lunes, 31 de julio de 2017

{Alternativas cuando todo el tiempo dice "¡No!"}

Qué cabe esperar a esta edad

Los niños se vuelven inmunes al no y es posible que tengas que repetirlo diez veces antes de que tu hijo reaccione. Si intentas evitar que se meta en líos, procura enseñarle la diferencia entre el bien y el mal con un método más eficaz que la palabra “no”.

Qué puedes hacer

- Dilo con otras palabras

En lugar de decir no, dile claramente lo que sí puede hacer. En lugar de gritar: “¡No! No juegues a la pelota en la cocina”, por ejemplo, di: “¡Vamos al patio a jugar con la pelota!”. Si está en mitad de un proyecto artístico y hay pegamento por todo el piso, ayúdalo a poner periódicos debajo de su trabajo.

Esto le permite seguir ocupado en lugar de tener que dejar de hacer algo. Cuando tengas que actuar con rapidez para que no se meta en problemas, dile algo más directo como “¡para!” o “¡eso está caliente!”.

- Ofrécele opciones

Tu hijo quiere sentirse independiente y sentir que tiene las cosas bajo control, así que en lugar de responder “no” a secas cuando te dice que quiere chocolate antes de la hora de comer, ofrécele unas uvas cortadas por la mitad o rodajas de manzana. Otra alternativa es permitirle que elija una barra de chocolate que se puede comer después del almuerzo.

Si insiste en ponerse ropa no adecuada (como un traje de baño en invierno), dale a escoger entre dos prendas aceptables cada mañana. Aunque ninguna de las dos le emocione, a la larga aprenderá a aceptar las opciones que le presentas.

- Distráelo

Puedes distraer fácilmente a un niño de esta edad cuando está a punto de meterse en problemas.

Cuando en una tienda hay cosas delicadas que atraen la atención de tu hijo, rápidamente muéstrale cómo se refleja la luz en un espejo al otro lado del pasillo, o distráelo con una pregunta (“¿Te gustaría ir a ver tus primos este fin de semana?”), un juguete o un snack. Entretanto, aléjalo de las tentaciones.

Los niños más mayores son más fáciles que los pequeños a la hora de ir de compras, y también más receptivos a las distracciones: “No podemos jugar con esa muñeca de porcelana, pero podemos probar los juguetes que hay en ese lado”.

- Evita el tema

Si es posible, evita que tu hijo se meta en situaciones que te obliguen a decir no y, en lugar de eso, busca entornos seguros que fomenten su sensación de aventura y de curiosidad. Tu hogar debería estar a prueba de niños y es muy importante que mantengas tus objetos valiosos fuera del alcance de tu hijo.

Procura que juegue en lugares donde se sienta libre como el parque o el jardín de la casa, en vez de hacerlo en la sección de cristalería fina de unos grandes almacenes o la casa de la abuela. No puedes aislarlo de todas las situaciones en las que tengas que decir que no, claro, pero la vida será más fácil para ambos y podrás decir sí con más frecuencia si las limitas.

Ten en cuenta que muchos niños en edad preescolar disfrutan cuando van de compras y se portarán bien si tomas algunas precauciones. Sal de compras cuando tu hijo esté bien descansado y no prolongues demasiado el tiempo que dediques a las compras: una hora o dos en el centro comercial es más que suficiente. Si vas a comprar comida, evita la sección de los dulces.

- Ignora las infracciones pequeñas 

La vida presenta un montón de oportunidades perfectas para a enseñar disciplina a tu hijo. No te lo pongas más difícil. Si está pisando un charco y van de camino a la casa de todos modos, ¿por qué no dejarlo? Si quiere ponerse un disfraz para ir a la cama, ¿qué hay de malo?

Escoge tus batallas. Anímalo a explorar su sentimiento de aventura y diversión cuando puedas; mientras no ponga en peligro su seguridad ni te obligue a decir que no, déjalo pasar.

- Dilo con firmeza 

Cuando no haya alternativas posibles, no te desalientes. Di con firmeza (pero con calma), convicción y un rostro impasible: "¡No! ¡No le tires la cola al gato!”. Si le dices medio sonriendo: “No, no, cariño”, eso le transmite a tu hijo pequeño un mensaje contradictorio y no lo desanimará. Cuando responda, sonríele y dale un abrazo y sigue con una afirmación: “¡Sí! ¡Qué bien sabes escuchar!”.

