Sabés que tu hijo necesita dormir menos tiempo ahora que cuando era un bebé, pero ¿cuánto es suficiente?
Cada niño es diferente, pero aquí te damos unas pautas generales para el promedio de horas que un niño necesita dormir cada día.
Edad Sueño nocturno Sueño diurno Promedio horas por día
2 años 10-12 horas 1-3 horas (1 siesta) 13 horas
3 años 9-12 horas 1-3 horas (1 siesta) 12-13 horas
4 años 9-12 horas 0-2,5 horas (1/no siesta) 11-12 horas
5 años 8-11 horas 0-2,5 horas (1/no siesta) 10-11 horas
Las horas de sueño nocturno y diurno no se suman porque los niños que toman siestas más largas tienden a dormir menos de noche, y viceversa.
Ten en cuenta que la mayoría de niños en edad preescolar necesitan dormir mucho, por lo general más de lo que los padres les permiten. Si un niño tiene malos hábitos de sueño o se niega a dormir la siesta o ir a la cama antes de las 22h, a menudo los padres asumen que no necesita dormir mucho.
Esto probablemente no sea el caso; de hecho, es probable que el niño esté en realidad falto de sueño, de ahí su comportamiento hiperactivo a la hora de acostarse.
Para ver si tu hijo cae en esta categoría, pregúntate:
- ¿Mi hijo se duerme con frecuencia mientras viaja en el coche?
- ¿Tengo que despertarlo casi todas las mañanas?
- ¿Se muestra malhumorado, irritable o cansado durante el día?
Si respondiste sí a alguna de estas preguntas, tu niño puede estar durmiendo menos de lo que su cuerpo ansía. Para cambiar este patrón, tendrás que ayudarle a desarrollar buenos hábitos de sueño, establecer una hora de dormir adecuada y aferrarte a ella.
Un niño en edad preescolar o escolar que haya superado la siesta necesita de 11 a 12 horas completas de sueño por noche, y esa cantidad irá disminuyendo a medida que crece. Aún así, cuando sea un adolescente, tu hijo seguirá necesitando de 9 a 10 horas de sueño por noche.
Fuente: espanol.babycenter.com
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martes, 1 de agosto de 2017
jueves, 6 de abril de 2017
{Media plan, by AAP}
www.healthychildren.org
Libros, películas, programas de TV, apps, juegos y websites apropiados según la edad: www.commonsensemedia.org
Website
https://www.commonsensemedia.org/reviews/age/4/age/5/category/website
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lunes, 4 de enero de 2016
¿Cuánto tiempo necesita dormir tu hijo?
Sabes que tu hijo necesita dormir menos tiempo ahora que cuando era un bebé, pero ¿cuánto es suficiente?
Cada niño es diferente, pero aquí te damos unas pautas generales para el promedio de horas que un niño necesita dormir cada día.
Edad Sueño nocturno Sueño diurno Promedio de horas por día
2 años 10 a 12 horas 1 a 3 horas (una siesta) 13 horas
3 años 9 a 12 horas 1 a 3 horas (una siesta) 12 a 13 horas
4 años 9 a 12 horas 0 a 2,5 horas (una o no siesta) 11 a 12 horas
5 años 8 a 11 horas 0 a 2,5 horas (una o no siesta) 10 a 11 horas
Nota: las horas de sueño nocturno y diurno no se suman porque los niños que toman siestas más largas tienden a dormir menos de noche, y viceversa.
Nota: las horas de sueño nocturno y diurno no se suman porque los niños que toman siestas más largas tienden a dormir menos de noche, y viceversa.
Ten en cuenta que la mayoría de niños en edad preescolar necesitan dormir mucho, por lo general más de lo que los padres les permiten.
Si un niño tiene malos hábitos de sueño o se niega a dormir la siesta o ir a la cama antes de las 22h, a menudo los padres asumen que no necesita dormir mucho. Esto probablemente no sea el caso; de hecho, es probable que el niño esté en realidad falto de sueño, de ahí su comportamiento hiperactivo a la hora de acostarse.
Para ver si tu hijo cae en esta categoría, pregúntate:
- ¿Mi hijo se duerme con frecuencia mientras viaja en el coche?
- ¿Tengo que despertarlo casi todas las mañanas?
- ¿Se muestra malhumorado, irritable o cansado durante el día?
Si respondiste sí a alguna de estas preguntas, tu niño puede estar durmiendo menos de lo que su cuerpo ansía. Para cambiar este patrón, tendrás que ayudarle a desarrollar buenos hábitos de sueño, establecer una hora de dormir adecuada y aferrarte a ella.
Un niño en edad preescolar o escolar que haya superado la siesta necesita de 11 a 12 horas completas de sueño por noche, y esa cantidad irá disminuyendo a medida que crece. Aún así, cuando sea un adolescente, tu hijo seguirá necesitando de nueve a diez horas de sueño por noche.
Fuente: espanol.babycenter.com
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lunes, 18 de mayo de 2015
{Las batallas nocturnas: Cuando tu niño se niega a dormirse}
Por qué sucede
Son las 8:30 de la noche y acabas de acostar a tu niño. Le diste un besito de buenas noches, lo abrazaste y le deseaste dulces sueños.
Ha sido un día largo. El fregadero de la cocina está lleno de vajilla sucia, hay que sacar al perro, dar de comer al gato, y ni siquiera has tenido un ratito para sentarte y descansar un poco.
Sin embargo, en lugar de terminar las tareas del día y luego poder disfrutar de unos momentos de descanso con tu pareja, entras y sales sin parar de la habitación de tu hijito, tratando de convencerlo de que se duerma. Hasta que por fin cae en un sueño profundo... tres horas después.
¿Te suena familiar? No te puedes imaginar cuántos padres como tú pasan por la misma situación noche tras noche.
A veces está claro que tu niño está muerto de sueño (se restriega los ojos, bosteza sin parar y llora o se enoja ante la menor frustración). Otras veces, está completamente despierto, incluso lleno de energía (y aunque no lo parezca, éstas pueden ser también señales de su extremo cansancio).
En este caso, tu pequeño está viviendo la versión infantil de "tengo demasiado que hacer y muy poco tiempo para hacerlo". Están ocurriendo muchas cosas al mismo tiempo a su alrededor papá está en el salón abriendo las cartas, el perrito mordisquea su pelota, tú te mueves de un cuarto al otro y él también quiere participar.
