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domingo, 7 de abril de 2019

{Cómo crear un rincón de la calma para tus hijos}

Pensar bien cuando las emociones dominan nuestra mente es imposible, seas niño o adulto. Una buena alternativa para que nuestros hijos se calmen es crear un espacio emocional para ir en busca de la serenidad perdida.

El rincón para la calma nos ayuda a conocer, validar, aceptar y gestionar las emociones.

Del "¡a tu cuarto... y no salgas hasta que yo te lo diga!" o del "castigado cara la pared" se pasó, sin más, al "¡a tu habitación a pensar!". "Pensar sobre lo que uno ha hecho mal para rectificar, pedir perdón, empatizar, está muy bien. Pero pensar bien cuando las emociones dominan nuestra mente es imposible, seas niño o adulto", afirma Yolanda Cuevas Ayneto, psicóloga e instructora en mindfulness, que explica cómo el mero intento o empeño en que nuestros hijos se tranquilicen, que paren de llorar, de gritar, de pegar, de estar furiosos, frustrados o impacientes... no es suficiente, ya que los niños no saben cómo hacerlo.

"Y el grito -continúa la psicóloga-, la amenaza o el castigo apaciguan, en ocasiones, las emociones de los más pequeños pero este no es el método adecuado para entrenar la inteligencia emocional".

Una buena alternativa, según Yolanda Cuevas, es entrenar, crear, un espacio emocional para ir en busca de la serenidad perdida. Ese espacio emocional que da tiempo a que la ola emocional se calme; ese en el que cargan las pilas ciertas emociones y que facilita pensar sobre lo ocurrido.

"Ya, más tranquilos, todos pensamos mejor y de forma más útil", afirma la psicóloga, que, a continuación, nos habla sobre sus beneficios y nos enseña a crear el rincón de la calma para nuestros hijos.

Un rincón con muchos beneficios

El rincón para la calma nos ayuda a conocer, validar, aceptar y gestionar las emociones. Es lo que se conoce como autocontrol, un entrenamiento básico en inteligencia emocional fundamental en la vida personal, social y profesional.

Fomenta:

- el autoconocimiento,
- la empatía,
- el respeto,
- la comunicación,
- la resolución de conflictos, y,
- el entendimiento entre padres e hijos, entre hermanos, entre amigos, entre profesores/entrenadores y alumnos.

El niño aprende así que él no es su emoción, que es una pieza activa en su propia digestión emocional.

Las emociones van y vienen, lo que impide el estancamiento emocional, esos enfados interminables que luego se convierten en la edad adulta en días sin hablarse con parejas o hijos fomentando el sufrimiento y la culpa.

¿Cómo les animamos para crearlo?

1) Necesidad de calmarnos

Les explicamos que tanto niños como adultos necesitamos en ciertos momentos calmarnos. Se pueden compartir esos momentos de desregulación emocional con ejemplos concretos tanto de hijos como en padres, que hayan ocurrido recientemente.

2) Construcción del lugar 

La construcción de ese lugar debemos hacerla juntos para saber qué cosas y actividades piensa que le tranquilizan, lo que aumentará la implicación. Previamente, todas esas cosas tienen que ser utilizadas para saber cómo funcionan y el efecto que pueden tener.

3) Opción de ir, sin imposiciones

Las primeras veces, cuando detectemos el inicio de una conducta o estado emocional desregulado, fomentaremos ir a ese lugar como una opción, con palabras que lleguen también al corazón, no de forma impositiva, ni enfadados.

4) Acompañar, animar

Les acompañaremos en el proceso, les animaremos a que decidan qué herramienta eligen y, si no, le invitaremos con un:

- "Quizá si haces esto, te ayude"
- "¿pruebas?"
- o "¿lo hacemos juntos?".

5) Remarcar las mejoras

Atenderemos a las señales de cambio y las reforzamos:

- "Me parece que respiras más lento",
- "Observa tus brazos, ya no se mueven tanto, ¿lo sientes así?", ayudando a percibir esos cambios.

