Imagina que estás en un precioso restaurante pasando un gran momento con tus mejores amigos. Estás a punto de contar un buen chiste y, sin previo aviso, te arrancan de la fiesta y te meten a la cama.
Sería difícil dormirte, ¿verdad? Probablemente querrías llorar.
Así es exactamente como se siente tu bebé si no tiene una rutina para la hora de dormir: confundido, gruñón y algo abrumado.
Una rutina para la hora de dormir le da a tu bebé la señal de que es hora de descansar.
El proceso también minimiza el llanto, y hace que la hora de dormir sea una maravillosa oportunidad para vincularse, en lugar de una lucha. Y como afirman todos los padres que no pueden dormir, no hay nada mejor que un bebé durmiendo plácidamente (y que los adultos tengan la oportunidad de tomarse un tiempo para ellos).
Sé coherente...
Leer un libro o tomar un baño es relajante a cualquier edad, pero no necesariamente sea una historia o las burbujas las que ayuden a quedarse dormido.
La parte más importante de la rutina para la hora de dormir del bebé es la consistencia. Si sigues un patrón específico, ya sea cantar una canción, hacerle un suave masaje o una danza lenta al compás de una música suave en una habitación oscura, el bebé empezará a esperar lo que viene ... dormir.
... pero no seas excesivamente consistente.
Si alguna vez te vas de vacaciones y olvidas llevar el osito preferido de tu bebé, debes saber que la flexibilidad es parte crucial en el plácido sueño del bebé.
Ayúdalo a que aprenda a adaptarse a cambiar levemente la rutina de vez en cuando. Si tu bebé disfruta del ruido blanco, alterna entre un ventilador y el ruido de una lavadora o secador de pelo.
Si tu bebé habitualmente se queda dormido con un pijama determinado, intenta ponerle uno diferente una o dos veces a la semana.
Acurrucarlos para dormir es una de las partes más dulces de ser mamá, pero de tanto en tanto está bien tomarse un recreo. Este es un buen motivo para que el papá, abuelo o la niñera ocasionalmente hagan dormir al niño: Si tu bebé se acostumbra a que tú siempre lo hagas, puede que luche para dormirse cuando otra persona intente seguir su rutina a la hora de dormir. Así que relájate en el sillón y deja que otra persona lo haga dormir de vez en cuando, será beneficioso en el futuro.
Rutina a la hora de dormir
Que sea práctica y placentera para el bebé, no significa que deba ser algo complicado que te deje agotada. Intenta leerle un libro, cantar alguna canción de cuna o jugar tranquilos en una habitación con la luz baja, entre 10 y 15 minutos.
Que tu voz y tus acciones le indiquen que es hora de dormir; habla suavemente y haz algunos bostezos intensos. Puede que ni siquiera tengas que simularlos.
Luego cámbiale el pañal, ofrécele un biberón o el pecho, cepíllale los dientes o las encías y ponle su confortable pijama. Muchos papás tienen éxito envolviéndolos, algo que a los recién nacidos los hace sentir super seguros, además de que se ven super bonitos.
Intenta ponerlo en la cama cuando esté adormecido, no ya dormido en tus brazos. Si despierta en medio de la noche y no está contigo, puede confundirse y luchar para volver a dormir si no estás.
Fuente: www.pampers.com.ar
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martes, 22 de abril de 2014
{Rutina para la hora de acostarse}
¿A qué madre o padre no le gustaría que a la hora de acostar a los niños, todo fuera un poco más fácil?
Una de las mejores formas de lograr que los pequeños se tranquilicen y se vayan a la cama es crear una rutina regular para la hora de dormir, en la que participen mamá y papá, y que les permita entender que el acostarse a dormir es una manera alegre y reconfortante de terminar el día.
Los bebés y los niños pequeños son "personitas" de costumbres y, además, disfrutan del carácter predecible de una rutina. Si todas las noches realizas las mismas actividades antes de meterlo en la cama, lo ayudarás a entender que está todo bien y que es hora de dormir.
Lo que debes y no debes hacer a la hora de dormir
El sueño puede ser un tema muy delicado para toda la familia. Por lo general, a los niños no les gusta separarse de mamá y papá al final del día. Están llenos de energía y quieren seguir divirtiéndose. Es posible que también les dé un poco de miedo permanecer solos en la oscuridad.
