Una dieta sana y equilibrada da a tu niño todas las vitaminas y nutrientes que necesita para crecer, pero a veces puede ser difícil de lograr. No te preocupes, la mayoría de los niños pasan por una etapa donde son exigentes al comer. He aquí algunas ideas para ayudarte.
¿Cómo puedo motivar a mi hijo a que coma bien?
Mantén la calma y ofrécele a tu hijo alimentos nutritivos, pero deja que él decida cuánto va a comer. Puedes estar segura de que sabe mejor que tú cuánta comida es suficiente para él. Como regla general las porciones no deben exceder el tamaño de su puño cerrado. Mira aquí porciones adecuadas por edad.
Mantén un horario regular para las comidas y las meriendas, teniendo en cuenta las siestas de tu hijo.
Ofrece tres comidas regulares y dos o tres pequeñas meriendas nutritivas. Los siguientes son ejemplos de refrigerios nutritivos:
- fruta
- tomates cherry y cubitos de queso
- yogur con fruta
- un sandwich pequeño
- palitos de vegetales o pan con humus
- licuado de frutas y leche
- torta, bizcochuelo o pan con una taza de leche
- frutos secos
Evita darle a tu niño una comida principal justo antes de la siesta, ya que es probable que esté demasiado cansado para comer. En su lugar, dale una pequeña merienda o algo de tomar y una comida cuando se despierte.
Las meriendas que se dan equitativamente entre las comidas, ayudan a evitar las pataletas por tener demasiada hambre. Evita darle dulces o productos envasados como las papas fritas o masitas. Alguna fruta seca o galletitas de agua son un buen ejemplo.
Haz las comidas interesantes y divertidas. Los postres nutritivos son una parte valiosa de la comida; siempre incluye uno y nunca lo uses como una recompensa por comerse el plato principal. Ejemplos de postres nutritivos incluyen:
- ensalada de frutas con yogur
- arroz con leche y fruta cocida
- magdalena
- panqueque con algunos trocitos de fruta
Come con tu niño tan a menudo como sea posible, y sirve alimentos nutritivos que también quieres que él coma. Los niños aprenden el gusto por los alimentos probándolos, pero a menudo sólo probarán nuevos alimentos si ven a otras personas comerlos. Recuerda que eres su modelo a seguir y anímalo haciendo comentarios positivos acerca de los alimentos durante las comidas, tales como, "Mmm, esto está delicioso", "Mmm, las zanahorias son mis vegetales favoritos".
Los niños a esta edad tienen ya sus propios gustos respecto al sabor y la textura de los alimentos. A algunos les gusta su comida bañada en salsa, mientras que otros la prefieren seca. Hay niños a quienes les gusta que cada alimento esté separado de los demás en el plato. A muchos niños no les gusta la carne fibrosa o alimentos que sean difíciles de masticar. Respeta las preferencias de tu hijo pero no le prepares una comida completamente diferente a la del resto de la familia. Cada vez que puedas, ofrécele los mismos alimentos que los demás estén comiendo, pero asegúrate de que al menos uno de los alimentos sea algo que le gusta. Con el tiempo, los gustos cambian, así que es importante seguir ofreciéndole a tu niño todo lo que la familia coma.
¿Qué alimentos debo ofrecerle a mi pequeño?
Cada día, ofrece una variedad de alimentos de los cuatro grupos de alimentos nutritivos:
- Alimentos que contienen granos o harinas (hidratos de carbono): ofrece estos con cada comida y con algunas meriendas. Incluyen cereales de desayuno enteros y sin azúcar agregada, pasta, arroz, cous cous, papas, batatas, banana y cualquier alimento hecho con harina, preferiblemente integral, como pan, galletitas y bizcochuelo.
- Frutas y vegetales: a los niños les pueden llevar algún tiempo aprender a comer una amplia variedad, especialmente de vegetales. Sigue ofreciéndoselos en cada comida para que tu niño aprenda que siempre son parte de una comida normal.
Las frutas son a menudo más populares. Córtalas en trozos para que sean más fáciles de comer y siempre incluye frutas como parte del postre o como único postre.
- Alimentos con alto contenido de hierro y proteínas: ofrece estos en una o dos comidas cada día. Incluyen carne, pescado, huevos, nueces y legumbres. Las legumbres son alimentos como frijoles, garbanzos, humus o lentejas. Ofrece trozos suaves y tiernos de carne ya que algunos niños tienen dificultad para masticar carnes duras. Elige embutidos de buena calidad, albóndigas y hamburguesas que tengan un alto contenido de carne magra y un bajo contenido en sodio. Estos alimentos son populares y nutritivos para los niños pequeños.
Si tu familia es vegetariana, es recomendable consultar con el pediatra o con una nutricionista sobre la dieta de tu pequeño. Como está desarrollándose, es importante que su alimentación incluya todos los nutrientes necesarios para su crecimiento. Si no come carne, posiblemente el doctor recomendará que coma.
- Leche, queso y yogur: ofrece a tu niño estos alimentos al menos tres veces al día. Los productos lácteos proporcionan mucho calcio para los huesos en crecimiento, pero son extremadamente bajos en hierro. Los niños en edad preescolar necesitan menos leche que los bebés y no se les debe dar grandes biberones de leche; ofrece dos a tres vasos diarios, pero no excedas un litro de leche al día. Las grandes bebidas de leche reducirán el apetito de tu niño por otros alimentos, especialmente los más altos en hierro, y proporcionaran calorías innecesarias.
Los niños de dos años pueden seguir tomando leche entera, pero pueden cambiar a leche semi-descremada si esto es más conveniente para la familia. La leche semidescremada tiene cantidades similares de proteínas y calcio, pero es más baja en vitamina A que la leche entera. La leche descremada no debe administrarse a niños menores de cuatro años de edad. Ocasionalmente el pediatra puede recomendarla a los dos años si hay historia familiar de enfermedades cardíacas.
Podrías considerar usar una leche fortificada con vitaminas y hierro. Muchos niños en edad preescolar que son difíciles para comer no ingieren suficiente hierro y pueden presentar anemia por deficiencia de hierro.
¿Qué debe tomar mi hijo a esta edad?
Ofrécele de seis a ocho bebidas pequeñas durante el día, una con cada comida y una con cada merienda. Tu niño puede necesitar más líquidos cuando hace mucho calor o si está especialmente activo, ya que puede deshidratarse rápidamente.