6) Enfatizar el esfuerzo

Finalmente, reforzaremos su esfuerzo poniendo el foco en él, es decir:

- "Te has esforzado mucho, tienes que estar orgulloso",
- "¿te sientes mejor?",
- "¿estás más tranquilo?",
- "ha sido buena idea venir aquí. A mí también me ha servido",
- "éste es un buen lugar para venir siempre que lo necesites, solo o conmigo".

7) Retomar la situación

Y retomaremos la situación:

- "Ahora, quizá es buen momento para hablar de lo ocurrido, ¿te parece?".

¿Qué puede haber en el rincón de la calma?

- Una caja decorada al gusto del niño con el nombre del lugar -puede ser un espacio de su habitación o cualquier rincón de la casa- y que contenga alguno de estos elementos:

- Una pequeña alfombra o cojín para que puedan sentarse o tumbarse; ponerse cómodo calma la mente.

- Un peluche al que puedan abrazar, hay incluso muñecos que representan las propias emociones.

- Un globo para inflarlo y soltar el aire en la cara, sin que haga ruido.

- Una foto de una vela para que les recuerde la técnica de respiración, en la que tienen que inspirar y espirar imaginando que la llama de la vela se mueve pero no se apaga. Conocer técnicas de respiración y relajación es fundamental y podemos practicarlas juntos al principio.

- Luz cálida, en ese espacio elegido.

- Un olor: bastará con un saquito de lavanda, que les conecte siempre con ese lugar.

- Música relajante o algún instrumento que emita un sonido prolongado, que desaparezca con lentitud y que puedan seguir hasta el final. Cuencos o campanillas, por ejemplo, de las que se utilizan en la práctica de mindfulness.

- Pinturas para colorear o dibujar su emoción o lo ocurrido y, según la edad, pueden colorear mandalas.

- Audios de prácticas mindfulness que ayudan a no quedarse 'secuestrado' en los pensamientos y emociones.

- Un reloj de arena que les marque el tiempo que tienen que estar respirando, contando

- Una bola de nieve o podemos crear una "botella de la calma" con agua, glicerina o aceite con purpurina y estrellas, dentro, que crean movimiento. O paneles de arena de colores que se giran y depositan la arena de una forma diferente cada vez. Antes, les explicaremos que, cuando se agita y está todo revuelto, es como están ellos con su emoción, pero que si se deja de agitar también vuelve a la calma, como les pasará a ellos.

- Un "bote de frases" o palabras, que irán cogiendo al azar, que reflejen qué les puede pasar o les ayuden a entender y a sentir.

- Un dibujo que le recuerde un buen momento, alguna manualidad de la que se sienta orgulloso, unas fotos hechas para la ocasión, imágenes de paisajes, de animales, algún recuerdo de unas vacaciones o piedras recogidas en la arena pueden ser objetos para observar con detenimiento.

- Bolas antiestrés, botellas con arena o semillas para sentir sonidos, cajitas musicales, telas o trapos de diferentes texturas, cintas con cuentas de diferentes tamaños para contar, cuentos con imágenes sobre emociones, un espejo para que vean cómo está su cara y cómo evoluciona, un cuaderno en blanco para poder anotar lo que siente, piensa o quiere hacer.

¡Creatividad para gestionar las emociones desde niños!

{Rincón de la calma}

1) Presentación del rincón

Una vez delimitado el espacio y seleccionado los materiales que incluiría en él, se lo presenté a mi hijo en una inauguración especial. Si queremos que se comprometa con un espacio debe conocer:

- cómo usarlo
- cuáles son los acuerdos a los que llegamos
- cuáles son las consecuencias a las que llegamos
- cuál es su función
- descubrir cuáles son los materiales que están allí
- aprender para qué pueden servir

Materiales

- una manta para taparnos y que nadie nos mire
- una bola de la respiración para concentrarnos en la inspiración y la espiración
- un soplador para respirar con diferentes intensidades
- unas piedras de la respiración para calmar enfados contando respiraciones
- una botella de la calma para observar y calmar los pensamientos
- un reloj de arena y de agua para observar y medir el tiempo de nuestra atención
- muñecos y marionetas para abrazarlos y expresar a través de ellos nuestras emociones
- instrumentos (palo de lluvia, crótalos, armonizador) para escuchar y relajarnos
- linternas para sentirnos seguros en lugares oscuros
- tarjetas de emociones para expresar sentimientos
- tarjetas para regular conversaciones (orejas y boca)