Al mismo tiempo, puede ser que los padres faltos de sueño añoren la idea de dormir un poco o de tan sólo tener un momento de tranquilidad para estar juntos. Por otra parte, puede ser que trabajen todo el día y quieran pasar con sus hijos más tiempo del que permite la hora de acostarse.
El momento de irse a la cama también es difícil para ellos.
Aquí van algunas ideas para que inventes rutinas para la hora de enviar a tu hijo a la cama.
Debes analizar cuidadosamente la rutina
No todas las rutinas para la hora de acostarse pasarán la prueba del tiempo. Si algo se fija en la mente de tu hijo, lo va a esperar y, ¿de verdad quieres cantarle todas las canciones de "El rey león" noche tras noche? Si no eliges tu rutina con cuidado, puede que después lo lamentes.
Algunos rituales clásicos y eficaces que vale la pena considerar:
- Un baño tibio y algunos mimos después de ponerle un pijama limpio.
- Leerle uno de sus libros favoritos o escuchar música relajante.
- Su canción favorita, cantada por mamá, papá o toda la familia.
- Arroparlo bien con su muñequito, frazada o animal de felpa favorito.
- Un masaje suave en la espalda.
Debes ser constante
Establece una hora relativamente fija para ir a la cama y un orden predecible de los acontecimientos.
A los niños de corta edad les hará bien un aviso con 30m de anticipación y luego, otros 10m antes de la hora de dormir. Si los sorprendes anunciando que es hora de que se vayan a la cama, se resistirán aún más a dejar lo que están haciendo en ese momento. Además, asegúrate que la rutina se lleve a cabo en la habitación del pequeño o en los lugares donde duerma.
Debes restringir las actividades del chico
No estimules en exceso a tu hijo justo antes de que se vaya a la cama. Si se trata de un bebé, despeja la cuna, saca el montón de animales de felpa y muéstrale sólo su juguete favorito para que se quede tranquilo. El quitar los juguetes le indicará que es hora de que se duerma. En el caso de un niño más grande, no le permitas retozar ni ver televisión antes de acostarse a dormir.
No debes establecer una rutina demasiado complicada
En el caso de un bebé de 10 meses, la rutina debe durar sólo algunos minutos, mientras que con un chico que empieza a caminar o un preescolar, lo apropiado es entre 15 y 30 minutos. Más de 30 minutos es demasiado.
No debes dejar las luces encendidas
Es importante que tu hijo aprenda a distinguir entre el día y la noche y que entienda que la noche es para dormir. Si se despierta y está oscuro, se dará cuenta de que aún no es hora de levantarse. Si dejas encendida una luz brillante, podrías confundirlo.
No debes acostar a dormir a tu bebé con un biberón
En primer lugar, es necesario indicar que, si bien es cierto que succionar algo ayuda a tranquilizar al bebé para que se duerma, el tomar leche o jugo durante toda la noche impregna su dentadura con azúcares que provocan caries.
En segundo lugar, tomar líquidos mientras está acostado puede predisponer a la acumulación de líquido en los oídos.
Por último, si tu hijo se acostumbra a quedarse dormido con un biberón en la boca, le será más difícil dormirse si se despierta a la noche y no lo encuentra o ésta está vacía.
Debes ser flexible
Si un niño se siente enfermo o se encuentra en un período de mucha tensión, no hay ningún problema en cambiar un poco las reglas en cuanto la hora de acostarse. Pero no elimines toda la rutina. Por ejemplo, podrías leerle dos cuentos en lugar de uno, pero no lo dejes quedarse dormido frente al televisor.
No debes empezar a darle alimentos sólidos al bebé para que duerma
Algunos padres están convencidos de que los bebés se despiertan varias veces durante la noche porque no quedan satisfechos con una dieta líquida. Sin embargo, la leche materna o fórmula es el alimento ideal durante los primeros seis meses de edad. En realidad, los alimentos sólidos no hacen que el bebé duerma mejor a la noche, así que no se los des antes de que tenga seis meses, a menos que te lo recomiende su médico.