Además, como los demás niños de su edad, tu hijo está empezando a comprender que él es su propia personita, separada de ti, y quiere hacer valer su independencia. Al negarse a ir a la cama por la noche tu hijo está simplemente tratando de establecer control sobre su mundo.
Qué puedes hacer
Enseña a tu niño a dormirse por sí solo. Si tu hijito sólo se duerme si estás a su lado, está desarrollando una mala costumbre. Lo mejor que puedes hacer es enseñarle a calmarse y dormirse por cuenta propia.
Para esto, crea una rutina nocturna (por ejemplo: un bañito, un par de cuentos, ¡y a la cama!) que puedan seguir todas las noches, así le ayudarás a anticipar qué es lo que va a pasar y qué tiene que hacer él cuando anochezca.
Una vez que se acueste, le puedes decir que, si permanece en su cama, vendrás a verlo dentro de cinco minutos (y asegúrate de hacerlo). El objetivo es que tu niño se sienta seguro y sepa que estás cerca.
No le permitas perder tiempo. Los niños pequeños son grandes negociantes y a la hora de dormir no son diferentes.
Como tu hijito disfruta muchísimo el tiempo que pasa a tu lado, hará todo lo posible por prolongarlo. No te sorprendas si tu niño se toma todo el tiempo del mundo en prepararse para ir a la cama, te pide diez veces un vaso de agua o no para de llamarte a su habitación porque necesita algo más. Si sospechas que lo está haciendo deliberadamente, no se lo permitas.
Dile que es hora de dormir y que puede terminar su dibujo mañana o seguir buscando su conejito de peluche cuando se despierte.
Si quieres, prepara de antemano todo lo que tu niñito suele pedirte (y que sea razonable) y agrega estas cosas a su rutina nocturna. Llena un vaso de agua antes de que se acueste y dile que lo ponga en la mesita al lado de su cama, recuérdale una vez más que tiene que hacer pipí antes de acostarse y dale muchos besos y abrazos extras para que le duren toda la noche.
Luego permítele un pedido más, pero que quede claro que es sólo uno. Tu hijito tendrá la sensación de que está obteniendo lo que él quiere, pero tú sabrás que estás haciendo las cosas como tú quieres.
Ofrécele opciones aceptables a la hora de acostarse. Ésta es una etapa de su desarrollo en que tu niño empieza a poner a prueba los límites de su recién adquirida independencia. Para que sienta que está ganando control sobre su mundo, permítele que elija algunas cosas a la hora de dormir, desde el cuento que quiere que le leas al pijama que prefiere ponerse.
El truco está en ofrecerle sólo dos o tres alternativas y asegurarte de que todas te parezcan bien. Por ejemplo, no le preguntes "¿Quieres ir a la cama ahora?", porque puede que diga que no, y esta respuesta no sería aceptable para ti. Sin embargo, si le preguntas, "¿Te quieres acostar ahora o dentro de cinco minutos?", le das la posibilidad de elegir, pero tú ganas de una forma o de otra.
Mantente calmada, pero firme. No cedas cuando tu niño implore que hagas una excepción y le permitas esto o lo otro a la hora de dormir. Si estás cansada o frustrada, procura no entablar una guerra de poderes.
Habla con tranquilidad y sin alzar la voz, pero insiste en que cuando se termina el tiempo de jugar, se termina y punto. Si cedes ante sus súplicas de "sólo cinco minutitos más" aunque sea una sola vez, te lo repetirá un sinnúmero de veces en el futuro. Si tu niño empieza a hacer un berrinche, haz caso omiso como lo haces normalmente con sus otras rabietas. Recuerda que si le pones atención, aunque sea para regañarle, estarás reforzando ese comportamiento.
Pásalo a una cama de "niño grande". Entre los 2 1/2 y los 4 años, tu niño probablemente estará demasiado grande para su cunita y habrá llegado el momento de pasarlo a una cama grande. Para tu hijito, esta transición es una señal de que está creciendo. Le puedes decir que se está poniendo grande, y que los niños grandes aprenden a dormirse solitos cuando tienen que descansar.
Y no te olvides de elogiarlo cuando se quede en la cama toda la noche. Después de haber estado confinado en su cuna, tu niño saldrá una y otra vez de su nueva cama, simplemente porque puede hacerlo. Si esto ocurre, controla tu reacción. Llévalo tranquilamente de vuelta a su cama, dile firmemente que es hora de dormir y sal de la habitación.
A veces, no hacemos lo adecuado para que los niños duerman bien. Mira los 6 errores más frecuentes que cometen los padres y cómo evitarlos.
Fuente: espanol.babycenter.com
Son las 8:30 de la noche y acabas de acostar a tu niño. Le diste un besito de buenas noches, lo abrazaste y le deseaste dulces sueños.
Ha sido un día largo. El fregadero de la cocina está lleno de vajilla sucia, hay que sacar al perro, dar de comer al gato, y ni siquiera has tenido un ratito para sentarte y descansar un poco.
Sin embargo, en lugar de terminar las tareas del día y luego poder disfrutar de unos momentos de descanso con tu pareja, entras y sales sin parar de la habitación de tu hijito, tratando de convencerlo de que se duerma. Hasta que por fin cae en un sueño profundo... tres horas después.
¿Te suena familiar? No te puedes imaginar cuántos padres como tú pasan por la misma situación noche tras noche.
A veces está claro que tu niño está muerto de sueño (se restriega los ojos, bosteza sin parar y llora o se enoja ante la menor frustración). Otras veces, está completamente despierto, incluso lleno de energía (y aunque no lo parezca, éstas pueden ser también señales de su extremo cansancio).
En este caso, tu pequeño está viviendo la versión infantil de "tengo demasiado que hacer y muy poco tiempo para hacerlo". Están ocurriendo muchas cosas al mismo tiempo a su alrededor papá está en el salón abriendo las cartas, el perrito mordisquea su pelota, tú te mueves de un cuarto al otro y él también quiere participar.
Además, como los demás niños de su edad, tu hijo está empezando a comprender que él es su propia personita, separada de ti, y quiere hacer valer su independencia. Al negarse a ir a la cama por la noche tu hijo está simplemente tratando de establecer control sobre su mundo.
Qué puedes hacer
Enseña a tu niño a dormirse por sí solo. Si tu hijito sólo se duerme si estás a su lado, está desarrollando una mala costumbre. Lo mejor que puedes hacer es enseñarle a calmarse y dormirse por cuenta propia.