Reglas

Leer y completar un escrito oficial en el que se acuerde:

- nombre de este espacio compartido: "El refugio"
- momentos en los que se puede usar
- normas de convivencia del espacio:

   1) Permanecer sólo el tiempo que necesitemos estar en calma.
   2) Respetar el ambiente de tranquilidad y silencio.
   3) Máximo 3 personas
   4) Recoger y cuidar los materiales
   5) Dejar nuestras sugerencias en el buzón

Para inaugurar este espacio hicimos una comida consciente. Encendimos velas, juntamos las mesas y comimos en silencio. Un momento especial para un espacio especial!!

Todos estamos sorprendidos de lo necesario que se ha vuelto este espacio en nuestra aula. Todos o casi todos las niñ@s han acudido a él en algún momento y otras compañer@s del cole se han animado a incluír este espacio en sus aulas al comprobar los beneficios que nos ofrece cuando visitan nuestro espacio.

La reflexión conjunta es importante para cuidar y valorar este nuevo rincón creado en el aula. Es muy recomendable que una vez al mes, reúnas a tus alumn@s en una asamblea y juntos habléis sobre los usos que le estamos dando a este espacio, la necesidad de cuidarlo, los materiales más usados o los motivos que les llevan a necesitarlo.

Ell@s apuntan que necesitan su refugio para:
Calmarse cuando están nerviosos o enfadados
Resolver conflictos con compañeros
Estar sol@s sin que nadie les mire cuando se sientes tristes
Tranquilizarse cuando se sienten frustrados
Escuchar su interior cuando no saben que les pasa
Aislarse cuando les hacen daño
Evitar hacer daño a otr@s cuando sienten un gran enfado

Este espacio se  ha convertido en un salvavidas para muchos niñ@s. Algunos son capaces de controlar sus impulsos gracias a su refugio, otros han aprendido a escuchar a sus amig@s o expresar su enfado al contar con este lugar de encuentro. Todos están de acuerdo en que el rincón de la calma es incluso mejor que "la asamblea" pero creen que la clave que lo hace verdaderamente especial son los materiales que tienen en él.


Todos los materiales que están en el refugio se usan. Todos somos diferentes y necesitamos materiales diferentes para expresarnos en estos momentos. Me ha sorprendido especialmente la demanda de muñecos y marionetas para expresar sus enfados y las mantas y sábanas para taparse la cabeza cuando quieren desaparecer. Otros materiales que hemos incluído después de nuestar reflexión conjunta:
Mandalas para pintar
Periódicos para romper o dibujar el enfado
Cuenco y una bola metálica para hacer rodar en su interior
Pelotas antiestrés
Mp3 con cascos y música relajante
Globos para hinchar
Crear un espacio de calma en el aula de primaria ha sido todo un descubrimiento!! no sólo les ha ayudado a regular sus impulsos y valorar la calma y el silencio sino que les ha impulsado a crear sus propios rincones de calma en sus casas!! De esta forma compartimos estas herramientas con las familias y todos juntos aprendemos a conocernos mejor.

 ¿Y tú, tienes rincones de calma en tu casa o en tu escuela?
Publicado por Profe María en 18:45
Etiquetas: MI MAESTRA INTERIOR, RINCÓN DE LA CALMA, SILENCIO

lunes, 31 de julio de 2017

{Alternativas cuando todo el tiempo dice "¡No!"}

Qué cabe esperar a esta edad

Los niños se vuelven inmunes al no y es posible que tengas que repetirlo diez veces antes de que tu hijo reaccione. Si intentas evitar que se meta en líos, procura enseñarle la diferencia entre el bien y el mal con un método más eficaz que la palabra “no”.

Qué puedes hacer

- Dilo con otras palabras

En lugar de decir no, dile claramente lo que sí puede hacer. En lugar de gritar: “¡No! No juegues a la pelota en la cocina”, por ejemplo, di: “¡Vamos al patio a jugar con la pelota!”. Si está en mitad de un proyecto artístico y hay pegamento por todo el piso, ayúdalo a poner periódicos debajo de su trabajo.