Debes dedicarle toda tu atención a la hora de dormir
La hora de dormir debe ser un momento especial para vos y tu hijo. No le restes importancia ocupándote de otras cosas mientras lo acuestas. Ambos se sentirán más felices si te concentras únicamente en él mientras lo mimas, lo bañas o le lees algo cada noche.
La gran calma: sugerencias para que el niño duerma toda la noche según su edad
Todos nosotros, desde los recién nacidos hasta los adultos, alternamos del sueño liviano al profundo durante la noche. Lo que en realidad quiere decir la persona que se jacta de que su hijo duerme toda la noche, es que cuando el pequeño entra en el sueño liviano, puede volver al sueño profundo sin llorar ni requerir a uno de los padres.
¿Qué puedes hacer para que tu hijo alcance esa misma meta?
Descúbrelo con los siguientes consejos para las distintas edades.
0 a 3 meses
Los hábitos diarios del recién nacido aún no están plenamente establecidos, de modo que, durante las primeras semanas, puedes dejar que se adormezca mientras lo amamantas o lo acunas sin grandes consecuencias. Sin embargo, entre las 8 y las 10 semanas, puede empezar a aprender a dormirse solo. Si permites que se quede dormido mientras lo alimentas, se puede establecer un vínculo entre ambos, lo cual hace más probable que llore pidiendo más alimento cuando vuelva a despertarse. Si el bebé está somnoliento mientras lo estás alimentando, acomódalo en su cuna. Permanece a su lado mientras se duerme, pero evita tomarlo en brazos o acunarlo.
Cuando tu bebé se despierte a la noche, debes enseñarle que no es hora de jugar sino de alimentarse. No enciendas las luces ni empieces a hablarle. Simplemente aliméntalo, cámbialo si está mojado y vuelve a dejarlo en su cama. Mientras menos interesantes sean los momentos en que el bebé se despierta durante la noche, más rápido entenderá que debe volver a dormirse.
4 a 6 meses
A los 4 meses, el bebé puede dormir entre seis y doce horas seguidas. Si no lo tomas en brazos apenas gime o empieza a llorar, es seguro que volverá a quedarse dormido solo. Si de verdad se despierta y quiere comer, tendrás que complacerlo. Ahora bien, si ya ha comido, lo cambiaste y sigue llorando por ti, entra a la habitación, hazle saber que estás ahí, pero no lo tomes en brazos. Dale algunas tiernas palmaditas y háblale suavemente. Deja que descubra su propia forma de volver a tranquilizarse y quedarse dormido.
7 a 12 meses
Aún cuando tu bebé haya dormido sin problemas la noche anterior, es probable que vuelva a agitarse mientras duerme, debido a su nueva capacidad de pensamiento: puede que de verdad te extrañe si no te ve. Si lo tranquilizas un poco cuando se despierta, lo ayudarás a superar esta etapa.
Los ritmos de sueño de los bebés muchas veces se ven alterados cuando están dominando una nueva habilidad. Por ejemplo, si está aprendiendo a ponerse de pie, seguro que también practicará en su cuna durante la noche.
1 año a 18 meses
Si tu hijo todavía se despierta a la noche, la siguiente estrategia puede servirte: despiértalo antes de que él te despierte. Antes de que te vayas a dormir, por ejemplo, a las 11 p.m., despiértalo para acomodarlo e incluso, alimentarlo. Dile que ahora podrá arreglárselas solo si se despierta más tarde. Luego, asegúrate de que realmente se lo permita. Consuélalo, pero no lo saques de su cuna. Es probable que no se vuelva a despertar. Por alguna razón, el hecho de despertar a un bebé antes de que él se despierte suele terminar con su costumbre de despertarse a la noche.
No olvides que si tu hijo ha dormido contigo todos estos meses, será cada vez más difícil conseguir que duerma en su propia cama. A esta edad, los pequeños están empezando a tener opiniones propias y una tendencia cada vez mayor a manifestarlas.