Fuenteespanol.babycenter.com

jueves, 27 de julio de 2017

{Diez formas de ponerse de acuerdo sobre la disciplina de los niños}

Si tú y tu pareja tienen pequeñas diferencias a la hora de disciplinar a sus hijos, no tienes mucho de qué preocuparte. Los niños se pueden adaptar fácilmente a esas pequeñas diferencias. Por ejemplo, un niño sabe que mamá se molesta rápidamente cuando se le habla de mala manera, mientras que papá se vuelve loco cuando se derrama una bebida sobre la mesa.

Sin embargo, algunos investigadores indican que los niños, cuyos padres tienen estilos de crianza muy distintos, están más propensos a tener problemas de comportamiento. Si papá lo permite todo y mamá es más estricta, como un sargento, es muy probable que los niños se confundan.

Tampoco se puede esperar que tú y tu pareja actúen exactamente de la misma manera. La clave está en evitar una guerra de poder con tu pareja. 

Para ayudarte a encontrar estrategias con las que tanto tú como tu pareja estén de acuerdo, es indispensable que hablen y juntos decidan los pasos básicos que pondrán en práctica. Nuestro equipo de expertos en disciplina te ofrece los siguientes diez pasos para que tú y tu pareja puedan disciplinar a sus niños:

1. Es importante que hablen sobre cómo los disciplinaban a ustedes sus padres cuando eran niños. Es común que tendamos a repetir los métodos con los que fuimos criados así que eso les permitirá conocer mejor los estilos de crianza de cada uno.

2. Cuestiona a tu pareja sobre su forma de disciplinar , y escúchalo sin interrumpir. Sé paciente y respetuosa. Pregúntate a ti misma por qué te opones a sus métodos. ¿Qué es lo que temes que pueda ocurrir?

3. Pregúntale a tu pareja qué objeciones tiene acerca de tu manera de disciplinar.

4. Exploren todas las opciones que tienen para establecer un plan para disciplinar a sus hijos, y analicen las ventajas y desventajas de cada una. Establezcan un conjunto de normas en las que los dos estén de acuerdo. Es muy probable que tengas que revisar y ajustar las normas al cabo de algunas semanas si no están funcionando.

5. A medida que vayan probando nuevas estrategias de disciplina, resuelvan las disputas que surjan, una por una, en un lugar tranquilo y con privacidad, donde los pequeños no puedan escuchar.

6. Pónganse de acuerdo y mantengan las mismas reglas. Si los pequeños se dan cuenta que sus papás trabajan en equipo, es menos probable que los pongan en situaciones donde tengan que enfrentarse. Es muy importante que no critiques la forma de disciplinar de tu pareja, delante de los niños. 

7. Si sospechas que tu hijo está tratando de que haya un enfrentamiento entre tú y tu pareja ("Papá siempre me deja limpiar la mesa después de la película"), dile que tomarás una decisión una vez que hables con su papá. También le puedes indicar que tiene que obtener el "sí" de los dos padres antes de proceder. Y recuerda que no todas las cuestiones de disciplina requieren una respuesta inmediata.

8. Si tu pareja se desanima (aunque no estés completamente de acuerdo en cómo manejó la situación), ofrécele alicientes y apoyo. Encuentra un momento tranquilo para decirle, amablemente y sin juzgarlo, algo así como, "¡Qué difícil fue eso! Seguramente estás muy molesto. ¿Quieres que hablemos sobre ello?".

9. Si tus hijos ya van a la escuela, establezcan normas familiares claras y repásenlas con ellos para que tengan claro que ambos padres trabajan en equipo. Además, si los niños más grandes participan en la creación de las reglas, estarán más dispuestos a cooperar. Con el tiempo tendrás que revisar las normas y consecuencias para ajustarlas de acuerdo al crecimiento de tus hijos.

10. ¿Y si tu pareja se niega a hablar sobre el tema? Esa situación no es nada fácil, pero no te des por vencida. Pídele que haga una lista de los comportamientos del niño que lo vuelven loco, y que anote también las ideas que se le ocurran acerca de cómo resolverlos.