Para esto, crea una rutina nocturna (por ejemplo: un bañito, un par de cuentos, ¡y a la cama!) que puedan seguir todas las noches, así le ayudarás a anticipar qué es lo que va a pasar y qué tiene que hacer él cuando anochezca.
Una vez que se acueste, le puedes decir que, si permanece en su cama, vendrás a verlo dentro de cinco minutos (y asegúrate de hacerlo). El objetivo es que tu niño se sienta seguro y sepa que estás cerca.
No le permitas perder tiempo. Los niños pequeños son grandes negociantes y a la hora de dormir no son diferentes.
Como tu hijito disfruta muchísimo el tiempo que pasa a tu lado, hará todo lo posible por prolongarlo. No te sorprendas si tu niño se toma todo el tiempo del mundo en prepararse para ir a la cama, te pide diez veces un vaso de agua o no para de llamarte a su habitación porque necesita algo más. Si sospechas que lo está haciendo deliberadamente, no se lo permitas.
Dile que es hora de dormir y que puede terminar su dibujo mañana o seguir buscando su conejito de peluche cuando se despierte.
Si quieres, prepara de antemano todo lo que tu niñito suele pedirte (y que sea razonable) y agrega estas cosas a su rutina nocturna. Llena un vaso de agua antes de que se acueste y dile que lo ponga en la mesita al lado de su cama, recuérdale una vez más que tiene que hacer pipí antes de acostarse y dale muchos besos y abrazos extras para que le duren toda la noche.
Luego permítele un pedido más, pero que quede claro que es sólo uno. Tu hijito tendrá la sensación de que está obteniendo lo que él quiere, pero tú sabrás que estás haciendo las cosas como tú quieres.
Ofrécele opciones aceptables a la hora de acostarse. Ésta es una etapa de su desarrollo en que tu niño empieza a poner a prueba los límites de su recién adquirida independencia. Para que sienta que está ganando control sobre su mundo, permítele que elija algunas cosas a la hora de dormir, desde el cuento que quiere que le leas al pijama que prefiere ponerse.
El truco está en ofrecerle sólo dos o tres alternativas y asegurarte de que todas te parezcan bien. Por ejemplo, no le preguntes "¿Quieres ir a la cama ahora?", porque puede que diga que no, y esta respuesta no sería aceptable para ti. Sin embargo, si le preguntas, "¿Te quieres acostar ahora o dentro de cinco minutos?", le das la posibilidad de elegir, pero tú ganas de una forma o de otra.
Mantente calmada, pero firme. No cedas cuando tu niño implore que hagas una excepción y le permitas esto o lo otro a la hora de dormir. Si estás cansada o frustrada, procura no entablar una guerra de poderes.
Habla con tranquilidad y sin alzar la voz, pero insiste en que cuando se termina el tiempo de jugar, se termina y punto. Si cedes ante sus súplicas de "sólo cinco minutitos más" aunque sea una sola vez, te lo repetirá un sinnúmero de veces en el futuro. Si tu niño empieza a hacer un berrinche, haz caso omiso como lo haces normalmente con sus otras rabietas. Recuerda que si le pones atención, aunque sea para regañarle, estarás reforzando ese comportamiento.
Pásalo a una cama de "niño grande". Entre los 2 1/2 y los 4 años, tu niño probablemente estará demasiado grande para su cunita y habrá llegado el momento de pasarlo a una cama grande. Para tu hijito, esta transición es una señal de que está creciendo. Le puedes decir que se está poniendo grande, y que los niños grandes aprenden a dormirse solitos cuando tienen que descansar.
Y no te olvides de elogiarlo cuando se quede en la cama toda la noche. Después de haber estado confinado en su cuna, tu niño saldrá una y otra vez de su nueva cama, simplemente porque puede hacerlo. Si esto ocurre, controla tu reacción. Llévalo tranquilamente de vuelta a su cama, dile firmemente que es hora de dormir y sal de la habitación.
A veces, no hacemos lo adecuado para que los niños duerman bien. Mira los 6 errores más frecuentes que cometen los padres y cómo evitarlos.
Fuente: espanol.babycenter.com
{6 errores que cometen los padres a la hora de acostar a sus hijos y cómo evitarlos}
Error número 1: Acostar demasiado tarde a los niños
Error número 2: Depender del movimiento
Error número 3: Demasiados estímulos en la cuna
Error número 4: Saltarse la rutina nocturna
Error número 5: Falta de constancia
Error número 6: Pasarlo de la cuna a una cama demasiado temprano
Envolverlo como tamalito
Envolver a tu bebé apretadito en una cobija Lee los beneficios de esta útil técnica.
Hacer que los niños se duerman y permanezcan dormidos, es una de las tareas más difíciles para los padres. Hasta los papás de los mejores dormilones se enfrentan ocasionalmente con algunas batallas a la hora de acostar a sus hijos. De hecho, hasta un tercio de los niños parecen tener algún tipo de dificultad para dormir bien.
Nuestros expertos en sueño infantil han identificado seis errores frecuentes que los papás cometen en relación al descanso nocturno de sus niños. Lo bueno es que estos errores se pueden corregir con relativa facilidad. Tanto los expertos como los padres veteranos confirman que con sólo hacer algunos cambios sencillos en la rutina y el ambiente de los niños se pueden prevenir y corregir una gran parte de los problemas de sueño.
Una vez que alcances tu meta (o sea, cuando tu hijo se duerma a la hora debida y permanezca dormido toda la noche) no sólo tendrás un niño más feliz y descansado, sino también una familia ¡más feliz y descansada!
Cómo establecer hábitos de sueño saludables: 18 a 24 meses.
Error número 1: Acostar demasiado tarde a los niños
Los niños en edad escolar duermen en general, más de una hora menos cada noche de lo que dormían los niños hace un siglo. Asimismo, los niños de hoy en día, duermen menos de lo que dormían sus padres cuando eran chicos. El resultado, explica Marc Weissbluth, pediatra y autor del libro Healthy Sleep Habits, Happy Child (Hábitos de sueño sanos, niño sano), es más batallas a la hora de dormir, dificultades para dormir las siestas y niños que se desvelan o se despiertan en el medio de la noche.
Puede que tu hijo no tenga un horario fijo para dormir, o que a ti no te sobre mucho tiempo después del trabajo y lo acuestes más tarde para poder jugar un poco con él.