2 años
Esta es la edad en que muchos chicos dejan la cuna para dormir en una cama. Los niños pequeños pasan por períodos de inseguridad durante la noche y es posible que vayan constantemente al dormitorio de sus padres. Tú podrías poner un colchón o una bolsa de dormir junto a tu cama y decirle a tu hijo que puede venir cuando quiera y usar su cama especial, pero que no los despierte. También puedes acompañarlo para que vuelva a su propio cuarto. Si cedes constantemente ante sus pedidos para que lo dejes dormir en tu cama, se acostumbrará a que esto ocurra cada noche.
Fuente: www.pampers.com.ar
Una de las mejores formas de lograr que los pequeños se tranquilicen y se vayan a la cama es crear una rutina regular para la hora de dormir, en la que participen mamá y papá, y que les permita entender que el acostarse a dormir es una manera alegre y reconfortante de terminar el día.
Los bebés y los niños pequeños son "personitas" de costumbres y, además, disfrutan del carácter predecible de una rutina. Si todas las noches realizas las mismas actividades antes de meterlo en la cama, lo ayudarás a entender que está todo bien y que es hora de dormir.
Lo que debes y no debes hacer a la hora de dormir
El sueño puede ser un tema muy delicado para toda la familia. Por lo general, a los niños no les gusta separarse de mamá y papá al final del día. Están llenos de energía y quieren seguir divirtiéndose. Es posible que también les dé un poco de miedo permanecer solos en la oscuridad.
Al mismo tiempo, puede ser que los padres faltos de sueño añoren la idea de dormir un poco o de tan sólo tener un momento de tranquilidad para estar juntos. Por otra parte, puede ser que trabajen todo el día y quieran pasar con sus hijos más tiempo del que permite la hora de acostarse.
El momento de irse a la cama también es difícil para ellos.
Aquí van algunas ideas para que inventes rutinas para la hora de enviar a tu hijo a la cama.
Debes analizar cuidadosamente la rutina
No todas las rutinas para la hora de acostarse pasarán la prueba del tiempo. Si algo se fija en la mente de tu hijo, lo va a esperar y, ¿de verdad quieres cantarle todas las canciones de "El rey león" noche tras noche? Si no eliges tu rutina con cuidado, puede que después lo lamentes.
Algunos rituales clásicos y eficaces que vale la pena considerar:
- Un baño tibio y algunos mimos después de ponerle un pijama limpio.
- Leerle uno de sus libros favoritos o escuchar música relajante.
- Su canción favorita, cantada por mamá, papá o toda la familia.
- Arroparlo bien con su muñequito, frazada o animal de felpa favorito.
- Un masaje suave en la espalda.
Debes ser constante
Establece una hora relativamente fija para ir a la cama y un orden predecible de los acontecimientos.
A los niños de corta edad les hará bien un aviso con 30m de anticipación y luego, otros 10m antes de la hora de dormir. Si los sorprendes anunciando que es hora de que se vayan a la cama, se resistirán aún más a dejar lo que están haciendo en ese momento. Además, asegúrate que la rutina se lleve a cabo en la habitación del pequeño o en los lugares donde duerma.
Debes restringir las actividades del chico
No estimules en exceso a tu hijo justo antes de que se vaya a la cama. Si se trata de un bebé, despeja la cuna, saca el montón de animales de felpa y muéstrale sólo su juguete favorito para que se quede tranquilo. El quitar los juguetes le indicará que es hora de que se duerma. En el caso de un niño más grande, no le permitas retozar ni ver televisión antes de acostarse a dormir.
No debes establecer una rutina demasiado complicada
En el caso de un bebé de 10 meses, la rutina debe durar sólo algunos minutos, mientras que con un chico que empieza a caminar o un preescolar, lo apropiado es entre 15 y 30 minutos. Más de 30 minutos es demasiado.
No debes dejar las luces encendidas
Es importante que tu hijo aprenda a distinguir entre el día y la noche y que entienda que la noche es para dormir. Si se despierta y está oscuro, se dará cuenta de que aún no es hora de levantarse. Si dejas encendida una luz brillante, podrías confundirlo.
No debes acostar a dormir a tu bebé con un biberón
En primer lugar, es necesario indicar que, si bien es cierto que succionar algo ayuda a tranquilizar al bebé para que se duerma, el tomar leche o jugo durante toda la noche impregna su dentadura con azúcares que provocan caries.