Recuerda que si siempre quieres que se haga lo que tú dices ("Sólo hay una manera de solucionarlo y tiene que ser como lo digo yo"), los dos quedarán atrapados en una zona de batalla. Mejor trata de comprender el punto de vista de tu pareja. En último caso, dale un libro o artículo sobre el tema, o solicita la ayuda de un maestro, asesor escolar o terapeuta.

jueves, 6 de abril de 2017

{Media plan, by AAP}

www.healthychildren.org

Libros, películas, programas de TV, apps, juegos y websites apropiados según la edad: www.commonsensemedia.org

Website
https://www.commonsensemedia.org/reviews/age/4/age/5/category/website

miércoles, 22 de marzo de 2017

Desde la televisión hasta los juguetes, ¿qué hace que los niños sean niños y las niñas sean niñas?

En este artículo encontrarás los siguientes temas:

- Se les trata diferente desde la cuna
- Juguetes: autos para niños y muñecas para niñas
- Modelo de conducta: “Sé como yo”
- Ropa: Vestidos de princesa y camisetas de fútbol
- Sus emociones: las lágrimas son cosa de niñas
- La televisión y los estereotipos
- Libres para ser tú y yo

La mayoría de los expertos coincide en que la biología es el principal factor que determina que los niños se comporten “como niños” y las niñas “como niñas”. Sin embargo, lo cierto es que las hormonas y la anatomía, por sí solas, no pueden explicar las grandes diferencias que hay entre los dos sexos. La sociedad es otro de los factores que influyen en las diferentes direcciones que toman, desde su nacimiento, los niños y las niñas.

Se les trata diferente desde la cuna

Desde que nacen, los varoncitos y las mujercitas reciben un trato diferente. Los estudios demuestran que cuando los adultos creen que un bebé es niña, dicen que es “dulce” o “femenina”. Pero si el mismo bebé lleva un trajecito azul, lo consideran “fuerte” y “lleno de energía”.

Susan Witt, profesora de desarrollo infantil en la Universidad de Akron, en Ohio, explica que, por lo general, los padres tienden a hablarles con más dulzura a sus hijas que a sus hijos cuando son bebés. Asimismo, los padres juegan de una manera distinta con sus bebés varones. La interacción es más física.

Juguetes: autos para niños y muñecas para niñas

Es muy común que a los niños se les den autos y a las niñas muñecas. Y los pequeños se toman muy a pecho ese patrón, que puede perdurar por mucho tiempo. A través de un estudio se descubrió que las niñas, incluso a los 18 meses, ya asociaban los autos con los niños y las muñecas con las niñas. "Los pequeños que pasan la mayor parte de su niñez usando juguetes específicos para su sexo seguramente desarrollarán ideas muy tradicionales acerca de los sexos”, asegura Witt.

¿Es normal que un niño juegue con juguetes de niña?

Modelo de conducta: “Sé como yo”

Los niños prestan mucha atención a los hombres y a las mujeres que hay en sus vidas. Por lo tanto, es común que, desde una temprana edad, sus expectativas se basen en lo que observan a su alrededor. Un estudio reciente de Brigham Young University halló que un grupo de niños de 24 meses estaban fascinados por actores que realizaban actividades que regularmente se atribuyen a personas del otro sexo. Se quedaron sorprendidos cuando un hombre se pintó los labios y una mujer se puso una corbata.

Los niños absorben los hábitos de los adultos y algunas veces los resultados no son los deseados. Diane Ruble, catedrática de psicología en New York University, relata la historia de un pequeño cuya mamá tomaba siempre café y el papá té. El niño pensaba que sólo las mujeres tomaban café y los hombres té hasta que un día, para su gran sorpresa, vio a un hombre tomando café.

¿Cuál es la lección? Recuerda que tu hijo se da cuenta de todo y si quieres que aprenda que los hombres pueden cocinar o que las mujeres pueden arreglar cosas en la casa, muéstraselo. Las ideas que tienen los niños sobre los roles de ambos sexos son mayormente influenciadas por lo que ven en su propio hogar. Sin embargo, si tu pareja y tú desempeñan roles muy tradicionales en tu hogar, y eso no va a cambiar, puedes encontrar maneras creativas de exponer a tus hijos a otras opciones.

Por ejemplo, muéstrale libros, programas de televisión o películas donde tanto hombres como mujeres desempeñen varios roles. También puedes llevarlo a hogares de familiares o amigos, donde por ejemplo, el papá cocina y la mamá se encarga de arreglar los aparatos electrodomésticos que no funcionan.