Si todavía usa un biberón trata de eliminarlo y darle todas las bebidas, incluyendo la leche, en tazas y vasos. Tomar bebidas de un biberón, hace más lento el proceso de beber y prolonga la exposición a los azúcares dañinos. Esto aumenta el riesgo de caries y erosión del esmalte dental. Si no consigues quitarle el biberón durante un tiempo, asegúrate que después del biberón bebe agua para prevenir el daño dental.
La leche y el agua son las bebidas más seguras para dar entre comidas. Restringe los jugos de frutas a la hora de la comida, ya que el ácido en los jugos puede dañar los dientes cuando se bebe entre comidas o varias veces al día.
Las bebidas dulces y ácidas, como los "ponches de frutas", también causan caries si se beben con frecuencia entre las comidas y contribuyen al sobrepeso y la obesidad. Si los ofreces, dilúyelos con agua y dáselos a tu hijo sólo con poca frecuencia y únicamente a la hora de comer En realidad, es mucho mejor limitarlos al máximo, especialmente los que vienen ya preparados comercialmente.
Las bebidas deportivas no se deben dar a los niños pues tienen un alto contenido de azúcar y minerales destinados sólo para atletas muy activos.
No te pierdas nuestra guía sobre bebidas y niños pequeños.
¿Qué alimentos debo limitar?
Los alimentos altos en grasa y azúcar dan a los niños en edad preescolar un poco de energía extra, que necesitan para su crecimiento. Estos incluyen alimentos como mantequilla, margarina, aceite, pasteles, galletas y helados. Inclúyelos sólo en pequeñas cantidades. Puedes ofrecerle a tu hijo ocasionalmente como postre pastel o galletas y fruta. Si tu hijo está inactivo, por ejemplo, si pasa mucho tiempo sentado viendo la televisión, sólo debes ofrecer estos alimentos en cantidades muy limitadas. De lo contrario, puede desarrollar sobrepeso.
Para prevenir la obesidad, se recomienda también que los niños estén físicamente activos por lo menos una hora diaria y se debe limitar la televisión o las actividades sedentarias a no más de dos horas diarias.
Dulces y chocolates y otros alimentos azucarados se pueden incluir como un placer ocasional entre comidas, pero pueden dañar los dientes de tu niño si los come con frecuencia. También pueden reducir el apetito de tu hijo por los alimentos saludables además de ser grandes contribuyentes a la epidemia de obesidad que nos afecta.
- Alimentos salados
La dieta típica en Estados Unidos, y en gran parte del mundo occidental, suele tener un exceso de sal o sodio. La mayoría proviene de los alimentos procesados. El exceso de sodio puede producir problemas de salud, como hipertensión entre otros, por tanto el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos aconseja limitar la ingestión de sodio en los adultos a no más de 1 cucharadita de sal al día. En el caso de los niños, el consumo de sal en los alimentos cocinados estará marcado por el paladar de la familia, aunque es recomendable usarla con mesura. Es difícil calcular cuánto sodio contienen los alimentos, ya que algunos alimentos naturales contienen sal, pero estos consejos te ayudarán a evitar el exceso de sal:
- Mantén las papas fritas y otras meriendas saladas como un alimento ocasional; no se los ofrezcas a tu hijo más de una vez por semana
- No agregues sal a la comida en la mesa
- Usa hierbas y especias en lugar de un exceso de sal para dar sabor a los alimentos que preparas
- Mantén los alimentos procesados al mínimo y cuando puedas elegir, utiliza la variedad baja en sal
- El pescado graso, como la sardina, la caballa, el salmón, el atún fresco, la trucha y la anguila, son una buena fuente de grasas omega 3 y también de vitaminas A y D. Ofrécelos una o dos veces a la semana. Como algunos pueden contener rastros de toxinas, especialmente mercurio, que pueden acumularse en el cuerpo, es preferible limitar la frecuencia con que tu niño come pescado graso. Existe un posible riesgo de que los altos niveles de estas toxinas puedan causar problemas de salud y del desarrollo. Por este motivo, dos veces a la semana es el límite recomendado.
- Nueces
Los niños cuyos familiares sufren de fiebre del heno, asma, eczema o alergias a alimentos, no deben consumir cacahuates o mantequilla de cacahuates antes de los tres años de edad. Otros frutos secos, como las nueces, las almendras o las avellanas, están bien mientras se piquen o muelan finamente o como una mantequilla de nuez.
Los aditivos y edulcorantes que se utilizan en los alimentos han sido probados para la seguridad del consumidor adulto. Sin embargo, se deben evitar grandes cantidades de edulcorantes, que a menudo se encuentran en las bebidas. Diluye las bebidas que contienen edulcorantes con abundante agua y si se pueden evitar es mejor ya que no hay evidencia a largo plazo de que no tienen consecuencias en los niños.
- Alimentos ricos en fibra
Si todos los alimentos que sirves en una comida son integrales, tu hijo puede sentirse muy lleno antes de haber comido lo suficiente. Ofrece una mezcla de cereales y panes integrales y blancos, y poco a poco aumenta la cantidad de cereales integrales a medida que tu hijo se acerque a los cinco años de edad.
¿Qué alimentos debe evitar por completo mi niño?
Los huevos crudos o parcialmente cocidos y los mariscos pueden causar intoxicación alimenticia en los niños pequeños. Si se los ofreces, asegúrate de que estén bien cocidos. Los mariscos no se deben consumir más que una vez por semana.
Los peces grandes que viven por muchos años, como el tiburón, pez espada y pez aguja, pueden contener altos niveles de mercurio y no se les deben dar a los niños.
Las nueces enteras pueden provocar asfixia, así que no deben darse a niños menores de cinco años.
El té y el café se deben evitar, ya que reducen la absorción del hierro de los alimentos y su contenido de cafeína estimula mucho a los niños. Las colas o gaseosas dietéticas suelen tener alto contenido de cafeína y además pueden dañar los dientes, por lo que también se deben evitar.
¿Los niños pequeños necesitan suplementos vitamínicos?
El gobierno recomienda dar suplementos que contengan vitaminas A y D a los niños menores de cinco años para prevenir el raquitismo, una enfermedad de los huesos, y así asegurar su crecimiento y desarrollo normal. Esto es especialmente importante para los niños quisquillosos al comer y los de origen asiático, africano o medio oriental.
Fuente: espanol.babycenter.com
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jueves, 28 de abril de 2016
miércoles, 6 de abril de 2016
lunes, 4 de abril de 2016
{La disciplina y sus hijos}
¿Cuál es la mejor forma de disciplinar a mi hijo?
Uno de sus trabajos como madre o padre es enseñarles a sus hijos a saber comportarse. Ésta es una tarea que toma su tiempo, así que procure no frustrarse cuando su hijo se porte mal. En lugar de esto, aprenda modos efectivos de disciplinar al niño.