Esto le permite seguir ocupado en lugar de tener que dejar de hacer algo. Cuando tengas que actuar con rapidez para que no se meta en problemas, dile algo más directo como “¡para!” o “¡eso está caliente!”.

- Ofrécele opciones

Tu hijo quiere sentirse independiente y sentir que tiene las cosas bajo control, así que en lugar de responder “no” a secas cuando te dice que quiere chocolate antes de la hora de comer, ofrécele unas uvas cortadas por la mitad o rodajas de manzana. Otra alternativa es permitirle que elija una barra de chocolate que se puede comer después del almuerzo.

Si insiste en ponerse ropa no adecuada (como un traje de baño en invierno), dale a escoger entre dos prendas aceptables cada mañana. Aunque ninguna de las dos le emocione, a la larga aprenderá a aceptar las opciones que le presentas.

- Distráelo

Puedes distraer fácilmente a un niño de esta edad cuando está a punto de meterse en problemas.

Cuando en una tienda hay cosas delicadas que atraen la atención de tu hijo, rápidamente muéstrale cómo se refleja la luz en un espejo al otro lado del pasillo, o distráelo con una pregunta (“¿Te gustaría ir a ver tus primos este fin de semana?”), un juguete o un snack. Entretanto, aléjalo de las tentaciones.

Los niños más mayores son más fáciles que los pequeños a la hora de ir de compras, y también más receptivos a las distracciones: “No podemos jugar con esa muñeca de porcelana, pero podemos probar los juguetes que hay en ese lado”.

- Evita el tema

Si es posible, evita que tu hijo se meta en situaciones que te obliguen a decir no y, en lugar de eso, busca entornos seguros que fomenten su sensación de aventura y de curiosidad. Tu hogar debería estar a prueba de niños y es muy importante que mantengas tus objetos valiosos fuera del alcance de tu hijo.

Procura que juegue en lugares donde se sienta libre como el parque o el jardín de la casa, en vez de hacerlo en la sección de cristalería fina de unos grandes almacenes o la casa de la abuela. No puedes aislarlo de todas las situaciones en las que tengas que decir que no, claro, pero la vida será más fácil para ambos y podrás decir sí con más frecuencia si las limitas.

Ten en cuenta que muchos niños en edad preescolar disfrutan cuando van de compras y se portarán bien si tomas algunas precauciones. Sal de compras cuando tu hijo esté bien descansado y no prolongues demasiado el tiempo que dediques a las compras: una hora o dos en el centro comercial es más que suficiente. Si vas a comprar comida, evita la sección de los dulces.

- Ignora las infracciones pequeñas 

La vida presenta un montón de oportunidades perfectas para a enseñar disciplina a tu hijo. No te lo pongas más difícil. Si está pisando un charco y van de camino a la casa de todos modos, ¿por qué no dejarlo? Si quiere ponerse un disfraz para ir a la cama, ¿qué hay de malo?

Escoge tus batallas. Anímalo a explorar su sentimiento de aventura y diversión cuando puedas; mientras no ponga en peligro su seguridad ni te obligue a decir que no, déjalo pasar.

- Dilo con firmeza 

Cuando no haya alternativas posibles, no te desalientes. Di con firmeza (pero con calma), convicción y un rostro impasible: "¡No! ¡No le tires la cola al gato!”. Si le dices medio sonriendo: “No, no, cariño”, eso le transmite a tu hijo pequeño un mensaje contradictorio y no lo desanimará. Cuando responda, sonríele y dale un abrazo y sigue con una afirmación: “¡Sí! ¡Qué bien sabes escuchar!”.

Fuenteespanol.babycenter.com

lunes, 4 de abril de 2016

{13 consejos para sobrevivir los "terribles tres"}

Los llaman los terribles dos, los apacibles tres y los agradables cuatros, pero en realidad tener a un niño de tres años puede ser más difícil que uno de dos años.