En la actualidad tanto hombres como mujeres ocupan puestos de trabajo que, hasta hace unas cuantas décadas, eran considerados para un sexo en particular. Para que tu hijo comprenda que cualquier persona, sea hombre o mujer, puede desarrollar cualquier actividad que le guste, le puedes señalar a un enfermero o una mujer policía. Haz comentarios positivos sobre ellos: "Yo creo que él decidió ser enfermero porque le gusta cuidar a las personas” o “Ella se encarga que no haya crimen en nuestra ciudad”.

Ropa: Vestidos de princesa y camisetas de fútbol

Cuando los niños tienen entre 2 y 4 años, ya saben que hay ropa para niñas y ropa para niños y, por lo general, les gusta seguir ese patrón.

Desde muy chiquitas, a las niñas se les elogian sus zapatos, vestidos y los adornos en su cabello. Es por eso que es común que las pequeñas siempre insistan en ponerse su vestido de princesa, incluso para ir a acampar. Es una señal de que le encanta ser mujercita y vestirse como las pequeñas que la rodean.

Sus emociones: las lágrimas son cosa de niñas

Aunque a veces no lo reconozcamos, es posible que, inconscientemente, tratemos de diferente manera a los niños y a las niñas cuando se lastiman o lloran porque algo les duele. Por ejemplo, cuando los niños se dan fuertes golpes, algunos padres les dicen que “se aguanten y sean fuertes”, mientras que se trata a las nenas con empatía y cariño.

Sin embargo, muchos padres hoy en día tratan a todos sus hijos (sin importar el sexo) de la misma forma y los animan a que demuestren sus emociones. Si eres uno de esos padres, sabemos que no es una tarea fácil, ya que es posible que hayas crecido en un hogar con normas muy tradicionales. Además, aunque hagas todo lo posible porque tus hijos sean de mente abierta, no puedes controlar lo que sucede fuera de tu casa. Por ejemplo, es posible que algunos niños se burlen de tu hijo cuando se dé un fuerte golpe el parque y empiece a llorar. Esa actitud puede ser dañina ya que la próxima vez que tu niño se lastime, es probable que oculte sus emociones. Y esa actitud puede continuar, incluso cuando sean adultos.

"En los últimos años se ha animado a las niñas y a las mujeres a ser más firmes y enérgicas”, comenta Witt. En cambio, “a los hombres y a los niños no los han motivado para que compartan sus emociones”, agrega.

La televisión y los estereotipos

Los niños que desean saber un poco más sobre los roles que desempeñan las personas de cada sexo, no tienen más que ver la televisión, expresa Mary Margaret Reagan-Montiel, gerente de programas infantiles del National Institute on Media and the Family (Instituto nacional de medios de comunicación y la familia), ubicado en Minneapolis.

Algunos personajes sí proporcionan modelos positivos, como por ejemplo la aventurera Dora la Exploradora y su primo Diego. Pero otros programas parecen basar cada broma y trama en los estereotipos de siempre. Reagan-Montiel recuerda su desilusión cuando su propia hija miraba el programa The Suite Life of Zach and Cody, de la cadena Disney. Los varoncitos eran bromistas y las niñas maduras y disciplinadas.

No es necesario que los padres prohíban a sus hijos ver esos programas. Sin embargo, es recomendable que los veas tú antes de que lo hagan tus hijos o los veas junto con ellos. De esa manera, les puedes señalar, por ejemplo: “¿Has visto que en este programa los niños sólo bromean y las niñas son las que resuelven los problemas? Yo no creo que en la vida real suceda eso, ¿y tú?".

Libres para ser tú y yo

Tendrás una gran influencia sobre lo que piensa tu hijo acerca del rol de cada sexo. Pero no te sorprendas si la actitud de tu hijo no coincide con lo que le has inculcado. Aunque siempre evites los estereotipos acerca de roles que desempeñan hombres y mujeres, seguramente tu pequeño tenga sus propias ideas sobre cómo “deben” actuar los niños y las niñas.

No te preocupes, que es una fase normal. Los niños tienen una necesidad muy fuerte de dar sentido a su mundo y no cuentan todavía con la capacidad que les permite ser de mente abierta. Ven las cosas en blanco y negro, o en este caso, de color rosa y azul.