Las estrategias que funcionan
Cuando su hijo no le haga caso, ensaye lo siguiente:
1) Consecuencias naturales
Esto es dejar que el niño vea lo que pasa cuando no se porta bien (siempre y cuando el niño no corra ningún tipo de peligro). Por ejemplo, si el niño deja caer sus galletitas a propósito una y otra vez, muy pronto se quedará sin galletitas. Si tira al piso su juguete y lo rompe, ya no podrá jugar con el mismo. No pasará mucho tiempo hasta que el niño aprenda que no debe dejar caer sus galletitas y que debe ser cuidadoso con sus juguetes.
Cuando utilice este método, no se rinda ni vaya al rescate del niño (dándole más galletitas, por ejemplo). Un niño aprende mejor cuando lo hace por su cuenta.
2) Consecuencias lógicas
Esto es cuando usted tiene que actuar y crear una consecuencia. Por ejemplo, dígale al niño que si no recoge sus juguetes, usted tendrá que quitárselos por el resto del día. Al usar este método, es importante que cumpla con lo que dice. Prepárese a poner en práctica la consecuencia, pero sin gritarle al niño. Sea firme y responda calmadamente.
3) Niéguele privilegios
Esto es cuando usted le dice al niño que si no coopera, tendrá que renunciar a algo que le gusta. Los siguientes son algunos puntos para tener en cuenta al usar esta técnica.
- Nunca le quite al niño algo que realmente necesita, como una de sus comidas.
- Elija algo que el niño valore y que esté relacionado con su mal comportamiento.
- En caso de que el niño sea menor de 6 ó 7 años, esta técnica es más efectiva cuando se realiza de inmediato. Por ejemplo, si el niño se porta mal en la mañana, no le diga que no podrá ver televisión en la noche. Hay demasiado tiempo de por medio y es probable que no relacione la conducta con las consecuencias.
- Asegúrese de poder cumplir con su promesa.
4) Pausa obligada
Esta técnica resulta muy efectiva cuando el niño ha desobedecido una regla específica. Es más adecuada para los niños de 2 a 5 años de edad, pero puede usarse durante toda la niñez. Siga estos pasos para hacer que la pausa obligada sea efectiva.
- Establezca las reglas con anticipación. Decida dos o tres conductas que serán motivo de una pausa obligada y explíquelas al niño. Es posible que tenga que repetirlas a menudo.
- Elija un punto para la pausa obligada. Éste debe ser un sitio aburridor y sin distracciones, como una silla. Recuerde: la meta principal es apartar al niño para que haga una pausa y se calme. Tenga en cuenta que los baños pueden ser peligrosos y que las recámaras pueden convertirse en un buen sitio de juegos.
- Inicie la pausa obligada. Hágale al niño una advertencia (a menos de que haya sido una agresión). Si la conducta se repite, envíelo de inmediato al punto de la pausa obligada. Dígale lo que hizo mal en pocas palabras y con la menor emoción posible. Si el niño se niega a ir al sitio de la pausa obligada por su cuenta, levántelo y llévelo allí. Si no se quiere quedar en su lugar, colóquese detrás de él y sosténgalo de manera suave pero firme. Después, y sin mirarlo a los ojos, dígale: "Tienes que quedarte aquí por un rato". No lo discuta más. No responda a súplicas, promesas, preguntas, excusas o arrebatos del niño (tales como malas palabras). Un par de pausas obligadas serán suficientes para que el niño aprenda a cooperar y decida sentarse quieto por su cuenta en lugar de ser sostenido a la fuerza.
- Establezca un límite de tiempo. Una vez que su hijo se quede quieto en el sitio designado, coloque un cronómetro para que el niño sepa cuándo termina la pausa. Como regla general, se debe establecer un minuto por cada año del niño (por ejemplo, la pausa obligada para un niño de 4 años de edad debe ser de 4 minutos). Pero hasta 15 segundos a veces son suficientes. Si el niño comienza a ponerse inquieto, vuelva a colocar el cronómetro. Espere a que el niño esté quieto para volver a poner el cronómetro.
- Reanude la actividad. Cuando se acabe el tiempo, ayude al niño a reanudar sus juegos. El niño "ha cumplido" con su tiempo. No lo reprenda ni pida que se disculpe. Recuérdele que lo ama. Si necesita hablar de su comportamiento, aguarde a hacerlo más tarde.
Consejos para que la disciplina sea más efectiva
Habrá días en que parece imposible hacer que el niño se porte bien. Pero hay modos de aliviar la frustración y evitar conflictos innecesarios con su hijo.
- Sea consciente de lo que su hijo puede y no puede hacer
Cada niño se desarrolla a un ritmo diferente. Tiene sus propias fortalezas y debilidades. Cuando un niño se porta mal, es posible que simplemente no pueda hacer o que no entienda lo que usted le pide.
- Piense antes de hablar
Una vez que establece una regla o hace una promesa, sea firme. Así que sea realista con sus expectativas. Piense si algo es realmente necesario antes de decir no.
- No ceda
Si su hijo tiene una rabieta porque no le da un caramelo y usted cede para que deje de llorar, el pequeño aprenderá que éste es el modo de conseguir lo que quiere. No fomente la mala conducta cediendo a las exigencias del niño.
- Procure ser consistente
Trate de que sus reglas sean iguales todos los días. Los cambios suelen causar confusión en los niños, quienes podrían tratar de poner a prueba los límites tan sólo con el fin de saber hasta dónde pueden llegar.
- Tenga en cuenta los sentimientos del niño
Dígale, por ejemplo: "Yo sé que estás triste porque tu amigo se fue, pero de todos modos tienes que recoger tus juguetes". Fíjese si la mala conducta sigue un patrón, como cuando el niño está celoso. Hable con el niño sobre estos sentimientos en lugar de limitarse a imponerle las consecuencias.
- Aprenda de los errores —incluyendo los suyos propios
Si usted no supo manejar la situación la primera vez, no se inquiete demasiado. Piense en qué pudo haber hecho diferente y trate de hacerlo la próxima vez. Si siente que cometió un error en un momento de enojo, espere a calmarse, pídale disculpas al niño y explíquele cómo manejarán la situación en el futuro. Cumpla con sus promesas. Esto le dará al niño un buen ejemplo de cómo enmendar los errores.
- Por qué las palizas no son la mejor opción
La Academia Americana de Pediatría no recomienda que se les den palizas o golpes a los niños. A pesar de que muchos adultos que viven en los Estados Unidos recibieron palizas durante su niñez, sabemos que esto trae importantes efectos secundarios.