Aquí le brindamos 13 consejos para que disfrute de ser padre otra vez (o por lo menos para que le ayuden a sobrevivir el día):

1) Gritar menos, amar más

Gritar debe ser la última técnica de defensa, una técnica que debe usarse cuando nada más funciona. Porque gritar puede hacerle más daño a los niños de lo que creemos —puede causar un cambio inmediato del comportamiento, pero a largo plazo puede causar un gran daño psicológico.

En lugar de gritar y de castigos fuertes, los niños necesitan de una crianza positiva para el desarrollo sano del cerebro. La Dra. Joan Luby es profesora de psiquiatría infantil y directora del Programa del Desarrollo Emocional Temprano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis. Su investigación revela que la crianza positiva de los niños pequeños en situaciones estresantes, en lugar de los regaños y el castigo corporal, está efectivamente asociada al aumento de ciertas áreas del cerebro. Si se da cuenta que le está gritando demasiado a sus niños, usted necesita otras opciones para la disciplina.

2) Identifique el comportamiento

En lugar de enojarse, identifique el comportamiento. Yo aprendí esto de Plaza Sésamo —hay una escena en donde al Monstruo de las Galletas lo acusan de mentir sobre el robo de unas galletas. Frustrado y enojado dice, "Yo soy un glotón, no un mentiroso". Si Plaza Sésamo puede usar palabras como glotonería para identificar un comportamiento, también yo lo puedo hacer. Y ahora usamos palabras como, "glotonería", "paciencia", "amabilidad" y "diligencia". Parecía raro al principio, pero ahora me encanta decirle a mi niña de 6 años de edad cuando se está burlando de sus hermanos: ¡Eso no es amable!

3) Trate de estar en sintonía con sus niños

La clave para criar niños emocionalmente sanos es estar en sintonía con ellos o saber cómo identificar sus necesidades en cualquier momento. Estar en sintonía, en resumen, es ponerse en el lugar de sus niños y luego responder a sus necesidades con la sabiduría de un padre.

Trate de identificar la raíz del mal comportamiento de su niño —por qué no se pone sus zapatos o por qué está haciendo un berrinche —y luego adapte una consecuencia apropiada.

Cuando estamos en sintonía con los niños, no usamos la técnica de tiempo fuera como una herramienta correctiva sino que, nos preguntamos el "por qué" de su mal comportamiento. Y cuando entendemos la raíz del mal comportamiento podemos responder mejor a sus necesidades, amarlos y lograr comportamientos sanos a largo plazo.

4) Brinde a su niño su atención frecuente, en dosis pequeñas

Si su niño de 3 años de edad está tratando de quitarle de sus manos el teléfono celular, golpeando el teclado mientras usted escribe o volcando la ropa que tiene apilada en la lavandería, este consejo es para usted. Es cierto que su niño de 3 años quiere que le presten atención todo el tiempo, pero eso no es posible si usted está tratando de lavar la ropa, hacer diligencias, leer su correo electrónico o mejor dicho, tener vida propia.

Tan pronto como se dé cuenta que su pequeñín está tratando de llamar su atención, bríndele su atención total por unos segundos. Mírele directamente a sus ojos, hágale algunas preguntas, escuche su respuesta. Utilice lenguaje corporal que muestre que le está poniendo atención, como dejar a un lado el teléfono. Mientras escucha sus respuestas, piense cómo reorientarlo.

5) Reoriéntelo con creatividad

Trate de reorientarlo pronto y con una voz cariñosa. Pregúntese a sí misma, "¿por qué se está portando mal el niño? ¿Qué es lo que realmente necesita?" Los comportamientos agresivos por lo general requieren un cambio de dirección físico. Por ejemplo, si un niño está arrebatando los juguetes o está gritando, puede ser que necesiten un paseo en bicicleta al aire libre por un rato. Si un niño está tirado en el piso y gimoteando (haciendo los gestos y suspiros del llanto sin llegar a él), puede necesitar un poquito de atención y alguna actividad tranquila —trate de leerle un libro.

6) Toque/acaricie a su niño de 3 años de edad varias veces al día

La mayoría de los niños de 3 años de edad necesitan de muchos abrazos, acurrucas, hasta cuando usted no tiene tiempo. Esté preparado a dejar a un lado su trabajo para abrazar a su niño, muchas veces al día. No olvide decirle con palabras, "te quiero", especialmente cuando su niño de 3 años no se está portando bien.

