le gusta cuidar a las personas” o “Ella se encarga que no haya crimen en nuestra ciudad”.

Ropa: Vestidos de princesa y camisetas de fútbol

Cuando los niños tienen entre 2 y 4 años, ya saben que hay ropa para niñas y ropa para niños y, por lo general, les gusta seguir ese patrón.

Desde muy chiquitas, a las niñas se les elogian sus zapatos, vestidos y los adornos en su cabello. Es por eso que es común que las pequeñas siempre insistan en ponerse su vestido de princesa, incluso para ir a acampar. Es una señal de que le encanta ser mujercita y vestirse como las pequeñas que la rodean.

Sus emociones: las lágrimas son cosa de niñas

Aunque a veces no lo reconozcamos, es posible que, inconscientemente, tratemos de diferente manera a los niños y a las niñas cuando se lastiman o lloran porque algo les duele. Por ejemplo, cuando los niños se dan fuertes golpes, algunos padres les dicen que “se aguanten y sean fuertes”, mientras que se trata a las nenas con empatía y cariño.

Sin embargo, muchos padres hoy en día tratan a todos sus hijos (sin importar el sexo) de la misma forma y los animan a que demuestren sus emociones. Si eres uno de esos padres, sabemos que no es una tarea fácil, ya que es posible que hayas crecido en un hogar con normas muy tradicionales. Además, aunque hagas todo lo posible porque tus hijos sean de mente abierta, no puedes controlar lo que sucede fuera de tu casa. Por ejemplo, es posible que algunos niños se burlen de tu hijo cuando se dé un fuerte golpe el parque y empiece a llorar. Esa actitud puede ser dañina ya que la próxima vez que tu niño se lastime, es probable que oculte sus emociones. Y esa actitud puede continuar, incluso cuando sean adultos.

"En los últimos años se ha animado a las niñas y a las mujeres a ser más firmes y enérgicas”, comenta Witt. En cambio, “a los hombres y a los niños no los han motivado para que compartan sus emociones”, agrega.

La televisión y los estereotipos

Los niños que desean saber un poco más sobre los roles que desempeñan las personas de cada sexo, no tienen más que ver la televisión, expresa Mary Margaret Reagan-Montiel, gerente de programas infantiles del National Institute on Media and the Family (Instituto nacional de medios de comunicación y la familia), ubicado en Minneapolis.

Algunos personajes sí proporcionan modelos positivos, como por ejemplo la aventurera Dora la Exploradora y su primo Diego. Pero otros programas parecen basar cada broma y trama en los estereotipos de siempre. Reagan-Montiel recuerda su desilusión cuando su propia hija miraba el programa The Suite Life of Zach and Cody, de la cadena Disney. Los varoncitos eran bromistas y las niñas maduras y disciplinadas.

No es necesario que los padres prohíban a sus hijos ver esos programas. Sin embargo, es recomendable que los veas tú antes de que lo hagan tus hijos o los veas junto con ellos. De esa manera, les puedes señalar, por ejemplo: “¿Has visto que en este programa los niños sólo bromean y las niñas son las que resuelven los problemas? Yo no creo que en la vida real suceda eso, ¿y tú?".

Libres para ser tú y yo

Tendrás una gran influencia sobre lo que piensa tu hijo acerca del rol de cada sexo. Pero no te sorprendas si la actitud de tu hijo no coincide con lo que le has inculcado. Aunque siempre evites los estereotipos acerca de roles que desempeñan hombres y mujeres, seguramente tu pequeño tenga sus propias ideas sobre cómo “deben” actuar los niños y las niñas.

No te preocupes, que es una fase normal. Los niños tienen una necesidad muy fuerte de dar sentido a su mundo y no cuentan todavía con la capacidad que les permite ser de mente abierta. Ven las cosas en blanco y negro, o en este caso, de color rosa y azul.

Si tu hija insiste en ponerse un traje de princesa para salir a jugar en la nieve, abrígala bien y déjala que salga así. Asimismo, no te alarmes si tu hijo quiere jugar con muñecas. Dar cariño y cuidar de un muñeco puede ser bueno para cualquier niño. Cuando tu pequeño empiece a tener amiguitos que lo visiten en casa, es muy probable que escuche comentarios como el que “las muñecas son cosa de niñas”. Él decidirá si quiere seguir jugando con muñecas.

A medida que tus hijos crezcan, ten en cuenta sus gustos y preferencias, sin importar si son considerados para “niños o niñas”; por ejemplo, una niña que quiere jugar béisbol o un niño que desee tomar clases de baile. Es importante que le brindes a tu hijo, la oportunidad de saber si se siente bien haciendo la actividad que eligió. Al final, lo que realmente importa, es que disfrute lo que haga y sea feliz.

Fuenteespanol.babycenter.com