"El permitir que los bebés y niños pequeños se acuesten demasiado tarde los fatiga demasiado", dice la trabajadora social Jill Spivack, coautora del libro The Sleepeasy Solution (La solución para un sueño fácil). "Cuando se cansan demasiado, les cuesta más dormirse y permanecer dormidos, y se despiertan más temprano que si los acostáramos a una hora más adecuada", dice.
Para los niños en edad preescolar y escolar, un exceso de actividades programadas después de clases (deportes, clases de artes, etc.) puede ser la causa de que se acuesten más tarde.
O puede que retrases la hora de acostar a los niños para evitar los pleitos, o con la esperanza de que estén tan exhaustos que se queden dormidos del cansancio y así duerman hasta más tarde al día siguiente. Pero esto es falso, porque cuando los niños se cansan demasiado, se ponen más inquietos, dice Jodi Mindell, directora adjunta del Centro para el Sueño del Hospital Pediátrico de Filadelfia y coautora, junto con Judith Owens, del libro Take Charge of Your Child's Sleep (Toma el control del sueño de tu hijo).
Una buena costumbre: Impón horarios fijos para ir a la cama (y para las siestas) y obedécelos.
Y no esperes hasta que tu hijo se esté restregando los ojitos, bostezando y lloriqueando, porque a esas alturas probablemente ya estará demasiado cansado y será demasiado tarde. Acuéstalo antes de que esto ocurra. Con 15 ó 20 minutos más de sueño ya se les nota la diferencia. Aunque todos los niños son distintos, la Fundación Nacional del Sueño Estadounidense indica que, por la noche, los bebés y niños pequeños generalmente necesitan 12 horas de sueño, los niños en edad preescolar necesitan hasta 13 horas una vez que dejen de hacer la siesta, y los niños mayores deberían dormir de 10 a 11 horas diarias. Calcula a qué horas se tienen que despertar y acuéstalos a la hora necesaria para que duerman lo suficiente. Averigua cuántas horas de sueño necesita tu niño.
Error número 2: Depender del movimiento
Todos los padres hemos respirado aliviados al ver que nuestro bebé finalmente se dormía en su columpio infantil o en su sillita del auto. Por lo general, esto ocurre cuando menos lo esperamos ¡y más lo necesitamos! Pero algunas mamás y papás caen en la trampa de usar el movimiento como forma de dormir a sus hijitos. "Si el niño siempre duerme con alguna forma de movimiento (en su carreola o asiento del auto) es probable que no esté alcanzando la fase más profunda y restauradora del sueño debido al estímulo provocado por el movimiento", dice Weissbluth. Él compara el sueño inducido por el movimiento al mismo tipo de sueño que experimentan los adultos cuando viajan en avión.
Una buena costumbre: Usa el movimiento para calmar y no para dormir al bebé.
Antes de que te desesperes pensando que vas a tener que deshacerte del columpio musical de tu bebé, escucha este consejo de Weissbluth: Está bien que usemos el movimiento para tranquilizar a un niño que está irritable, pero una vez que se ha dormido, apaga el vibrador del columpio o estaciona la carreola. "El bebé dormirá un sueño de mejor calidad", asegura Weissbluth. No te sientas culpable, sin embargo, si durante un paseo en automóvil tu pequeño decide hacer la siesta. Déjale que disfrute su descanso y tú aprovecha esos momentos de silencio.
Error número 3: Demasiados estímulos en la cuna
En primer lugar, por favor quita ese móvil de colores de la cuna de tu bebé. Ese móvil tan entretenido (con sus muñequitos giratorios, sonidos y luces) puede distraerlo demasiado. Y si un niñito mayor tiene demasiados juguetes en su cama o cualquier otra clase de distracciones, puede que no esté logrando dormir lo suficiente.
Una buena costumbre: Oscurece el cuarto y disminuye los ruidos a la hora de la siesta y por la noche.
Para que duerman al máximo, acuesta a los bebés y niños pequeños (que todavía son demasiado pequeños como para haber desarrollado miedos nocturnos) en cuartos casi completamente oscuros. Y si hay ruido en una sala vecina, prende un ventilador o una máquina de ruido blanco (hace sonidos como de interferencia en un televisor). Para los niños mayores puedes dejar prendida una lucecita nocturna si tienen miedo a la oscuridad, pero no les permitas ninguna forma de entretenimiento en la cama. Piénsalo bien antes de instalar una televisión o computadora en el cuarto de tus hijos. Hasta los niños que se quedan dormidos mirando su DVD favorito están perdiendo probablemente cerca de media hora de valioso sueño, y esto podría afectar su humor y comportamiento a la mañana siguiente. Además, es mucho más fácil no tener aparatos electrónicos en la habitación de tu hijito que negociar todas las noches cuánto tiempo puede ver la tele. Averigua qué puedes hacer para consolar a tu niño cuando tiene pesadillas.
Error número 4: Saltarse la rutina nocturna
Puede que pienses que con un bebé pequeño no hace falta seguir una rutina nocturna antes de acostarlo, como bañarlo, leerle un cuento y cantarle una canción de cuna. Sin embargo, esta serie de actividades tranquilas y agradables antes de apagar las luces es muy importante porque preparan a tu hijito para dormirse. A veces los padres de los niñitos mayores abandonan sus antiguas rutinas nocturnas por creer erróneamente que su niño está demasiado grande para eso, o porque ellos mismos están demasiado cansados para hacerlo. Pero la verdad es que hasta los adultos se benefician cuando se acostumbran a seguir una rutina que los ayuda a calmarse y relajarse por las noches. "No se puede esperar que un niño que ha tenido un día ajetreado, simplemente apague las luces y se duerma", dice Mindell. Además, agrega, según los estudios "está claro que los niños en edad escolar que no tienen una rutina nocturna no obtienen las horas de sueño que necesitan".
Una buena costumbre: Crea un ritual tranquilo.
No importa la edad de tu niño, lo importante es seguir una serie de pasos predecibles que le ayuden a relajarse al final del día. Para un bebé, la rutina podría ser simplemente cambiarle el pañal, ponerle el pijama y arrullarlo un ratito; con un niñito más grande, la rutina podría incluir un baño, leer un cuento, cantar una canción o rezar. El ritual ideal para ti será el que tú elijas: "Lo que importa es hacerlo con constancia, en el mismo lugar, en el mismo orden y más o menos a la misma hora todas las noches", aclara Spivack.