Aunque pareciera que una paliza inicialmente "surte efecto", ésta pierde su impacto después de un tiempo. Puesto que la mayoría de los padres no quieren dar palizas, esta técnica no suele ser consistente. Las palizas fomentan la agresión y la furia, en lugar de enseñar responsabilidad.
Aunque los padres traten de mantenerse bajo control, a menudo no pueden hacerlo y terminan por lamentar sus acciones. Las palizas pueden conducir a batallas físicas, e incluso llegar al punto de lastimar al niño.
Es cierto que muchos adultos que recibieron palizas de niños son personas equilibradas y cariñosas hoy en día. Sin embargo, las investigaciones demuestran que, comparados con los niños que no las recibieron palizas, los niños que han recibido golpes tienen una mayor tendencia a ser adultos que sufren de depresión, usan alcohol, tienen más arranques de enojo, golpean a sus propios niños, golpean a sus cónyuges y participan en actos criminales y violentos. Estos resultados tienen sentido, ya que las palizas le enseñan a un niño que es correcto ocasionarle dolor a otra persona cuando está frustrado o quiere mantener el control, incluso si se trata de un ser querido. Es muy probable que un niño no distinga entre recibir una paliza de sus padres y golpear a un hermano o a otro niño cuando no obtiene lo que quiere.
Fuente Discipline and Your Child, American Academy of Pediatrics
Uno de sus trabajos como madre o padre es enseñarles a sus hijos a saber comportarse. Ésta es una tarea que toma su tiempo, así que procure no frustrarse cuando su hijo se porte mal. En lugar de esto, aprenda modos efectivos de disciplinar al niño.
Las estrategias que funcionan
Cuando su hijo no le haga caso, ensaye lo siguiente:
1) Consecuencias naturales
Esto es dejar que el niño vea lo que pasa cuando no se porta bien (siempre y cuando el niño no corra ningún tipo de peligro). Por ejemplo, si el niño deja caer sus galletitas a propósito una y otra vez, muy pronto se quedará sin galletitas. Si tira al piso su juguete y lo rompe, ya no podrá jugar con el mismo. No pasará mucho tiempo hasta que el niño aprenda que no debe dejar caer sus galletitas y que debe ser cuidadoso con sus juguetes.
Cuando utilice este método, no se rinda ni vaya al rescate del niño (dándole más galletitas, por ejemplo). Un niño aprende mejor cuando lo hace por su cuenta.
2) Consecuencias lógicas
Esto es cuando usted tiene que actuar y crear una consecuencia. Por ejemplo, dígale al niño que si no recoge sus juguetes, usted tendrá que quitárselos por el resto del día. Al usar este método, es importante que cumpla con lo que dice. Prepárese a poner en práctica la consecuencia, pero sin gritarle al niño. Sea firme y responda calmadamente.
3) Niéguele privilegios
Esto es cuando usted le dice al niño que si no coopera, tendrá que renunciar a algo que le gusta. Los siguientes son algunos puntos para tener en cuenta al usar esta técnica.
- Nunca le quite al niño algo que realmente necesita, como una de sus comidas.
- Elija algo que el niño valore y que esté relacionado con su mal comportamiento.
- En caso de que el niño sea menor de 6 ó 7 años, esta técnica es más efectiva cuando se realiza de inmediato. Por ejemplo, si el niño se porta mal en la mañana, no le diga que no podrá ver televisión en la noche. Hay demasiado tiempo de por medio y es probable que no relacione la conducta con las consecuencias.
- Asegúrese de poder cumplir con su promesa.
4) Pausa obligada
Esta técnica resulta muy efectiva cuando el niño ha desobedecido una regla específica. Es más adecuada para los niños de 2 a 5 años de edad, pero puede usarse durante toda la niñez. Siga estos pasos para hacer que la pausa obligada sea efectiva.
- Establezca las reglas con anticipación. Decida dos o tres conductas que serán motivo de una pausa obligada y explíquelas al niño. Es posible que tenga que repetirlas a menudo.
- Elija un punto para la pausa obligada. Éste debe ser un sitio aburridor y sin distracciones, como una silla. Recuerde: la meta principal es apartar al niño para que haga una pausa y se calme. Tenga en cuenta que los baños pueden ser peligrosos y que las recámaras pueden convertirse en un buen sitio de juegos.
- Inicie la pausa obligada. Hágale al niño una advertencia (a menos de que haya sido una agresión). Si la conducta se repite, envíelo de inmediato al punto de la pausa obligada. Dígale lo que hizo mal en pocas palabras y con la menor emoción posible. Si el niño se niega a ir al sitio de la pausa obligada por su cuenta, levántelo y llévelo allí. Si no se quiere quedar en su lugar, colóquese detrás de él y sosténgalo de manera suave pero firme. Después, y sin mirarlo a los ojos, dígale: "Tienes que quedarte aquí por un rato". No lo discuta más. No responda a súplicas, promesas, preguntas, excusas o arrebatos del niño (tales como malas palabras). Un par de pausas obligadas serán suficientes para que el niño aprenda a cooperar y decida sentarse quieto por su cuenta en lugar de ser sostenido a la fuerza.
- Establezca un límite de tiempo. Una vez que su hijo se quede quieto en el sitio designado, coloque un cronómetro para que el niño sepa cuándo termina la pausa. Como regla general, se debe establecer un minuto por cada año del niño (por ejemplo, la pausa obligada para un niño de 4 años de edad debe ser de 4 minutos). Pero hasta 15 segundos a veces son suficientes. Si el niño comienza a ponerse inquieto, vuelva a colocar el cronómetro. Espere a que el niño esté quieto para volver a poner el cronómetro.
- Reanude la actividad. Cuando se acabe el tiempo, ayude al niño a reanudar sus juegos. El niño "ha cumplido" con su tiempo. No lo reprenda ni pida que se disculpe. Recuérdele que lo ama. Si necesita hablar de su comportamiento, aguarde a hacerlo más tarde.
Consejos para que la disciplina sea más efectiva
Habrá días en que parece imposible hacer que el niño se porte bien. Pero hay modos de aliviar la frustración y evitar conflictos innecesarios con su hijo.
- Sea consciente de lo que su hijo puede y no puede hacer
Cada niño se desarrolla a un ritmo diferente. Tiene sus propias fortalezas y debilidades. Cuando un niño se porta mal, es posible que simplemente no pueda hacer o que no entienda lo que usted le pide.
