Una dieta sana y equilibrada da a tu niño todas las vitaminas y nutrientes que necesita para crecer, pero a veces puede ser difícil de lograr. No te preocupes, la mayoría de los niños pasan por una etapa donde son exigentes al comer. He aquí algunas ideas para ayudarte.
¿Cómo puedo motivar a mi hijo a que coma bien?
Mantén la calma y ofrécele a tu hijo alimentos nutritivos, pero deja que él decida cuánto va a comer. Puedes estar segura de que sabe mejor que tú cuánta comida es suficiente para él. Como regla general las porciones no deben exceder el tamaño de su puño cerrado. Mira aquí porciones adecuadas por edad.
Mantén un horario regular para las comidas y las meriendas, teniendo en cuenta las siestas de tu hijo.
Ofrece tres comidas regulares y dos o tres pequeñas meriendas nutritivas. Los siguientes son ejemplos de refrigerios nutritivos:
- fruta
- tomates cherry y cubitos de queso
- yogur con fruta
- un sandwich pequeño
- palitos de vegetales o pan con humus
- licuado de frutas y leche
- torta, bizcochuelo o pan con una taza de leche
- frutos secos
Evita darle a tu niño una comida principal justo antes de la siesta, ya que es probable que esté demasiado cansado para comer. En su lugar, dale una pequeña merienda o algo de tomar y una comida cuando se despierte.
Las meriendas que se dan equitativamente entre las comidas, ayudan a evitar las pataletas por tener demasiada hambre. Evita darle dulces o productos envasados como las papas fritas o masitas. Alguna fruta seca o galletitas de agua son un buen ejemplo.
Haz las comidas interesantes y divertidas. Los postres nutritivos son una parte valiosa de la comida; siempre incluye uno y nunca lo uses como una recompensa por comerse el plato principal. Ejemplos de postres nutritivos incluyen:
- ensalada de frutas con yogur
- arroz con leche y fruta cocida
- magdalena
- panqueque con algunos trocitos de fruta
Come con tu niño tan a menudo como sea posible, y sirve alimentos nutritivos que también quieres que él coma. Los niños aprenden el gusto por los alimentos probándolos, pero a menudo sólo probarán nuevos alimentos si ven a otras personas comerlos. Recuerda que eres su modelo a seguir y anímalo haciendo comentarios positivos acerca de los alimentos durante las comidas, tales como, "Mmm, esto está delicioso", "Mmm, las zanahorias son mis vegetales favoritos".
Los niños a esta edad tienen ya sus propios gustos respecto al sabor y la textura de los alimentos. A algunos les gusta su comida bañada en salsa, mientras que otros la prefieren seca. Hay niños a quienes les gusta que cada alimento esté separado de los demás en el plato. A muchos niños no les gusta la carne fibrosa o alimentos que sean difíciles de masticar. Respeta las preferencias de tu hijo pero no le prepares una comida completamente diferente a la del resto de la familia. Cada vez que puedas, ofrécele los mismos alimentos que los demás estén comiendo, pero asegúrate de que al menos uno de los alimentos sea algo que le gusta. Con el tiempo, los gustos cambian, así que es importante seguir ofreciéndole a tu niño todo lo que la familia coma.
¿Qué alimentos debo ofrecerle a mi pequeño?
Cada día, ofrece una variedad de alimentos de los cuatro grupos de alimentos nutritivos:
- Alimentos que contienen granos o harinas (hidratos de carbono): ofrece estos con cada comida y con algunas meriendas. Incluyen cereales de desayuno enteros y sin azúcar agregada, pasta, arroz, cous cous, papas, batatas, banana y cualquier alimento hecho con harina, preferiblemente integral, como pan, galletitas y bizcochuelo.
- Frutas y vegetales: a los niños les pueden llevar algún tiempo aprender a comer una amplia variedad, especialmente de vegetales. Sigue ofreciéndoselos en cada comida para que tu niño aprenda que siempre son parte de una comida normal.
Las frutas son a menudo más populares. Córtalas en trozos para que sean más fáciles de comer y siempre incluye frutas como parte del postre o como único postre.
- Alimentos con alto contenido de hierro y proteínas: ofrece estos en una o dos comidas cada día. Incluyen carne, pescado, huevos, nueces y legumbres. Las legumbres son alimentos como frijoles, garbanzos, humus o lentejas. Ofrece trozos suaves y tiernos de carne ya que algunos niños tienen dificultad para masticar carnes duras. Elige embutidos de buena calidad, albóndigas y hamburguesas que tengan un alto contenido de carne magra y un bajo contenido en sodio. Estos alimentos son populares y nutritivos para los niños pequeños.