Error número 5: Falta de constancia
Un par de veces a la semana, en los días en que tu niño pequeño está más tremendo, te acuestas a su lado en su cama hasta que se queda dormido. O tal vez hagas que se duerma en su cama, pero le permites que se meta en la tuya en el medio de la noche. El problema no está en el método de dormirlo, sino en la falta de constancia para ponerlo en práctica. A algunos padres no les molesta compartir la cama con sus hijos, pero otros terminan con una "cama familiar" en contra de su voluntad. Quizás las dos primeras veces que el niño se levanta por la noche, los padres lo vuelven a acostar en su camita, pero cuando se vuelve a meter a las 3 de la mañana están demasiado cansados para levantarse de nuevo y le permiten quedarse. Esta situación crea el llamado "refuerzo intermitente". O sea, le enseña al niño a seguir persistiendo, ya que aprende que tarde o temprano conseguirá lo que quiere.
Una buena costumbre: Determina dónde puede o no dormirse.
Aunque es mucho mejor decidir de antemano si vas a permitir o no que tus niños compartan tu cama, nunca es demasiado tarde para establecer normas. Si tu hijo de 3 años empieza a levantarse en mitad de la noche y a meterse en tu cama, explícale claramente las normas, y llévalo tranquilamente de vuelta a su cama. Claro que hay algunas excepciones. Si está enfermo o le asustan los ruidos de una tormenta, reconfórtalo quedándote un rato con él en su cama o incluso durmiendo en su cuarto. Pero regresa a tu rutina normal en cuanto tu pequeño se sienta mejor o se termine la tormenta. Por supuesto que, una vez que tu niñito ha disfrutado de la comodidad de dormir con mamá y papá, protestará cuando tenga que regresar a su propia cama. En ese caso, Mindell recomienda que vayas eliminando tu presencia poco a poco. Las primeras dos o tres noches puedes, por ejemplo, esperar cerca de la puerta del cuarto del niño hasta que se duerma, en lugar de exigirle que a partir del día siguiente tiene que volver a dormirse solito.
Error número 6: Pasarlo de la cuna a una cama demasiado temprano
Cuando tu pequeño cumple 2 añitos, quizás quieres celebrarlo comprándole esa camita de niño mayor que viste el otro día en oferta. Pero en cuanto lo cambias de su antigua cuna a su nueva cama en forma de coche deportivo, empieza a levantarse en cuanto apagas la luz o a caminar por la casa en el medio de la noche. ¿Qué ha pasado? Antes de cumplir 3 años, muchos niños aún no están listos para abandonar sus cunitas. "No tienen el desarrollo cognitivo ni el nivel de autocontrol necesarios para mantenerse dentro de las barreras imaginarias de una cama", explica Mindell. O sea, su cuna tiene límites visibles en la forma de barandillas, pero para que un niño pequeño entienda que tiene que permanecer "dentro" de una cama, tiene que ser capaz de entender claramente que los bordes de la cama representan las "barreras" que no debe de traspasar.
Un buen consejo: Espera a que tu niño esté listo para pasarlo a una cama grande.
Cuando tenga casi 3 años de edad, puede ser que tu hijito esté listo para reemplazar su cunita por una cama grande. Fíjate que decimos puede ser que esté listo: O sea, si aunque tiene 3 años aún le cuesta permanecer en la nueva cama, vuelve a intentarlo más adelante.
Así como a veces hay que volver a ponerle pañales a un niñito después de varias intentos frustrados de enseñarle a ir al baño por su cuenta, si tu hijito tiene que volver a dormir en la cuna eso no significa que has fallado. "Si el cambio no da resultado, no hay ningún problema en volver atrás", dice Mindell. Con el tiempo, tu niñito logrará dormir en una cama grande y hasta puede que te lo pida. Aunque podría tardar un poco, ningún niñito querrá seguir durmiendo en su cuna para siempre.
Fuente: espanol.babycenter.com
Error número 2: Depender del movimiento
Error número 3: Demasiados estímulos en la cuna
Error número 4: Saltarse la rutina nocturna
Error número 5: Falta de constancia
Error número 6: Pasarlo de la cuna a una cama demasiado temprano
Envolverlo como tamalito
Envolver a tu bebé apretadito en una cobija Lee los beneficios de esta útil técnica.
Hacer que los niños se duerman y permanezcan dormidos, es una de las tareas más difíciles para los padres. Hasta los papás de los mejores dormilones se enfrentan ocasionalmente con algunas batallas a la hora de acostar a sus hijos. De hecho, hasta un tercio de los niños parecen tener algún tipo de dificultad para dormir bien.
Nuestros expertos en sueño infantil han identificado seis errores frecuentes que los papás cometen en relación al descanso nocturno de sus niños. Lo bueno es que estos errores se pueden corregir con relativa facilidad. Tanto los expertos como los padres veteranos confirman que con sólo hacer algunos cambios sencillos en la rutina y el ambiente de los niños se pueden prevenir y corregir una gran parte de los problemas de sueño.
Una vez que alcances tu meta (o sea, cuando tu hijo se duerma a la hora debida y permanezca dormido toda la noche) no sólo tendrás un niño más feliz y descansado, sino también una familia ¡más feliz y descansada!
Cómo establecer hábitos de sueño saludables: 18 a 24 meses.
Error número 1: Acostar demasiado tarde a los niños
Los niños en edad escolar duermen en general, más de una hora menos cada noche de lo que dormían los niños hace un siglo. Asimismo, los niños de hoy en día, duermen menos de lo que dormían sus padres cuando eran chicos. El resultado, explica Marc Weissbluth, pediatra y autor del libro Healthy Sleep Habits, Happy Child (Hábitos de sueño sanos, niño sano), es más batallas a la hora de dormir, dificultades para dormir las siestas y niños que se desvelan o se despiertan en el medio de la noche.
Puede que tu hijo no tenga un horario fijo para dormir, o que a ti no te sobre mucho tiempo después del trabajo y lo acuestes más tarde para poder jugar un poco con él.
"El permitir que los bebés y niños pequeños se acuesten demasiado tarde los fatiga demasiado", dice la trabajadora social Jill Spivack, coautora del libro The Sleepeasy Solution (La solución para un sueño fácil). "Cuando se cansan demasiado, les cuesta más dormirse y permanecer dormidos, y se despiertan más temprano que si los acostáramos a una hora más adecuada", dice.