- Piense antes de hablar
Una vez que establece una regla o hace una promesa, sea firme. Así que sea realista con sus expectativas. Piense si algo es realmente necesario antes de decir no.
- No ceda
Si su hijo tiene una rabieta porque no le da un caramelo y usted cede para que deje de llorar, el pequeño aprenderá que éste es el modo de conseguir lo que quiere. No fomente la mala conducta cediendo a las exigencias del niño.
- Procure ser consistente
Trate de que sus reglas sean iguales todos los días. Los cambios suelen causar confusión en los niños, quienes podrían tratar de poner a prueba los límites tan sólo con el fin de saber hasta dónde pueden llegar.
- Tenga en cuenta los sentimientos del niño
Dígale, por ejemplo: "Yo sé que estás triste porque tu amigo se fue, pero de todos modos tienes que recoger tus juguetes". Fíjese si la mala conducta sigue un patrón, como cuando el niño está celoso. Hable con el niño sobre estos sentimientos en lugar de limitarse a imponerle las consecuencias.
- Aprenda de los errores —incluyendo los suyos propios
Si usted no supo manejar la situación la primera vez, no se inquiete demasiado. Piense en qué pudo haber hecho diferente y trate de hacerlo la próxima vez. Si siente que cometió un error en un momento de enojo, espere a calmarse, pídale disculpas al niño y explíquele cómo manejarán la situación en el futuro. Cumpla con sus promesas. Esto le dará al niño un buen ejemplo de cómo enmendar los errores.
- Por qué las palizas no son la mejor opción
La Academia Americana de Pediatría no recomienda que se les den palizas o golpes a los niños. A pesar de que muchos adultos que viven en los Estados Unidos recibieron palizas durante su niñez, sabemos que esto trae importantes efectos secundarios.
Aunque pareciera que una paliza inicialmente "surte efecto", ésta pierde su impacto después de un tiempo. Puesto que la mayoría de los padres no quieren dar palizas, esta técnica no suele ser consistente. Las palizas fomentan la agresión y la furia, en lugar de enseñar responsabilidad.
Aunque los padres traten de mantenerse bajo control, a menudo no pueden hacerlo y terminan por lamentar sus acciones. Las palizas pueden conducir a batallas físicas, e incluso llegar al punto de lastimar al niño.
Es cierto que muchos adultos que recibieron palizas de niños son personas equilibradas y cariñosas hoy en día. Sin embargo, las investigaciones demuestran que, comparados con los niños que no las recibieron palizas, los niños que han recibido golpes tienen una mayor tendencia a ser adultos que sufren de depresión, usan alcohol, tienen más arranques de enojo, golpean a sus propios niños, golpean a sus cónyuges y participan en actos criminales y violentos. Estos resultados tienen sentido, ya que las palizas le enseñan a un niño que es correcto ocasionarle dolor a otra persona cuando está frustrado o quiere mantener el control, incluso si se trata de un ser querido. Es muy probable que un niño no distinga entre recibir una paliza de sus padres y golpear a un hermano o a otro niño cuando no obtiene lo que quiere.
Fuente Discipline and Your Child, American Academy of Pediatrics
{13 consejos para sobrevivir los "terribles tres"}
Los llaman los terribles dos, los apacibles tres y los agradables cuatros, pero en realidad tener a un niño de tres años puede ser más difícil que uno de dos años.
Aquí le brindamos 13 consejos para que disfrute de ser padre otra vez (o por lo menos para que le ayuden a sobrevivir el día):
1) Gritar menos, amar más
Gritar debe ser la última técnica de defensa, una técnica que debe usarse cuando nada más funciona. Porque gritar puede hacerle más daño a los niños de lo que creemos —puede causar un cambio inmediato del comportamiento, pero a largo plazo puede causar un gran daño psicológico.
En lugar de gritar y de castigos fuertes, los niños necesitan de una crianza positiva para el desarrollo sano del cerebro. La Dra. Joan Luby es profesora de psiquiatría infantil y directora del Programa del Desarrollo Emocional Temprano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis. Su investigación revela que la crianza positiva de los niños pequeños en situaciones estresantes, en lugar de los regaños y el castigo corporal, está efectivamente asociada al aumento de ciertas áreas del cerebro. Si se da cuenta que le está gritando demasiado a sus niños, usted necesita otras opciones para la disciplina.
2) Identifique el comportamiento
En lugar de enojarse, identifique el comportamiento. Yo aprendí esto de Plaza Sésamo —hay una escena en donde al Monstruo de las Galletas lo acusan de mentir sobre el robo de unas galletas. Frustrado y enojado dice, "Yo soy un glotón, no un mentiroso". Si Plaza Sésamo puede usar palabras como glotonería para identificar un comportamiento, también yo lo puedo hacer. Y ahora usamos palabras como, "glotonería", "paciencia", "amabilidad" y "diligencia". Parecía raro al principio, pero ahora me encanta decirle a mi niña de 6 años de edad cuando se está burlando de sus hermanos: ¡Eso no es amable!
3) Trate de estar en sintonía con sus niños
La clave para criar niños emocionalmente sanos es estar en sintonía con ellos o saber cómo identificar sus necesidades en cualquier momento. Estar en sintonía, en resumen, es ponerse en el lugar de sus niños y luego responder a sus necesidades con la sabiduría de un padre.
Trate de identificar la raíz del mal comportamiento de su niño —por qué no se pone sus zapatos o por qué está haciendo un berrinche —y luego adapte una consecuencia apropiada.
Cuando estamos en sintonía con los niños, no usamos la técnica de tiempo fuera como una herramienta correctiva sino que, nos preguntamos el "por qué" de su mal comportamiento. Y cuando entendemos la raíz del mal comportamiento podemos responder mejor a sus necesidades, amarlos y lograr comportamientos sanos a largo plazo.
4) Brinde a su niño su atención frecuente, en dosis pequeñas
Si su niño de 3 años de edad está tratando de quitarle de sus manos el teléfono celular, golpeando el teclado mientras usted escribe o volcando la ropa que tiene apilada en la lavandería, este consejo es para usted. Es cierto que su niño de 3 años quiere que le presten atención todo el tiempo, pero eso no es posible si usted está tratando de lavar la ropa, hacer diligencias, leer su correo electrónico o mejor dicho, tener vida propia.
Tan pronto como se dé cuenta que su pequeñín está tratando de llamar su atención, bríndele su atención total por unos segundos. Mírele directamente a sus ojos, hágale algunas preguntas, escuche su respuesta. Utilice lenguaje corporal que muestre que le está poniendo atención, como dejar a un lado el teléfono. Mientras escucha sus respuestas, piense cómo reorientarlo.