7) Trate de anticiparse a los infractores reincidentes

Los niños, como los adultos, tienen patrones de mal comportamiento. Hacen mal las mismas cosas, una y otra vez. ¿El niño pelea todas las mañanas sobre la ropa que se va a poner, o batalla para abrocharse el cinturón del asiento de seguridad del auto? Conozca a sus infractores reincidentes, intervenga temprano y trata de animar al niño para que tome buenas decisiones.

Yo tenía una niña de 3 años de edad que le gustaba rehusarse a abrocharse en el asiento de seguridad porque sabía que así podía controlar a toda la familia —el automóvil no arrancaba hasta que ella estuviera abrochada. Entre más se rehusaba, se enojaban más los otros niños y de esta manera se sentía poderosa. Y en buen día, camino hacia el automóvil, dije: "si todos dicen que, '¡te queremos!' tres veces, ¿puedo abrocharte en tu asiento de seguridad?" Ella dijo, "De acuerdo, pero tienen que decírmelo cinco veces". Lo hicimos y todos nos reímos. Al darle un poco de control a ella en un asunto pequeño, usted puede controlar toda la situación.

8) Fíjese expectativas claras

Escriba una lista con las reglas de la familia.

Para los niños de 3 años edad, haga una lista corta y simple. Por ejemplo:

1) usar la voz en tono afectuoso
2) obedecer a mami y papi
3) no lastimar a otras personas.

Discuta las reglas a diario y elogie su cumplimento a la hora de la cena o a la hora de dormir.

9) Enséñele obediencia

Los niños no nacen obedientes. Tenemos que enseñarles. Los niños de 3 años de edad buscan autonomía por naturaleza y lucharán contra la obediencia. El truco es enseñarles a los niños a que ellos quieran ser obedientes, que ellos recibirán muchos elogios y reafirmación positiva cuando hacen lo que usted les pide.

Para practicar la obediencia, jueguen: "Simón dice", excepto cambiándolo a "mami dice" o "papi dice". Empiece con las instrucciones típicas como, tocarse la cabeza, aplaudir con las manos y luego haga la transición a guardar los juguetes en el lugar que les corresponde.

10) Elogie el esfuerzo, no el resultado

Trate de elogiar muchas veces más que las que corrige, pero elogie siempre en el momento. Elogie el esfuerzo, no el resultado: demasiados elogios pueden también tener un efecto contrario en los logros del niño —puede fijar expectativas muy altas y llevarlos a temer el fracaso. La revista New York Times hizo un excelente resumen (en inglés) sobre importantes estudios de investigación que tratan sobre este efecto paradójico.

11) Tenga a la mano un gráfico de comportamiento para usar con calcomanías

Las calcomanías nunca serán tan poderosas como cuando su niño tiene 3 años. Disfrútelo. Consiga un gráfico/cuadro y empiece a hacerle un seguimiento a los días en que su niño de 3 años no se sale de la cama o no moja su ropa  interior durante todo el día, etc.

12) Sea consistente

Consistencia no significa castigos fuertes o gritos, quiere decir abordar con consistencia los mismos problemas de comportamiento. Si dejar los zapatos en el piso no está bien el lunes, no se los puede recoger a su niño el martes. Tampoco significa que su niño de 3 años deba ser hostigado verbalmente.
Póngase de acuerdo también con los otros proveedores del cuidado de su niño: ¿Que sistema de reafirmación positiva tienen fijado para su niño en el salón del preescolar? ¿Que sucede en la casa de la abuela? Si estos están funcionando fuera de casa, trate de usarlos también en su hogar. Las reglas en la escuela y en el hogar deben ser lo más similares posibles.

13) Cuando todo falle, recurra al "tiempo fuera"

No se enoje, sólo dígale a su pequeño desafiante que debe cumplir una pausa obligada o tiempo fuera, y si no quiere ir, llévelo directamente al lugar designado. Cerciórese de señalar con anterioridad el lugar para el tiempo fuera y trate de ser consistente respecto a este lugar. Asigne un minuto de tiempo fuera por cada año de vida o dígale que se quede en ese lugar hasta que deje de llorar y sea amable.