Para los niños en edad preescolar y escolar, un exceso de actividades programadas después de clases (deportes, clases de artes, etc.) puede ser la causa de que se acuesten más tarde.
O puede que retrases la hora de acostar a los niños para evitar los pleitos, o con la esperanza de que estén tan exhaustos que se queden dormidos del cansancio y así duerman hasta más tarde al día siguiente. Pero esto es falso, porque cuando los niños se cansan demasiado, se ponen más inquietos, dice Jodi Mindell, directora adjunta del Centro para el Sueño del Hospital Pediátrico de Filadelfia y coautora, junto con Judith Owens, del libro Take Charge of Your Child's Sleep (Toma el control del sueño de tu hijo).
Una buena costumbre: Impón horarios fijos para ir a la cama (y para las siestas) y obedécelos.
Y no esperes hasta que tu hijo se esté restregando los ojitos, bostezando y lloriqueando, porque a esas alturas probablemente ya estará demasiado cansado y será demasiado tarde. Acuéstalo antes de que esto ocurra. Con 15 ó 20 minutos más de sueño ya se les nota la diferencia. Aunque todos los niños son distintos, la Fundación Nacional del Sueño Estadounidense indica que, por la noche, los bebés y niños pequeños generalmente necesitan 12 horas de sueño, los niños en edad preescolar necesitan hasta 13 horas una vez que dejen de hacer la siesta, y los niños mayores deberían dormir de 10 a 11 horas diarias. Calcula a qué horas se tienen que despertar y acuéstalos a la hora necesaria para que duerman lo suficiente. Averigua cuántas horas de sueño necesita tu niño.
Error número 2: Depender del movimiento
Todos los padres hemos respirado aliviados al ver que nuestro bebé finalmente se dormía en su columpio infantil o en su sillita del auto. Por lo general, esto ocurre cuando menos lo esperamos ¡y más lo necesitamos! Pero algunas mamás y papás caen en la trampa de usar el movimiento como forma de dormir a sus hijitos. "Si el niño siempre duerme con alguna forma de movimiento (en su carreola o asiento del auto) es probable que no esté alcanzando la fase más profunda y restauradora del sueño debido al estímulo provocado por el movimiento", dice Weissbluth. Él compara el sueño inducido por el movimiento al mismo tipo de sueño que experimentan los adultos cuando viajan en avión.
Una buena costumbre: Usa el movimiento para calmar y no para dormir al bebé.
Antes de que te desesperes pensando que vas a tener que deshacerte del columpio musical de tu bebé, escucha este consejo de Weissbluth: Está bien que usemos el movimiento para tranquilizar a un niño que está irritable, pero una vez que se ha dormido, apaga el vibrador del columpio o estaciona la carreola. "El bebé dormirá un sueño de mejor calidad", asegura Weissbluth. No te sientas culpable, sin embargo, si durante un paseo en automóvil tu pequeño decide hacer la siesta. Déjale que disfrute su descanso y tú aprovecha esos momentos de silencio.
Error número 3: Demasiados estímulos en la cuna
En primer lugar, por favor quita ese móvil de colores de la cuna de tu bebé. Ese móvil tan entretenido (con sus muñequitos giratorios, sonidos y luces) puede distraerlo demasiado. Y si un niñito mayor tiene demasiados juguetes en su cama o cualquier otra clase de distracciones, puede que no esté logrando dormir lo suficiente.
Una buena costumbre: Oscurece el cuarto y disminuye los ruidos a la hora de la siesta y por la noche.
Para que duerman al máximo, acuesta a los bebés y niños pequeños (que todavía son demasiado pequeños como para haber desarrollado miedos nocturnos) en cuartos casi completamente oscuros. Y si hay ruido en una sala vecina, prende un ventilador o una máquina de ruido blanco (hace sonidos como de interferencia en un televisor). Para los niños mayores puedes dejar prendida una lucecita nocturna si tienen miedo a la oscuridad, pero no les permitas ninguna forma de entretenimiento en la cama. Piénsalo bien antes de instalar una televisión o computadora en el cuarto de tus hijos. Hasta los niños que se quedan dormidos mirando su DVD favorito están perdiendo probablemente cerca de media hora de valioso sueño, y esto podría afectar su humor y comportamiento a la mañana siguiente. Además, es mucho más fácil no tener aparatos electrónicos en la habitación de tu hijito que negociar todas las noches cuánto tiempo puede ver la tele. Averigua qué puedes hacer para consolar a tu niño cuando tiene pesadillas.
Error número 4: Saltarse la rutina nocturna
Puede que pienses que con un bebé pequeño no hace falta seguir una rutina nocturna antes de acostarlo, como bañarlo, leerle un cuento y cantarle una canción de cuna. Sin embargo, esta serie de actividades tranquilas y agradables antes de apagar las luces es muy importante porque preparan a tu hijito para dormirse. A veces los padres de los niñitos mayores abandonan sus antiguas rutinas nocturnas por creer erróneamente que su niño está demasiado grande para eso, o porque ellos mismos están demasiado cansados para hacerlo. Pero la verdad es que hasta los adultos se benefician cuando se acostumbran a seguir una rutina que los ayuda a calmarse y relajarse por las noches. "No se puede esperar que un niño que ha tenido un día ajetreado, simplemente apague las luces y se duerma", dice Mindell. Además, agrega, según los estudios "está claro que los niños en edad escolar que no tienen una rutina nocturna no obtienen las horas de sueño que necesitan".
Una buena costumbre: Crea un ritual tranquilo.
No importa la edad de tu niño, lo importante es seguir una serie de pasos predecibles que le ayuden a relajarse al final del día. Para un bebé, la rutina podría ser simplemente cambiarle el pañal, ponerle el pijama y arrullarlo un ratito; con un niñito más grande, la rutina podría incluir un baño, leer un cuento, cantar una canción o rezar. El ritual ideal para ti será el que tú elijas: "Lo que importa es hacerlo con constancia, en el mismo lugar, en el mismo orden y más o menos a la misma hora todas las noches", aclara Spivack.