5) Reoriéntelo con creatividad
Trate de reorientarlo pronto y con una voz cariñosa. Pregúntese a sí misma, "¿por qué se está portando mal el niño? ¿Qué es lo que realmente necesita?" Los comportamientos agresivos por lo general requieren un cambio de dirección físico. Por ejemplo, si un niño está arrebatando los juguetes o está gritando, puede ser que necesiten un paseo en bicicleta al aire libre por un rato. Si un niño está tirado en el piso y gimoteando (haciendo los gestos y suspiros del llanto sin llegar a él), puede necesitar un poquito de atención y alguna actividad tranquila —trate de leerle un libro.
6) Toque/acaricie a su niño de 3 años de edad varias veces al día
La mayoría de los niños de 3 años de edad necesitan de muchos abrazos, acurrucas, hasta cuando usted no tiene tiempo. Esté preparado a dejar a un lado su trabajo para abrazar a su niño, muchas veces al día. No olvide decirle con palabras, "te quiero", especialmente cuando su niño de 3 años no se está portando bien.
7) Trate de anticiparse a los infractores reincidentes
Los niños, como los adultos, tienen patrones de mal comportamiento. Hacen mal las mismas cosas, una y otra vez. ¿El niño pelea todas las mañanas sobre la ropa que se va a poner, o batalla para abrocharse el cinturón del asiento de seguridad del auto? Conozca a sus infractores reincidentes, intervenga temprano y trata de animar al niño para que tome buenas decisiones.
Yo tenía una niña de 3 años de edad que le gustaba rehusarse a abrocharse en el asiento de seguridad porque sabía que así podía controlar a toda la familia —el automóvil no arrancaba hasta que ella estuviera abrochada. Entre más se rehusaba, se enojaban más los otros niños y de esta manera se sentía poderosa. Y en buen día, camino hacia el automóvil, dije: "si todos dicen que, '¡te queremos!' tres veces, ¿puedo abrocharte en tu asiento de seguridad?" Ella dijo, "De acuerdo, pero tienen que decírmelo cinco veces". Lo hicimos y todos nos reímos. Al darle un poco de control a ella en un asunto pequeño, usted puede controlar toda la situación.
8) Fíjese expectativas claras
Escriba una lista con las reglas de la familia.
Para los niños de 3 años edad, haga una lista corta y simple. Por ejemplo:
1) usar la voz en tono afectuoso
2) obedecer a mami y papi
3) no lastimar a otras personas.
Discuta las reglas a diario y elogie su cumplimento a la hora de la cena o a la hora de dormir.
9) Enséñele obediencia
Los niños no nacen obedientes. Tenemos que enseñarles. Los niños de 3 años de edad buscan autonomía por naturaleza y lucharán contra la obediencia. El truco es enseñarles a los niños a que ellos quieran ser obedientes, que ellos recibirán muchos elogios y reafirmación positiva cuando hacen lo que usted les pide.
Para practicar la obediencia, jueguen: "Simón dice", excepto cambiándolo a "mami dice" o "papi dice". Empiece con las instrucciones típicas como, tocarse la cabeza, aplaudir con las manos y luego haga la transición a guardar los juguetes en el lugar que les corresponde.
10) Elogie el esfuerzo, no el resultado
Trate de elogiar muchas veces más que las que corrige, pero elogie siempre en el momento. Elogie el esfuerzo, no el resultado: demasiados elogios pueden también tener un efecto contrario en los logros del niño —puede fijar expectativas muy altas y llevarlos a temer el fracaso. La revista New York Times hizo un excelente resumen (en inglés) sobre importantes estudios de investigación que tratan sobre este efecto paradójico.
11) Tenga a la mano un gráfico de comportamiento para usar con calcomanías
Las calcomanías nunca serán tan poderosas como cuando su niño tiene 3 años. Disfrútelo. Consiga un gráfico/cuadro y empiece a hacerle un seguimiento a los días en que su niño de 3 años no se sale de la cama o no moja su ropa interior durante todo el día, etc.
12) Sea consistente
Consistencia no significa castigos fuertes o gritos, quiere decir abordar con consistencia los mismos problemas de comportamiento. Si dejar los zapatos en el piso no está bien el lunes, no se los puede recoger a su niño el martes. Tampoco significa que su niño de 3 años deba ser hostigado verbalmente.
Póngase de acuerdo también con los otros proveedores del cuidado de su niño: ¿Que sistema de reafirmación positiva tienen fijado para su niño en el salón del preescolar? ¿Que sucede en la casa de la abuela? Si estos están funcionando fuera de casa, trate de usarlos también en su hogar. Las reglas en la escuela y en el hogar deben ser lo más similares posibles.
13) Cuando todo falle, recurra al "tiempo fuera"
No se enoje, sólo dígale a su pequeño desafiante que debe cumplir una pausa obligada o tiempo fuera, y si no quiere ir, llévelo directamente al lugar designado. Cerciórese de señalar con anterioridad el lugar para el tiempo fuera y trate de ser consistente respecto a este lugar. Asigne un minuto de tiempo fuera por cada año de vida o dígale que se quede en ese lugar hasta que deje de llorar y sea amable.
Mientras que su niño patalea y grita cuando lo lleva a su lugar para el tiempo fuera, dígale suavemente que lo quiere. Resiste el impulso de hacerlo entrar en razón. Él tiene 3 años. No será razonable.
Cuídese o vele por sí mismo Pida ayuda. Trate a fondo ciertas situaciones. Tome un descanso. Recuerde que pronto cumplirá los 4 años —espero que realmente sean los "agradables cuatro".
Fuente: www.healthychildren.org
Aquí le brindamos 13 consejos para que disfrute de ser padre otra vez (o por lo menos para que le ayuden a sobrevivir el día):
1) Gritar menos, amar más
Gritar debe ser la última técnica de defensa, una técnica que debe usarse cuando nada más funciona. Porque gritar puede hacerle más daño a los niños de lo que creemos —puede causar un cambio inmediato del comportamiento, pero a largo plazo puede causar un gran daño psicológico.
En lugar de gritar y de castigos fuertes, los niños necesitan de una crianza positiva para el desarrollo sano del cerebro. La Dra. Joan Luby es profesora de psiquiatría infantil y directora del Programa del Desarrollo Emocional Temprano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis. Su investigación revela que la crianza positiva de los niños pequeños en situaciones estresantes, en lugar de los regaños y el castigo corporal, está efectivamente asociada al aumento de ciertas áreas del cerebro. Si se da cuenta que le está gritando demasiado a sus niños, usted necesita otras opciones para la disciplina.