En segundo lugar, tomar líquidos mientras está acostado puede predisponer a la acumulación de líquido en los oídos.
Por último, si tu hijo se acostumbra a quedarse dormido con un biberón en la boca, le será más difícil dormirse si se despierta a la noche y no lo encuentra o ésta está vacía.
Debes ser flexible
Si un niño se siente enfermo o se encuentra en un período de mucha tensión, no hay ningún problema en cambiar un poco las reglas en cuanto la hora de acostarse. Pero no elimines toda la rutina. Por ejemplo, podrías leerle dos cuentos en lugar de uno, pero no lo dejes quedarse dormido frente al televisor.
No debes empezar a darle alimentos sólidos al bebé para que duerma
Algunos padres están convencidos de que los bebés se despiertan varias veces durante la noche porque no quedan satisfechos con una dieta líquida. Sin embargo, la leche materna o fórmula es el alimento ideal durante los primeros seis meses de edad. En realidad, los alimentos sólidos no hacen que el bebé duerma mejor a la noche, así que no se los des antes de que tenga seis meses, a menos que te lo recomiende su médico.
Debes dedicarle toda tu atención a la hora de dormir
La hora de dormir debe ser un momento especial para vos y tu hijo. No le restes importancia ocupándote de otras cosas mientras lo acuestas. Ambos se sentirán más felices si te concentras únicamente en él mientras lo mimas, lo bañas o le lees algo cada noche.
La gran calma: sugerencias para que el niño duerma toda la noche según su edad
Todos nosotros, desde los recién nacidos hasta los adultos, alternamos del sueño liviano al profundo durante la noche. Lo que en realidad quiere decir la persona que se jacta de que su hijo duerme toda la noche, es que cuando el pequeño entra en el sueño liviano, puede volver al sueño profundo sin llorar ni requerir a uno de los padres.
¿Qué puedes hacer para que tu hijo alcance esa misma meta?
Descúbrelo con los siguientes consejos para las distintas edades.
0 a 3 meses
Los hábitos diarios del recién nacido aún no están plenamente establecidos, de modo que, durante las primeras semanas, puedes dejar que se adormezca mientras lo amamantas o lo acunas sin grandes consecuencias. Sin embargo, entre las 8 y las 10 semanas, puede empezar a aprender a dormirse solo. Si permites que se quede dormido mientras lo alimentas, se puede establecer un vínculo entre ambos, lo cual hace más probable que llore pidiendo más alimento cuando vuelva a despertarse. Si el bebé está somnoliento mientras lo estás alimentando, acomódalo en su cuna. Permanece a su lado mientras se duerme, pero evita tomarlo en brazos o acunarlo.
Cuando tu bebé se despierte a la noche, debes enseñarle que no es hora de jugar sino de alimentarse. No enciendas las luces ni empieces a hablarle. Simplemente aliméntalo, cámbialo si está mojado y vuelve a dejarlo en su cama. Mientras menos interesantes sean los momentos en que el bebé se despierta durante la noche, más rápido entenderá que debe volver a dormirse.
4 a 6 meses
A los 4 meses, el bebé puede dormir entre seis y doce horas seguidas. Si no lo tomas en brazos apenas gime o empieza a llorar, es seguro que volverá a quedarse dormido solo. Si de verdad se despierta y quiere comer, tendrás que complacerlo. Ahora bien, si ya ha comido, lo cambiaste y sigue llorando por ti, entra a la habitación, hazle saber que estás ahí, pero no lo tomes en brazos. Dale algunas tiernas palmaditas y háblale suavemente. Deja que descubra su propia forma de volver a tranquilizarse y quedarse dormido.
7 a 12 meses
Aún cuando tu bebé haya dormido sin problemas la noche anterior, es probable que vuelva a agitarse mientras duerme, debido a su nueva capacidad de pensamiento: puede que de verdad te extrañe si no te ve. Si lo tranquilizas un poco cuando se despierta, lo ayudarás a superar esta etapa.
Los ritmos de sueño de los bebés muchas veces se ven alterados cuando están dominando una nueva habilidad. Por ejemplo, si está aprendiendo a ponerse de pie, seguro que también practicará en su cuna durante la noche.