Mientras que su niño patalea y grita cuando lo lleva a su lugar para el tiempo fuera, dígale suavemente que lo quiere. Resiste el impulso de hacerlo entrar en razón. Él tiene 3 años. No será razonable.
Cuídese o vele por sí mismo Pida ayuda. Trate a fondo ciertas situaciones. Tome un descanso. Recuerde que pronto cumplirá los 4 años —espero que realmente sean los "agradables cuatro".

Fuentewww.healthychildren.org

domingo, 15 de febrero de 2015

{Cómo hacer frente a los berrinches o rabietas}

Esta nota de la página Baby Center, contiene los siguientes temas:

- Para evitar las rabietas
- Qué hacer si tu hijo tiene una rabieta
- Cómo manejar las rabietas
- Las rabietas quedan atrás

Escrito por la psicóloga infantil Penelope Leach

- Para evitar las rabietas

Las rabietas son parte de la vida diaria de algunos niños, aunque pueden ser menos frecuentes en otros.

Puedes evitar muchas rabietas, organizando la vida de tu bebé de manera que la frustración permanezca dentro de los límites de su tolerancia la mayor parte del tiempo.
Intenta evitar las rabietas sin comprometer tus propios límites porque no aportan nada positivo para ninguno de los dos.

Cuando debes forzar a tu hijo a que haga algo que no le resulta agradable, o prohibir algo que le gustó, hazlo con el mayor tacto posible. Si ves que se está enojando o alterando acerca de algo, intenta hacer que le sea más fácil aceptarlo.
Por supuesto debe salir con el abrigo puesto, si eso es lo que le has dicho, pero quizás no necesite llevar el cierre del cuello abrochado todavía.

No hay ninguna ventaja en desafiar a tu hijo con cosas absolutas que hay que "hacer" y "no hacer" o en acorralarlo en situaciones en las que su única opción es explotar de rabia. Déjale una ruta de escape digna.

- Qué hacer si tu hijo tiene una rabieta

Recuerda que su exceso de enojo o de rabia le asusta a él mismo. Asegúrate de que no se hace daño ni daña los demás.

Si después de que se le pase el ataque de rabia descubre que se ha golpeado la cabeza, te ha arañado el rostro o ha roto un jarrón, verá estos daños como evidencia de que no se puede controlar y que tú tampoco tienes el poder de controlarlo y mantenerlo seguro.
Puede ser más fácil mantener a tu niño seguro si lo sujetas con suavidad en el suelo. A medida que se vaya calmando y se sienta cerca de ti descubrirá, para su asombro, que todo sigue igual después de la tormenta.
Poco a poco se relajará en tus brazos y los gritos se convertirán en llantos. La furia pasará y ahora simplemente vuelve a ser un niño pequeño que ha gritado hasta quedar exhausto. Es hora de consolarlo.

Hay algunos niños que no soportan estar en brazos mientras están teniendo una rabieta. La restricción física les da más motivo para enojarse y hace que todo el asunto se vuelva peor. Si tu hijo reacciona de esta manera, no insistas en dominarlo físicamente. Aparta cualquier cosa que pueda romper e intenta evitar que se haga daño a sí mismo.

No intentes discutir con tu hijo. Mientras la rabieta dura, tu pequeño está más allá de la razón.
No le contestes gritando, si es que puedes evitarlo. La rabia y el enojo son muy contagiosos y puede que te sientas más enojada con cada uno de sus gritos. Intenta no participar en la rabieta. Si lo haces, probablemente la prolongarás ya que cuando comience a calmarse, se dará cuenta del tono enojado de tu voz y comenzará de nuevo.

No des ninguna recompensa ni ningún castigo por una rabieta. Quieres que vea que las rabietas, que son horribles para él, no cambian nada, tanto a favor como en contra. Si tiene una rabieta porque no dejas que salga al jardín, no cambies de opinión y dejes que salga después de que se haya calmado. De la misma forma, si ibas a dar un paseo antes de que tuviera la rabieta, debes seguir con el plan, tan pronto como se calme.