2) Identifique el comportamiento
En lugar de enojarse, identifique el comportamiento. Yo aprendí esto de Plaza Sésamo —hay una escena en donde al Monstruo de las Galletas lo acusan de mentir sobre el robo de unas galletas. Frustrado y enojado dice, "Yo soy un glotón, no un mentiroso". Si Plaza Sésamo puede usar palabras como glotonería para identificar un comportamiento, también yo lo puedo hacer. Y ahora usamos palabras como, "glotonería", "paciencia", "amabilidad" y "diligencia". Parecía raro al principio, pero ahora me encanta decirle a mi niña de 6 años de edad cuando se está burlando de sus hermanos: ¡Eso no es amable!
3) Trate de estar en sintonía con sus niños
La clave para criar niños emocionalmente sanos es estar en sintonía con ellos o saber cómo identificar sus necesidades en cualquier momento. Estar en sintonía, en resumen, es ponerse en el lugar de sus niños y luego responder a sus necesidades con la sabiduría de un padre.
Trate de identificar la raíz del mal comportamiento de su niño —por qué no se pone sus zapatos o por qué está haciendo un berrinche —y luego adapte una consecuencia apropiada.
Cuando estamos en sintonía con los niños, no usamos la técnica de tiempo fuera como una herramienta correctiva sino que, nos preguntamos el "por qué" de su mal comportamiento. Y cuando entendemos la raíz del mal comportamiento podemos responder mejor a sus necesidades, amarlos y lograr comportamientos sanos a largo plazo.
4) Brinde a su niño su atención frecuente, en dosis pequeñas
Si su niño de 3 años de edad está tratando de quitarle de sus manos el teléfono celular, golpeando el teclado mientras usted escribe o volcando la ropa que tiene apilada en la lavandería, este consejo es para usted. Es cierto que su niño de 3 años quiere que le presten atención todo el tiempo, pero eso no es posible si usted está tratando de lavar la ropa, hacer diligencias, leer su correo electrónico o mejor dicho, tener vida propia.
Tan pronto como se dé cuenta que su pequeñín está tratando de llamar su atención, bríndele su atención total por unos segundos. Mírele directamente a sus ojos, hágale algunas preguntas, escuche su respuesta. Utilice lenguaje corporal que muestre que le está poniendo atención, como dejar a un lado el teléfono. Mientras escucha sus respuestas, piense cómo reorientarlo.
5) Reoriéntelo con creatividad
Trate de reorientarlo pronto y con una voz cariñosa. Pregúntese a sí misma, "¿por qué se está portando mal el niño? ¿Qué es lo que realmente necesita?" Los comportamientos agresivos por lo general requieren un cambio de dirección físico. Por ejemplo, si un niño está arrebatando los juguetes o está gritando, puede ser que necesiten un paseo en bicicleta al aire libre por un rato. Si un niño está tirado en el piso y gimoteando (haciendo los gestos y suspiros del llanto sin llegar a él), puede necesitar un poquito de atención y alguna actividad tranquila —trate de leerle un libro.
6) Toque/acaricie a su niño de 3 años de edad varias veces al día
La mayoría de los niños de 3 años de edad necesitan de muchos abrazos, acurrucas, hasta cuando usted no tiene tiempo. Esté preparado a dejar a un lado su trabajo para abrazar a su niño, muchas veces al día. No olvide decirle con palabras, "te quiero", especialmente cuando su niño de 3 años no se está portando bien.
7) Trate de anticiparse a los infractores reincidentes
Los niños, como los adultos, tienen patrones de mal comportamiento. Hacen mal las mismas cosas, una y otra vez. ¿El niño pelea todas las mañanas sobre la ropa que se va a poner, o batalla para abrocharse el cinturón del asiento de seguridad del auto? Conozca a sus infractores reincidentes, intervenga temprano y trata de animar al niño para que tome buenas decisiones.
Yo tenía una niña de 3 años de edad que le gustaba rehusarse a abrocharse en el asiento de seguridad porque sabía que así podía controlar a toda la familia —el automóvil no arrancaba hasta que ella estuviera abrochada. Entre más se rehusaba, se enojaban más los otros niños y de esta manera se sentía poderosa. Y en buen día, camino hacia el automóvil, dije: "si todos dicen que, '¡te queremos!' tres veces, ¿puedo abrocharte en tu asiento de seguridad?" Ella dijo, "De acuerdo, pero tienen que decírmelo cinco veces". Lo hicimos y todos nos reímos. Al darle un poco de control a ella en un asunto pequeño, usted puede controlar toda la situación.
8) Fíjese expectativas claras
Escriba una lista con las reglas de la familia.
Para los niños de 3 años edad, haga una lista corta y simple. Por ejemplo:
1) usar la voz en tono afectuoso
2) obedecer a mami y papi
3) no lastimar a otras personas.
Discuta las reglas a diario y elogie su cumplimento a la hora de la cena o a la hora de dormir.
9) Enséñele obediencia
Los niños no nacen obedientes. Tenemos que enseñarles. Los niños de 3 años de edad buscan autonomía por naturaleza y lucharán contra la obediencia. El truco es enseñarles a los niños a que ellos quieran ser obedientes, que ellos recibirán muchos elogios y reafirmación positiva cuando hacen lo que usted les pide.
Para practicar la obediencia, jueguen: "Simón dice", excepto cambiándolo a "mami dice" o "papi dice". Empiece con las instrucciones típicas como, tocarse la cabeza, aplaudir con las manos y luego haga la transición a guardar los juguetes en el lugar que les corresponde.
10) Elogie el esfuerzo, no el resultado
Trate de elogiar muchas veces más que las que corrige, pero elogie siempre en el momento. Elogie el esfuerzo, no el resultado: demasiados elogios pueden también tener un efecto contrario en los logros del niño —puede fijar expectativas muy altas y llevarlos a temer el fracaso. La revista New York Times hizo un excelente resumen (en inglés) sobre importantes estudios de investigación que tratan sobre este efecto paradójico.
11) Tenga a la mano un gráfico de comportamiento para usar con calcomanías
Las calcomanías nunca serán tan poderosas como cuando su niño tiene 3 años. Disfrútelo. Consiga un gráfico/cuadro y empiece a hacerle un seguimiento a los días en que su niño de 3 años no se sale de la cama o no moja su ropa interior durante todo el día, etc.
12) Sea consistente
Consistencia no significa castigos fuertes o gritos, quiere decir abordar con consistencia los mismos problemas de comportamiento. Si dejar los zapatos en el piso no está bien el lunes, no se los puede recoger a su niño el martes. Tampoco significa que su niño de 3 años deba ser hostigado verbalmente.