1 año a 18 meses
Si tu hijo todavía se despierta a la noche, la siguiente estrategia puede servirte: despiértalo antes de que él te despierte. Antes de que te vayas a dormir, por ejemplo, a las 11 p.m., despiértalo para acomodarlo e incluso, alimentarlo. Dile que ahora podrá arreglárselas solo si se despierta más tarde. Luego, asegúrate de que realmente se lo permita. Consuélalo, pero no lo saques de su cuna. Es probable que no se vuelva a despertar. Por alguna razón, el hecho de despertar a un bebé antes de que él se despierte suele terminar con su costumbre de despertarse a la noche.
No olvides que si tu hijo ha dormido contigo todos estos meses, será cada vez más difícil conseguir que duerma en su propia cama. A esta edad, los pequeños están empezando a tener opiniones propias y una tendencia cada vez mayor a manifestarlas.
2 años
Esta es la edad en que muchos chicos dejan la cuna para dormir en una cama. Los niños pequeños pasan por períodos de inseguridad durante la noche y es posible que vayan constantemente al dormitorio de sus padres. Tú podrías poner un colchón o una bolsa de dormir junto a tu cama y decirle a tu hijo que puede venir cuando quiera y usar su cama especial, pero que no los despierte. También puedes acompañarlo para que vuelva a su propio cuarto. Si cedes constantemente ante sus pedidos para que lo dejes dormir en tu cama, se acostumbrará a que esto ocurra cada noche.
Fuente: www.pampers.com.ar
jueves, 28 de febrero de 2013
{La teta de los milagros}
Hoy Fran tardó en domirse.
Habitualmente tiene una rutina para irse a la cama que Diego y yo le hemos armado. La misma consiste en un baño entre las 22:30 h. y las 23 h., seguido de una buena "cena" bajo una luz tenue en nuestra habitación que lo deja adormecido y listo.
Quizás se despierta una, máxima dos veces y con mecerle un poco el catrecito vuelve a recobrar el sueño.
Hoy nada de eso ha pasado.
Arrancamos más temprano. A las 22 h. lo estábamos bañando y a las 22:30 h. ya había "cenado". Quizás ése fue el error, o quizás, la "discusión" que tuvimos con Diego volviendo para casa, o quizás la siesta que hizo a las 21 h. (muy tarde), o que hubo más gente en casa de lo habitual (Diego que se quedó a ayudarme con Fran porque yo estaba con fiebre, mamá que me ayuda con los quehaceres de la casa, el tío de Diego que vino de visita). Quién sabe ... quizás nada de eso, quizás todo junto.
La cuestión es que me quedé con él cerca de una hora, para intentar hacerlo dormir. Más tarde le pasé la "posta" a Diego porque "no lo aguantaba más", después volvió conmigo ... y ahí, llegó la "teta de los milagros". Bastó eso para que se tranquilizara y se dejara llevar por el sueño.
Milagro puro ...
Habitualmente tiene una rutina para irse a la cama que Diego y yo le hemos armado. La misma consiste en un baño entre las 22:30 h. y las 23 h., seguido de una buena "cena" bajo una luz tenue en nuestra habitación que lo deja adormecido y listo.
Quizás se despierta una, máxima dos veces y con mecerle un poco el catrecito vuelve a recobrar el sueño.
Hoy nada de eso ha pasado.
Arrancamos más temprano. A las 22 h. lo estábamos bañando y a las 22:30 h. ya había "cenado". Quizás ése fue el error, o quizás, la "discusión" que tuvimos con Diego volviendo para casa, o quizás la siesta que hizo a las 21 h. (muy tarde), o que hubo más gente en casa de lo habitual (Diego que se quedó a ayudarme con Fran porque yo estaba con fiebre, mamá que me ayuda con los quehaceres de la casa, el tío de Diego que vino de visita). Quién sabe ... quizás nada de eso, quizás todo junto.
La cuestión es que me quedé con él cerca de una hora, para intentar hacerlo dormir. Más tarde le pasé la "posta" a Diego porque "no lo aguantaba más", después volvió conmigo ... y ahí, llegó la "teta de los milagros". Bastó eso para que se tranquilizara y se dejara llevar por el sueño.
Milagro puro ...
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