Si tu familia es vegetariana, es recomendable consultar con el pediatra o con una nutricionista sobre la dieta de tu pequeño. Como está desarrollándose, es importante que su alimentación incluya todos los nutrientes necesarios para su crecimiento. Si no come carne, posiblemente el doctor recomendará que coma.
- Leche, queso y yogur: ofrece a tu niño estos alimentos al menos tres veces al día. Los productos lácteos proporcionan mucho calcio para los huesos en crecimiento, pero son extremadamente bajos en hierro. Los niños en edad preescolar necesitan menos leche que los bebés y no se les debe dar grandes biberones de leche; ofrece dos a tres vasos diarios, pero no excedas un litro de leche al día. Las grandes bebidas de leche reducirán el apetito de tu niño por otros alimentos, especialmente los más altos en hierro, y proporcionaran calorías innecesarias.
Los niños de dos años pueden seguir tomando leche entera, pero pueden cambiar a leche semi-descremada si esto es más conveniente para la familia. La leche semidescremada tiene cantidades similares de proteínas y calcio, pero es más baja en vitamina A que la leche entera. La leche descremada no debe administrarse a niños menores de cuatro años de edad. Ocasionalmente el pediatra puede recomendarla a los dos años si hay historia familiar de enfermedades cardíacas.
Podrías considerar usar una leche fortificada con vitaminas y hierro. Muchos niños en edad preescolar que son difíciles para comer no ingieren suficiente hierro y pueden presentar anemia por deficiencia de hierro.
¿Qué debe tomar mi hijo a esta edad?
Ofrécele de seis a ocho bebidas pequeñas durante el día, una con cada comida y una con cada merienda. Tu niño puede necesitar más líquidos cuando hace mucho calor o si está especialmente activo, ya que puede deshidratarse rápidamente.
Si todavía usa un biberón trata de eliminarlo y darle todas las bebidas, incluyendo la leche, en tazas y vasos. Tomar bebidas de un biberón, hace más lento el proceso de beber y prolonga la exposición a los azúcares dañinos. Esto aumenta el riesgo de caries y erosión del esmalte dental. Si no consigues quitarle el biberón durante un tiempo, asegúrate que después del biberón bebe agua para prevenir el daño dental.
La leche y el agua son las bebidas más seguras para dar entre comidas. Restringe los jugos de frutas a la hora de la comida, ya que el ácido en los jugos puede dañar los dientes cuando se bebe entre comidas o varias veces al día.
Las bebidas dulces y ácidas, como los "ponches de frutas", también causan caries si se beben con frecuencia entre las comidas y contribuyen al sobrepeso y la obesidad. Si los ofreces, dilúyelos con agua y dáselos a tu hijo sólo con poca frecuencia y únicamente a la hora de comer En realidad, es mucho mejor limitarlos al máximo, especialmente los que vienen ya preparados comercialmente.
Las bebidas deportivas no se deben dar a los niños pues tienen un alto contenido de azúcar y minerales destinados sólo para atletas muy activos.
No te pierdas nuestra guía sobre bebidas y niños pequeños.
¿Qué alimentos debo limitar?
Los alimentos altos en grasa y azúcar dan a los niños en edad preescolar un poco de energía extra, que necesitan para su crecimiento. Estos incluyen alimentos como mantequilla, margarina, aceite, pasteles, galletas y helados. Inclúyelos sólo en pequeñas cantidades. Puedes ofrecerle a tu hijo ocasionalmente como postre pastel o galletas y fruta. Si tu hijo está inactivo, por ejemplo, si pasa mucho tiempo sentado viendo la televisión, sólo debes ofrecer estos alimentos en cantidades muy limitadas. De lo contrario, puede desarrollar sobrepeso.
Para prevenir la obesidad, se recomienda también que los niños estén físicamente activos por lo menos una hora diaria y se debe limitar la televisión o las actividades sedentarias a no más de dos horas diarias.
Dulces y chocolates y otros alimentos azucarados se pueden incluir como un placer ocasional entre comidas, pero pueden dañar los dientes de tu niño si los come con frecuencia. También pueden reducir el apetito de tu hijo por los alimentos saludables además de ser grandes contribuyentes a la epidemia de obesidad que nos afecta.