Error número 5: Falta de constancia
Un par de veces a la semana, en los días en que tu niño pequeño está más tremendo, te acuestas a su lado en su cama hasta que se queda dormido. O tal vez hagas que se duerma en su cama, pero le permites que se meta en la tuya en el medio de la noche. El problema no está en el método de dormirlo, sino en la falta de constancia para ponerlo en práctica. A algunos padres no les molesta compartir la cama con sus hijos, pero otros terminan con una "cama familiar" en contra de su voluntad. Quizás las dos primeras veces que el niño se levanta por la noche, los padres lo vuelven a acostar en su camita, pero cuando se vuelve a meter a las 3 de la mañana están demasiado cansados para levantarse de nuevo y le permiten quedarse. Esta situación crea el llamado "refuerzo intermitente". O sea, le enseña al niño a seguir persistiendo, ya que aprende que tarde o temprano conseguirá lo que quiere.
Una buena costumbre: Determina dónde puede o no dormirse.
Aunque es mucho mejor decidir de antemano si vas a permitir o no que tus niños compartan tu cama, nunca es demasiado tarde para establecer normas. Si tu hijo de 3 años empieza a levantarse en mitad de la noche y a meterse en tu cama, explícale claramente las normas, y llévalo tranquilamente de vuelta a su cama. Claro que hay algunas excepciones. Si está enfermo o le asustan los ruidos de una tormenta, reconfórtalo quedándote un rato con él en su cama o incluso durmiendo en su cuarto. Pero regresa a tu rutina normal en cuanto tu pequeño se sienta mejor o se termine la tormenta. Por supuesto que, una vez que tu niñito ha disfrutado de la comodidad de dormir con mamá y papá, protestará cuando tenga que regresar a su propia cama. En ese caso, Mindell recomienda que vayas eliminando tu presencia poco a poco. Las primeras dos o tres noches puedes, por ejemplo, esperar cerca de la puerta del cuarto del niño hasta que se duerma, en lugar de exigirle que a partir del día siguiente tiene que volver a dormirse solito.
Error número 6: Pasarlo de la cuna a una cama demasiado temprano
Cuando tu pequeño cumple 2 añitos, quizás quieres celebrarlo comprándole esa camita de niño mayor que viste el otro día en oferta. Pero en cuanto lo cambias de su antigua cuna a su nueva cama en forma de coche deportivo, empieza a levantarse en cuanto apagas la luz o a caminar por la casa en el medio de la noche. ¿Qué ha pasado? Antes de cumplir 3 años, muchos niños aún no están listos para abandonar sus cunitas. "No tienen el desarrollo cognitivo ni el nivel de autocontrol necesarios para mantenerse dentro de las barreras imaginarias de una cama", explica Mindell. O sea, su cuna tiene límites visibles en la forma de barandillas, pero para que un niño pequeño entienda que tiene que permanecer "dentro" de una cama, tiene que ser capaz de entender claramente que los bordes de la cama representan las "barreras" que no debe de traspasar.
Un buen consejo: Espera a que tu niño esté listo para pasarlo a una cama grande.
Cuando tenga casi 3 años de edad, puede ser que tu hijito esté listo para reemplazar su cunita por una cama grande. Fíjate que decimos puede ser que esté listo: O sea, si aunque tiene 3 años aún le cuesta permanecer en la nueva cama, vuelve a intentarlo más adelante.
Así como a veces hay que volver a ponerle pañales a un niñito después de varias intentos frustrados de enseñarle a ir al baño por su cuenta, si tu hijito tiene que volver a dormir en la cuna eso no significa que has fallado. "Si el cambio no da resultado, no hay ningún problema en volver atrás", dice Mindell. Con el tiempo, tu niñito logrará dormir en una cama grande y hasta puede que te lo pida. Aunque podría tardar un poco, ningún niñito querrá seguir durmiendo en su cuna para siempre.
Fuente: espanol.babycenter.com
martes, 22 de abril de 2014
{Rutina para la hora de dormir}
Imagina que estás en un precioso restaurante pasando un gran momento con tus mejores amigos. Estás a punto de contar un buen chiste y, sin previo aviso, te arrancan de la fiesta y te meten a la cama.
Sería difícil dormirte, ¿verdad? Probablemente querrías llorar.
Así es exactamente como se siente tu bebé si no tiene una rutina para la hora de dormir: confundido, gruñón y algo abrumado.
Una rutina para la hora de dormir le da a tu bebé la señal de que es hora de descansar.
El proceso también minimiza el llanto, y hace que la hora de dormir sea una maravillosa oportunidad para vincularse, en lugar de una lucha. Y como afirman todos los padres que no pueden dormir, no hay nada mejor que un bebé durmiendo plácidamente (y que los adultos tengan la oportunidad de tomarse un tiempo para ellos).
Sé coherente...
Leer un libro o tomar un baño es relajante a cualquier edad, pero no necesariamente sea una historia o las burbujas las que ayuden a quedarse dormido.
La parte más importante de la rutina para la hora de dormir del bebé es la consistencia. Si sigues un patrón específico, ya sea cantar una canción, hacerle un suave masaje o una danza lenta al compás de una música suave en una habitación oscura, el bebé empezará a esperar lo que viene ... dormir.
... pero no seas excesivamente consistente.
Si alguna vez te vas de vacaciones y olvidas llevar el osito preferido de tu bebé, debes saber que la flexibilidad es parte crucial en el plácido sueño del bebé.
Ayúdalo a que aprenda a adaptarse a cambiar levemente la rutina de vez en cuando. Si tu bebé disfruta del ruido blanco, alterna entre un ventilador y el ruido de una lavadora o secador de pelo.
Si tu bebé habitualmente se queda dormido con un pijama determinado, intenta ponerle uno diferente una o dos veces a la semana.
Acurrucarlos para dormir es una de las partes más dulces de ser mamá, pero de tanto en tanto está bien tomarse un recreo. Este es un buen motivo para que el papá, abuelo o la niñera ocasionalmente hagan dormir al niño: Si tu bebé se acostumbra a que tú siempre lo hagas, puede que luche para dormirse cuando otra persona intente seguir su rutina a la hora de dormir. Así que relájate en el sillón y deja que otra persona lo haga dormir de vez en cuando, será beneficioso en el futuro.
Rutina a la hora de dormir
Que sea práctica y placentera para el bebé, no significa que deba ser algo complicado que te deje agotada. Intenta leerle un libro, cantar alguna canción de cuna o jugar tranquilos en una habitación con la luz baja, entre 10 y 15 minutos.