No dejes que las rabietas en público te hagan sentir mal. Muchos padres temen las rabietas en lugares públicos; sin embargo, no debes dejar que tu hijo sienta esta preocupación. Si dudas en llevarlo a la tienda de la esquina, para evitar que tenga una rabieta porque quiere dulces, o si lo tratas de forma extra cuidadosa cuando hay visitas por si el trato ordinario provoca una explosión, se dará cuenta de lo que está pasando. Una vez que tu hijo se dé cuenta de que sus enojos genuinamente incontrolables tienen un efecto en tu comportamiento hacia él, es probable que aprenda a usarlos y entre en un estado de rabietas semi-deliberadas típicas de niños de cuatro años cuyas rabietas no se han manejado con eficacia.

- Cómo manejar las rabietas

Imagina que tu hijo no tendrá una rabieta, compórtate como si nunca hubieras oído hablar de ellas y luego trátalas, cuando ocurran, como algo desagradable, pero completamente irrelevante en el curso de los acontecimientos de un día ordinario. Suena fácil, pero no lo es.

Una vez visité a una amiga cuyo hijo de 20 meses le había pedido que quitara la tapa de su caja de arena. Ella le dijo, "Ahora no, es casi la hora de tu baño", y siguió conversando conmigo. El niño le tiró del brazo y le preguntó de nuevo, pero no obtuvo respuesta. Luego intentó en vano abrirla él mismo. Estaba cansado y la frustración fue demasiado para él. Explotó. Cuando la rabieta había pasado, su madre me dijo: "Siento que soy muy mala. Esto ha sido culpa mía. No me he dado cuenta de que era tan importante para él jugar en la caja de arena". Y entonces le quitó la tapa a la caja de arena.

El comportamiento de la madre es fácil de comprender, ¡pero también un ejemplo excelente de cómo no hay que manejar una rabieta! Ella dijo "no" al niño cuando le pidió ayuda la primera vez, sin pensar con detenimiento en lo que le había pedido su pequeño. Los esfuerzos del niño para retirar la tapa de la arena le mostraban las ganas que tenía de jugar porque no le estaba prestando atención.

Fue necesaria una rabieta para que la madre se diera cuenta de las ganas que el niño tenía de jugar con la arena y de que no había una buena razón para no dejarle jugar. Es normal que deseara compensarlo dejándole jugar después de todo, pero era demasiado tarde para eso.

Aunque no hubiera sido una buena decisión al principio, la mamá debería haber seguido con su "no" original porque, al cambiarlo por un "sí" después de la rabieta, lo que consiguió fue que su hijo sintiera que su explosión había tenido el efecto deseado.

Hubiera sido mejor para ambos que la madre hubiera escuchado a su hijo cuando le pidió ayuda por primera vez, y hubiera pensado mejor su respuesta en lugar de ceder a los deseos del niño después de su rabieta.

No es fácil ser un niño chiquito, y pasar sin control de esos estados de ansiedad a explosiones de rabia. Tampoco es fácil ser madre y tener que convivir con ese estado emocional tan variable y mantenerlo en equilibrio. Pero el tiempo ayuda: gran parte de la turbulencia emocional se habrá calmado para cuando tu hijo haya completado su cambio de niño pequeño a niño en edad preescolar.

- Las rabietas quedan atrás

A medida que tu niño crezca podrá manejar mejor las cosas. Eso significa que tendrá menos frustración extrema en su vida diaria. También podrá conocer y comprender más, y su vida tendrá menos novedades que lo asustan.

A medida que pierde el miedo, dejará de necesitar tanta reafirmación de ti y gradualmente aprenderá a hablar libremente, no sólo acerca de las cosas que puede ver frente a él, sino acerca de las cosas que está pensando e imaginando.

Con la ayuda del lenguaje también distinguirá entre fantasía y realidad. Una vez que llegue a este punto, podrá ser capaz de ver que la mayoría de sus peores miedos no son ciertos, y que la mayoría de las exigencias y restricciones que tú le impones son razonables.

Simplemente dale un poco de tiempo.

Fuente: babycenter.com