- Alimentos salados
La dieta típica en Estados Unidos, y en gran parte del mundo occidental, suele tener un exceso de sal o sodio. La mayoría proviene de los alimentos procesados. El exceso de sodio puede producir problemas de salud, como hipertensión entre otros, por tanto el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos aconseja limitar la ingestión de sodio en los adultos a no más de 1 cucharadita de sal al día. En el caso de los niños, el consumo de sal en los alimentos cocinados estará marcado por el paladar de la familia, aunque es recomendable usarla con mesura. Es difícil calcular cuánto sodio contienen los alimentos, ya que algunos alimentos naturales contienen sal, pero estos consejos te ayudarán a evitar el exceso de sal:
- Mantén las papas fritas y otras meriendas saladas como un alimento ocasional; no se los ofrezcas a tu hijo más de una vez por semana
- No agregues sal a la comida en la mesa
- Usa hierbas y especias en lugar de un exceso de sal para dar sabor a los alimentos que preparas
- Mantén los alimentos procesados al mínimo y cuando puedas elegir, utiliza la variedad baja en sal
- El pescado graso, como la sardina, la caballa, el salmón, el atún fresco, la trucha y la anguila, son una buena fuente de grasas omega 3 y también de vitaminas A y D. Ofrécelos una o dos veces a la semana. Como algunos pueden contener rastros de toxinas, especialmente mercurio, que pueden acumularse en el cuerpo, es preferible limitar la frecuencia con que tu niño come pescado graso. Existe un posible riesgo de que los altos niveles de estas toxinas puedan causar problemas de salud y del desarrollo. Por este motivo, dos veces a la semana es el límite recomendado.
- Nueces
Los niños cuyos familiares sufren de fiebre del heno, asma, eczema o alergias a alimentos, no deben consumir cacahuates o mantequilla de cacahuates antes de los tres años de edad. Otros frutos secos, como las nueces, las almendras o las avellanas, están bien mientras se piquen o muelan finamente o como una mantequilla de nuez.
Los aditivos y edulcorantes que se utilizan en los alimentos han sido probados para la seguridad del consumidor adulto. Sin embargo, se deben evitar grandes cantidades de edulcorantes, que a menudo se encuentran en las bebidas. Diluye las bebidas que contienen edulcorantes con abundante agua y si se pueden evitar es mejor ya que no hay evidencia a largo plazo de que no tienen consecuencias en los niños.
- Alimentos ricos en fibra
Si todos los alimentos que sirves en una comida son integrales, tu hijo puede sentirse muy lleno antes de haber comido lo suficiente. Ofrece una mezcla de cereales y panes integrales y blancos, y poco a poco aumenta la cantidad de cereales integrales a medida que tu hijo se acerque a los cinco años de edad.
¿Qué alimentos debe evitar por completo mi niño?
Los huevos crudos o parcialmente cocidos y los mariscos pueden causar intoxicación alimenticia en los niños pequeños. Si se los ofreces, asegúrate de que estén bien cocidos. Los mariscos no se deben consumir más que una vez por semana.
Los peces grandes que viven por muchos años, como el tiburón, pez espada y pez aguja, pueden contener altos niveles de mercurio y no se les deben dar a los niños.
Las nueces enteras pueden provocar asfixia, así que no deben darse a niños menores de cinco años.
El té y el café se deben evitar, ya que reducen la absorción del hierro de los alimentos y su contenido de cafeína estimula mucho a los niños. Las colas o gaseosas dietéticas suelen tener alto contenido de cafeína y además pueden dañar los dientes, por lo que también se deben evitar.
¿Los niños pequeños necesitan suplementos vitamínicos?
El gobierno recomienda dar suplementos que contengan vitaminas A y D a los niños menores de cinco años para prevenir el raquitismo, una enfermedad de los huesos, y así asegurar su crecimiento y desarrollo normal. Esto es especialmente importante para los niños quisquillosos al comer y los de origen asiático, africano o medio oriental.
Fuente: espanol.babycenter.com
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jueves, 28 de abril de 2016
lunes, 27 de enero de 2014
{El juego, la mejor forma de vincularse afectivamente con los niños}

Si tiene pocas horas para estar con su hijo, aprovéchelas al máximo.
Así sea por corto tiempo, el juego es la mejor forma de vincularse con los niños, porque con él ellos construyen su identidad, y el adulto sabe qué piensan y cómo se sienten en la vida.
Según Claudia Marcela Rozo, directora del programa de terapia ocupacional de la Universidad del Rosario, experta en pediatría, “lo que el niño logra en el vínculo con sus papás durante el juego no se lo va a dar otra persona. El juego es el trabajo del niño, es decir, su ocupación principal”.