Si tu hija insiste en ponerse un traje de princesa para salir a jugar en la nieve, abrígala bien y déjala que salga así. Asimismo, no te alarmes si tu hijo quiere jugar con muñecas. Dar cariño y cuidar de un muñeco puede ser bueno para cualquier niño. Cuando tu pequeño empiece a tener amiguitos que lo visiten en casa, es muy probable que escuche comentarios como el que “las muñecas son cosa de niñas”. Él decidirá si quiere seguir jugando con muñecas.

A medida que tus hijos crezcan, ten en cuenta sus gustos y preferencias, sin importar si son considerados para “niños o niñas”; por ejemplo, una niña que quiere jugar béisbol o un niño que desee tomar clases de baile. Es importante que le brindes a tu hijo, la oportunidad de saber si se siente bien haciendo la actividad que eligió. Al final, lo que realmente importa, es que disfrute lo que haga y sea feliz.

Fuenteespanol.babycenter.com

{Cómo alimentar a tu niño de 3 y 4 años}



En este artículo encontrarás los siguientes temas:

¿Cómo puedo motivar a mi hijo a que coma bien?
¿Qué alimentos debo ofrecerle a mi pequeño?
¿Qué debe tomar mi hijo a esta edad?
¿Qué alimentos debo limitar?
¿Qué alimentos debe evitar por completo mi niño?
¿Los niños pequeños necesitan suplementos vitamínicos?

Una dieta sana y equilibrada da a tu niño todas las vitaminas y nutrientes que necesita para crecer, pero a veces puede ser difícil de lograr. No te preocupes, la mayoría de los niños pasan por una etapa donde son exigentes al comer. He aquí algunas ideas para ayudarte.

¿Cómo puedo motivar a mi hijo a que coma bien?

Mantén la calma y ofrécele a tu hijo alimentos nutritivos, pero deja que él decida cuánto va a comer. Puedes estar segura de que sabe mejor que tú cuánta comida es suficiente para él. Como regla general las porciones no deben exceder el tamaño de su puño cerrado. Mira aquí porciones adecuadas por edad.

Mantén un horario regular para las comidas y las meriendas, teniendo en cuenta las siestas de tu hijo. Ofrece tres comidas regulares y dos o tres pequeñas meriendas nutritivas. Los siguientes son ejemplos de refrigerios nutritivos:

- fruta
- tomatitos miniatura y cubitos de queso
- yogur con bayas o rebanadas de fruta
- un sándwich pequeño
- palitos de vegetales o pan con humus
- batido de frutas y leche
- torta, bollo o pan con una taza de leche
- frutos secos

Evita darle a tu niño una comida principal justo antes de la siesta, ya que es probable que esté demasiado cansado para comer. En su lugar, dale una pequeña merienda o algo de tomar y una comida cuando se despierte. Las meriendas que se dan equitativamente entre las comidas, ayudan a evitar las pataletas por tener demasiada hambre. Evita darle dulces o productos envasados como las papas fritas o masitas. Alguna fruta seca o galletitas de agua son un buen ejemplo.

Haz las comidas interesantes y divertidas. Los postres nutritivos son una parte valiosa de la comida; siempre incluye uno y nunca lo uses como una recompensa por comerse el plato principal. Ejemplos de postres nutritivos incluyen ensalada de frutas con yogur, arroz con leche y fruta cocida o una magdalena o un panqueque con algunos trocitos de fruta.

Come con tu niño tan a menudo como sea posible, y sirve alimentos nutritivos que también quieres que él coma. Los niños aprenden el gusto por los alimentos probándolos, pero a menudo sólo probarán nuevos alimentos si ven a otras personas comerlos. Recuerda que eres su modelo a seguir y anímalo haciendo comentarios positivos acerca de los alimentos durante las comidas, tales como, "Mmm, esto está delicioso", "Mmm, las zanahorias son mis vegetales favoritos".

Los niños a esta edad tienen ya sus propios gustos respecto al sabor y la textura de los alimentos. A algunos les gusta su comida bañada en salsa, mientras que otros la prefieren seca. Hay niños a quienes les gusta que cada alimento esté separado de los demás en el plato. A muchos niños no les gusta la carne fibrosa o alimentos que sean difíciles de masticar. Respeta las preferencias de tu hijo pero no le prepares una comida completamente diferente a la del resto de la familia. Cada vez que puedas, ofrécele los mismos alimentos que los demás estén comiendo, pero asegúrate de que al menos uno de los alimentos sea algo que le gusta. Con el tiempo, los gustos cambian, así que es importante seguir ofreciéndole a tu niño todo lo que la familia coma.