Póngase de acuerdo también con los otros proveedores del cuidado de su niño: ¿Que sistema de reafirmación positiva tienen fijado para su niño en el salón del preescolar? ¿Que sucede en la casa de la abuela? Si estos están funcionando fuera de casa, trate de usarlos también en su hogar. Las reglas en la escuela y en el hogar deben ser lo más similares posibles.
13) Cuando todo falle, recurra al "tiempo fuera"
No se enoje, sólo dígale a su pequeño desafiante que debe cumplir una pausa obligada o tiempo fuera, y si no quiere ir, llévelo directamente al lugar designado. Cerciórese de señalar con anterioridad el lugar para el tiempo fuera y trate de ser consistente respecto a este lugar. Asigne un minuto de tiempo fuera por cada año de vida o dígale que se quede en ese lugar hasta que deje de llorar y sea amable.
Mientras que su niño patalea y grita cuando lo lleva a su lugar para el tiempo fuera, dígale suavemente que lo quiere. Resiste el impulso de hacerlo entrar en razón. Él tiene 3 años. No será razonable.
Cuídese o vele por sí mismo Pida ayuda. Trate a fondo ciertas situaciones. Tome un descanso. Recuerde que pronto cumplirá los 4 años —espero que realmente sean los "agradables cuatro".
Fuente: www.healthychildren.org
lunes, 27 de enero de 2014
{El juego, la mejor forma de vincularse afectivamente con los niños}

Si tiene pocas horas para estar con su hijo, aprovéchelas al máximo.
Así sea por corto tiempo, el juego es la mejor forma de vincularse con los niños, porque con él ellos construyen su identidad, y el adulto sabe qué piensan y cómo se sienten en la vida.
Según Claudia Marcela Rozo, directora del programa de terapia ocupacional de la Universidad del Rosario, experta en pediatría, “lo que el niño logra en el vínculo con sus papás durante el juego no se lo va a dar otra persona. El juego es el trabajo del niño, es decir, su ocupación principal”.
Resulta que mientras los adultos piensan que el juego es una manera de “desaprovechar” el tiempo, la realidad es que durante la primera infancia la mejor actividad que puede hacer un niño es jugar, y la escolaridad, en dicho momento de la vida, pasa a un segundo nivel.
“Las interacciones hoy están muy limitadas a la cotidianidad: comer, dormir y hacer tarea, pero hay otros espacios vacíos en la vida de los niños. Ellos requieren cada vez más que los papás les propongan actividades de interés, para evitar caer solo en ver televisión y en los videojuegos, y se puedan divertir como en otros tiempos”, dice la experta.
Según Rozo, con el juego como tal se deben cumplir ciertas condiciones:
- haber interacción,
- proporcionar placer,
- descubrir habilidades, y
- aprender a manejar la gratificación y la frustración.
“El juego se constituye en un laboratorio de la vida donde las reglas son especiales, pero son ficticias, y al tiempo, pueden ser modificables en cualquier momento”, dice la terapeuta.
Ella aconseja no centrarse tanto en cuál es la tarea escolar del niño, sino más en otras necesidades. Asegura que algo tan simple como jugar a la profesora le puede mostrar a los padres cómo se comporta la maestra con su hijo. Buenas ideas son jugar a preparar la cena o poner la mesa.
Lo que no se puede confundir, según la experta, es que clases de natación o guitarra, por ejemplo, reemplazan el juego.
“Las actividades extras deben ser equilibradas. Un niño no puede estar todas las tardes en una clase distinta, además del colegio y de las tareas. Así no disfruta.
He recibido en consulta muchos niños que tienen juguetes sin estrenar porque "no hay tiempo”, dice.
Ideas fáciles y divertidas
♥ Los primeros meses
Los juegos deben ser de orden motor y senso-perceptual.
Mostrar al niño las posibilidades del cambio corporal que puede haber en las diferentes posturas, boca abajo o de lado.
Otra formas son:
- aparecer y desaparecer,
- moverse hacia un lado y hacia otro,
- hacer cosquillas (que disfrute el contacto físico)
- poner música y bailar
El baño y aplicarle el champú también dan muchas posibilidades. Es el goce de la experimentación con agua, sonidos y olores.
♥ Año y medio
Aparecen otras posibilidades, por ejemplo, la permanencia de los objetos. El niño sabe que la mamá sigue estando para él aunque no pueda verla.
Experimentar con pinturas, con arena y jugar en el pasto promueven el desarrollo sensorial, motor y cognitivo.
Más adelante se hacen juegos relacionados con objetos concretos. Por ejemplo, ensartarlos o meterlos dentro de algo.
El niño o niña puede saltar, correr y jugar con una pelota. Es una oportunidad donde él entiende que una norma se repite. "Si yo hago esto voy a obtener un estímulo; por ejemplo, cada vez que yo tiro la pelota, mi mamá aplaude". Eso le hace entender al infante lo que es agradable para otros y las formas con las cuales él puede ganar reconocimiento.
♥ Tres años
Aparecen los juegos con otros niños alrededor y la posibilidad de analizar, muchas veces, que cuando un infante tiene dificultad para prestar sus objetos, es porque ha jugado poco y piensa que son propios.
En cambio, cuando juega con los papás, ve los objetos simplemente como cosas para disfrutar.
A dicha edad, en las noches, cuando los padres regresan del trabajo, son muy valiosos los juegos de reconocimiento, dice la terapeuta Rozo. Se puede jugar a la maestra, a la cocina, al bombero, al chofer. Es decir, con roles de la cotidianidad. El disfraz es también una buena herramienta de juego cambiando de papel.
♥ Cuatro años
Los niños puede hacer juegos con reglas, por ejemplo, lotería y practicar más deportes, como correr, alcanzar la pelota, y las escondidas es uno de los juegos favoritos.
¿Y si no juega? De acuerdo con la doctora Claudia Marcela Rozo, cuando el niño no juega, generalmente se encasilla en formas de actuar adultas que no lo dejan ser libremente y el papá no conoce cómo es su hijo. Además, la falta de juego impide que se desarrolle la creatividad.
“En el juego es donde uno más conoce cómo interactúan las personas, se vuelven más abiertas. En estas actividades los niños aprenden a manejar la frustración y la gratificación. Los niños que juegan puede que no aprendan que vale la pena luchar y, en cambio, pensar que la competencia no tiene sentido”, agrega la terapeuta.
Fuente: www.abcdelbebe.com
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