Resulta que mientras los adultos piensan que el juego es una manera de “desaprovechar” el tiempo, la realidad es que durante la primera infancia la mejor actividad que puede hacer un niño es jugar, y la escolaridad, en dicho momento de la vida, pasa a un segundo nivel.
“Las interacciones hoy están muy limitadas a la cotidianidad: comer, dormir y hacer tarea, pero hay otros espacios vacíos en la vida de los niños. Ellos requieren cada vez más que los papás les propongan actividades de interés, para evitar caer solo en ver televisión y en los videojuegos, y se puedan divertir como en otros tiempos”, dice la experta.
Según Rozo, con el juego como tal se deben cumplir ciertas condiciones:
- haber interacción,
- proporcionar placer,
- descubrir habilidades, y
- aprender a manejar la gratificación y la frustración.
“El juego se constituye en un laboratorio de la vida donde las reglas son especiales, pero son ficticias, y al tiempo, pueden ser modificables en cualquier momento”, dice la terapeuta.
Ella aconseja no centrarse tanto en cuál es la tarea escolar del niño, sino más en otras necesidades. Asegura que algo tan simple como jugar a la profesora le puede mostrar a los padres cómo se comporta la maestra con su hijo. Buenas ideas son jugar a preparar la cena o poner la mesa.
Lo que no se puede confundir, según la experta, es que clases de natación o guitarra, por ejemplo, reemplazan el juego.
“Las actividades extras deben ser equilibradas. Un niño no puede estar todas las tardes en una clase distinta, además del colegio y de las tareas. Así no disfruta.
He recibido en consulta muchos niños que tienen juguetes sin estrenar porque "no hay tiempo”, dice.
Ideas fáciles y divertidas
♥ Los primeros meses
Los juegos deben ser de orden motor y senso-perceptual.
Mostrar al niño las posibilidades del cambio corporal que puede haber en las diferentes posturas, boca abajo o de lado.
Otra formas son:
- aparecer y desaparecer,
- moverse hacia un lado y hacia otro,
- hacer cosquillas (que disfrute el contacto físico)
- poner música y bailar
El baño y aplicarle el champú también dan muchas posibilidades. Es el goce de la experimentación con agua, sonidos y olores.
♥ Año y medio
Aparecen otras posibilidades, por ejemplo, la permanencia de los objetos. El niño sabe que la mamá sigue estando para él aunque no pueda verla.
Experimentar con pinturas, con arena y jugar en el pasto promueven el desarrollo sensorial, motor y cognitivo.
Más adelante se hacen juegos relacionados con objetos concretos. Por ejemplo, ensartarlos o meterlos dentro de algo.
El niño o niña puede saltar, correr y jugar con una pelota. Es una oportunidad donde él entiende que una norma se repite. "Si yo hago esto voy a obtener un estímulo; por ejemplo, cada vez que yo tiro la pelota, mi mamá aplaude". Eso le hace entender al infante lo que es agradable para otros y las formas con las cuales él puede ganar reconocimiento.
♥ Tres años
Aparecen los juegos con otros niños alrededor y la posibilidad de analizar, muchas veces, que cuando un infante tiene dificultad para prestar sus objetos, es porque ha jugado poco y piensa que son propios.
En cambio, cuando juega con los papás, ve los objetos simplemente como cosas para disfrutar.
A dicha edad, en las noches, cuando los padres regresan del trabajo, son muy valiosos los juegos de reconocimiento, dice la terapeuta Rozo. Se puede jugar a la maestra, a la cocina, al bombero, al chofer. Es decir, con roles de la cotidianidad. El disfraz es también una buena herramienta de juego cambiando de papel.
♥ Cuatro años
Los niños puede hacer juegos con reglas, por ejemplo, lotería y practicar más deportes, como correr, alcanzar la pelota, y las escondidas es uno de los juegos favoritos.
¿Y si no juega? De acuerdo con la doctora Claudia Marcela Rozo, cuando el niño no juega, generalmente se encasilla en formas de actuar adultas que no lo dejan ser libremente y el papá no conoce cómo es su hijo. Además, la falta de juego impide que se desarrolle la creatividad.
“En el juego es donde uno más conoce cómo interactúan las personas, se vuelven más abiertas. En estas actividades los niños aprenden a manejar la frustración y la gratificación. Los niños que juegan puede que no aprendan que vale la pena luchar y, en cambio, pensar que la competencia no tiene sentido”, agrega la terapeuta.
Fuente: www.abcdelbebe.com
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