¿Qué alimentos debo ofrecerle a mi pequeño?

Cada día, ofrece una variedad de alimentos de los cuatro grupos de alimentos nutritivos:

1. Alimentos que contienen granos o harinas (hidratos de carbono)

Ofrece estos con cada comida y con algunas meriendas. Incluyen cereales de desayuno enteros y sin azúcar agregada, pasta, arroz, cuscús, papas, batatas (boniatos), plátano y cualquier alimento hecho con harina, preferiblemente integral, como pan, galletas, bollos y tortitas.

2. Frutas y vegetales

A los niños les pueden llevar algún tiempo aprender a comer una amplia variedad, especialmente de vegetales. Sigue ofreciéndoselos en cada comida para que tu niño aprenda que siempre son parte de una comida normal. Las frutas son a menudo más populares. Córtalas en trozos para que sean más fáciles de comer y siempre incluye frutas como parte del postre o como único postre.

3. Alimentos con alto contenido de hierro y proteínas

Ofrece estos en una o dos comidas cada día. Incluyen carne, pescado, huevos, nueces y legumbres. Las legumbres son alimentos como frijoles, garbanzos, humus o lentejas. Ofrece trozos suaves y tiernos de carne ya que algunos niños tienen dificultad para masticar carnes duras. Elige embutidos de buena calidad, albóndigas y hamburguesas que tengan un alto contenido de carne magra y un bajo contenido en sodio. Estos alimentos son populares y nutritivos para los niños pequeños.

Si tu familia es vegetariana, es recomendable consultar con el pediatra o con una nutricionista sobre la dieta de tu pequeño. Como está desarrollándose, es importante que su alimentación incluya todos los nutrientes necesarios para su crecimiento. Si no come carne, posiblemente el doctor recomendará que coma

4. Leche, queso y yogur

Ofrece a tu niño estos alimentos al menos tres veces al día. Los productos lácteos proporcionan mucho calcio para los huesos en crecimiento, pero son extremadamente bajos en hierro. Los niños en edad preescolar necesitan menos leche que los bebés y no se les debe dar grandes biberones de leche; ofrece dos a tres vasos diarios, pero no excedas un litro de leche al día. Las grandes bebidas de leche reducirán el apetito de tu niño por otros alimentos, especialmente los más altos en hierro, y proporcionaran calorías innecesarias.

Los niños de dos años pueden seguir tomando leche entera, pero pueden cambiar a leche semidescremada si esto es más conveniente para la familia. La leche semidescremada tiene cantidades similares de proteínas y calcio, pero es más baja en vitamina A que la leche entera. La leche descremada no debe administrarse a niños menores de cuatro años de edad. Ocasionalmente el pediatra puede recomendarla a los dos años si hay historia familiar de enfermedades cardiacas.

Podrías considerar usar una leche fortificada con vitaminas y hierro. Muchos niños en edad preescolar que son difíciles para comer no ingieren suficiente hierro y pueden presentar anemia por deficiencia de hierro.

¿Qué debe tomar mi hijo a esta edad?

Ofrécele de seis a ocho bebidas pequeñas durante el día, una con cada comida y una con cada merienda. Tu niño puede necesitar más líquidos cuando hace mucho calor o si está especialmente activo, ya que puede deshidratarse rápidamente.

Si todavía usa un biberón trata de eliminarlo y darle todas las bebidas, incluyendo la leche, en tazas y vasos. Tomar bebidas de un biberón, hace más lento el proceso de beber y prolonga la exposición a los azúcares dañinos. Esto aumenta el riesgo de caries y erosión del esmalte dental. Si no consigues quitarle el biberón durante un tiempo, asegúrate que después del biberón bebe agua para prevenir el daño dental.

La leche y el agua son las bebidas más seguras para dar entre comidas. Restringe los jugos de frutas a la hora de la comida, ya que el ácido en los jugos puede dañar los dientes cuando se bebe entre comidas o varias veces al día.

Las bebidas dulces y ácidas, como los "ponches de frutas", también causan caries si se beben con frecuencia entre las comidas y contribuyen al sobrepeso y la obesidad. Si los ofreces, dilúyelos con agua y dáselos a tu hijo sólo con poca frecuencia y únicamente a la hora de comer En realidad, es mucho mejor limitarlos al máximo, especialmente los que vienen ya preparados comercialmente.