Que tu voz y tus acciones le indiquen que es hora de dormir; habla suavemente y haz algunos bostezos intensos. Puede que ni siquiera tengas que simularlos.
Luego cámbiale el pañal, ofrécele un biberón o el pecho, cepíllale los dientes o las encías y ponle su confortable pijama. Muchos papás tienen éxito envolviéndolos, algo que a los recién nacidos los hace sentir super seguros, además de que se ven super bonitos.
Intenta ponerlo en la cama cuando esté adormecido, no ya dormido en tus brazos. Si despierta en medio de la noche y no está contigo, puede confundirse y luchar para volver a dormir si no estás.
Fuente: www.pampers.com.ar
Sería difícil dormirte, ¿verdad? Probablemente querrías llorar.
Así es exactamente como se siente tu bebé si no tiene una rutina para la hora de dormir: confundido, gruñón y algo abrumado.
Una rutina para la hora de dormir le da a tu bebé la señal de que es hora de descansar.
El proceso también minimiza el llanto, y hace que la hora de dormir sea una maravillosa oportunidad para vincularse, en lugar de una lucha. Y como afirman todos los padres que no pueden dormir, no hay nada mejor que un bebé durmiendo plácidamente (y que los adultos tengan la oportunidad de tomarse un tiempo para ellos).
Sé coherente...
Leer un libro o tomar un baño es relajante a cualquier edad, pero no necesariamente sea una historia o las burbujas las que ayuden a quedarse dormido.
La parte más importante de la rutina para la hora de dormir del bebé es la consistencia. Si sigues un patrón específico, ya sea cantar una canción, hacerle un suave masaje o una danza lenta al compás de una música suave en una habitación oscura, el bebé empezará a esperar lo que viene ... dormir.
... pero no seas excesivamente consistente.
Si alguna vez te vas de vacaciones y olvidas llevar el osito preferido de tu bebé, debes saber que la flexibilidad es parte crucial en el plácido sueño del bebé.
Ayúdalo a que aprenda a adaptarse a cambiar levemente la rutina de vez en cuando. Si tu bebé disfruta del ruido blanco, alterna entre un ventilador y el ruido de una lavadora o secador de pelo.
Si tu bebé habitualmente se queda dormido con un pijama determinado, intenta ponerle uno diferente una o dos veces a la semana.
Acurrucarlos para dormir es una de las partes más dulces de ser mamá, pero de tanto en tanto está bien tomarse un recreo. Este es un buen motivo para que el papá, abuelo o la niñera ocasionalmente hagan dormir al niño: Si tu bebé se acostumbra a que tú siempre lo hagas, puede que luche para dormirse cuando otra persona intente seguir su rutina a la hora de dormir. Así que relájate en el sillón y deja que otra persona lo haga dormir de vez en cuando, será beneficioso en el futuro.
Rutina a la hora de dormir
Que sea práctica y placentera para el bebé, no significa que deba ser algo complicado que te deje agotada. Intenta leerle un libro, cantar alguna canción de cuna o jugar tranquilos en una habitación con la luz baja, entre 10 y 15 minutos.
Que tu voz y tus acciones le indiquen que es hora de dormir; habla suavemente y haz algunos bostezos intensos. Puede que ni siquiera tengas que simularlos.
Luego cámbiale el pañal, ofrécele un biberón o el pecho, cepíllale los dientes o las encías y ponle su confortable pijama. Muchos papás tienen éxito envolviéndolos, algo que a los recién nacidos los hace sentir super seguros, además de que se ven super bonitos.
Intenta ponerlo en la cama cuando esté adormecido, no ya dormido en tus brazos. Si despierta en medio de la noche y no está contigo, puede confundirse y luchar para volver a dormir si no estás.
Fuente: www.pampers.com.ar
jueves, 28 de febrero de 2013
{La teta de los milagros}
Hoy Fran tardó en domirse.
Habitualmente tiene una rutina para irse a la cama que Diego y yo le hemos armado. La misma consiste en un baño entre las 22:30 h. y las 23 h., seguido de una buena "cena" bajo una luz tenue en nuestra habitación que lo deja adormecido y listo.
Quizás se despierta una, máxima dos veces y con mecerle un poco el catrecito vuelve a recobrar el sueño.
Hoy nada de eso ha pasado.
Arrancamos más temprano. A las 22 h. lo estábamos bañando y a las 22:30 h. ya había "cenado". Quizás ése fue el error, o quizás, la "discusión" que tuvimos con Diego volviendo para casa, o quizás la siesta que hizo a las 21 h. (muy tarde), o que hubo más gente en casa de lo habitual (Diego que se quedó a ayudarme con Fran porque yo estaba con fiebre, mamá que me ayuda con los quehaceres de la casa, el tío de Diego que vino de visita). Quién sabe ... quizás nada de eso, quizás todo junto.
La cuestión es que me quedé con él cerca de una hora, para intentar hacerlo dormir. Más tarde le pasé la "posta" a Diego porque "no lo aguantaba más", después volvió conmigo ... y ahí, llegó la "teta de los milagros". Bastó eso para que se tranquilizara y se dejara llevar por el sueño.
Milagro puro ...
Habitualmente tiene una rutina para irse a la cama que Diego y yo le hemos armado. La misma consiste en un baño entre las 22:30 h. y las 23 h., seguido de una buena "cena" bajo una luz tenue en nuestra habitación que lo deja adormecido y listo.
Quizás se despierta una, máxima dos veces y con mecerle un poco el catrecito vuelve a recobrar el sueño.
Hoy nada de eso ha pasado.
Arrancamos más temprano. A las 22 h. lo estábamos bañando y a las 22:30 h. ya había "cenado". Quizás ése fue el error, o quizás, la "discusión" que tuvimos con Diego volviendo para casa, o quizás la siesta que hizo a las 21 h. (muy tarde), o que hubo más gente en casa de lo habitual (Diego que se quedó a ayudarme con Fran porque yo estaba con fiebre, mamá que me ayuda con los quehaceres de la casa, el tío de Diego que vino de visita). Quién sabe ... quizás nada de eso, quizás todo junto.
La cuestión es que me quedé con él cerca de una hora, para intentar hacerlo dormir. Más tarde le pasé la "posta" a Diego porque "no lo aguantaba más", después volvió conmigo ... y ahí, llegó la "teta de los milagros". Bastó eso para que se tranquilizara y se dejara llevar por el sueño.
Milagro puro ...
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