Las bebidas deportivas no se deben dar a los niños pues tienen un alto contenido de azúcar y minerales destinados sólo para atletas muy activos.

No te pierdas nuestra guía sobre bebidas y niños pequeños.

¿Qué alimentos debo limitar?

Los alimentos altos en grasa y azúcar dan a los niños en edad preescolar un poco de energía extra, que necesitan para su crecimiento. Estos incluyen alimentos como mantequilla, margarina, aceite, pasteles, galletas y helados. Inclúyelos sólo en pequeñas cantidades. Puedes ofrecerle a tu hijo ocasionalmente como postre pastel o galletas y fruta. Si tu hijo está inactivo, por ejemplo, si pasa mucho tiempo sentado viendo la televisión, sólo debes ofrecer estos alimentos en cantidades muy limitadas. De lo contrario, puede desarrollar sobrepeso.

Para prevenir la obesidad, se recomienda también que los niños estén físicamente activos por lo menos una hora diaria y se debe limitar la televisión o las actividades sedentarias a no más de dos horas diarias.

Dulces y chocolates y otros alimentos azucarados se pueden incluir como un placer ocasional entre comidas, pero pueden dañar los dientes de tu niño si los come con frecuencia. También pueden reducir el apetito de tu hijo por los alimentos saludables además de ser grandes contribuyentes a la epidemia de obesidad que nos afecta.

Alimentos salados La dieta típica en Estados Unidos, y en gran parte del mundo occidental, suele tener un exceso de sal o sodio. La mayoría proviene de los alimentos procesados. El exceso de sodio puede producir problemas de salud, como hipertensión entre otros, por tanto el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos aconseja limitar la ingestión de sodio en los adultos a no más de 1 cucharadita de sal al día. En el caso de los niños, el consumo de sal en los alimentos cocinados estará marcado por el paladar de la familia, aunque es recomendable usarla con mesura. Es difícil calcular cuánto sodio contienen los alimentos, ya que algunos alimentos naturales contienen sal, pero estos consejos te ayudarán a evitar el exceso de sal:

Mantén las papas fritas y otras meriendas saladas como un alimento ocasional; no se los ofrezcas a tu hijo más de una vez por semana

No agregues sal a la comida en la mesa

Usa hierbas y especias en lugar de un exceso de sal para dar sabor a los alimentos que preparas

Mantén los alimentos procesados al mínimo y cuando puedas elegir, utiliza la variedad baja en sal

El pescado graso, como la sardina, la caballa, el salmón, el atún fresco, la trucha y la anguila, son una buena fuente de grasas omega 3 y también de vitaminas A y D. Ofrécelos una o dos veces a la semana. Como algunos pueden contener rastros de toxinas, especialmente mercurio, que pueden acumularse en el cuerpo, es preferible limitar la frecuencia con que tu niño come pescado graso. Existe un posible riesgo de que los altos niveles de estas toxinas puedan causar problemas de salud y del desarrollo. Por este motivo, dos veces a la semana es el límite recomendado.

Nueces Los niños cuyos familiares sufren de fiebre del heno, asma, eczema o alergias a alimentos, no deben consumir cacahuates o mantequilla de cacahuates antes de los tres años de edad. Otros frutos secos, como las nueces, las almendras o las avellanas, están bien mientras se piquen o muelan finamente o como una mantequilla de nuez.

Los aditivos y edulcorantes que se utilizan en los alimentos han sido probados para la seguridad del consumidor adulto. Sin embargo, se deben evitar grandes cantidades de edulcorantes, que a menudo se encuentran en las bebidas. Diluye las bebidas que contienen edulcorantes con abundante agua y si se pueden evitar es mejor ya que no hay evidencia a largo plazo de que no tienen consecuencias en los niños.

Alimentos ricos en fibra Si todos los alimentos que sirves en una comida son integrales, tu hijo puede sentirse muy lleno antes de haber comido lo suficiente. Ofrece una mezcla de cereales y panes integrales y blancos, y poco a poco aumenta la cantidad de cereales integrales a medida que tu hijo se acerque a los cinco años de edad.

¿Qué alimentos debe evitar por completo mi niño?

Los huevos crudos o parcialmente cocidos y los mariscos pueden causar intoxicación alimenticia en los niños pequeños. Si se los ofreces, asegúrate de que estén bien cocidos. Los mariscos no se deben consumir más que una vez por semana.

Los peces grandes que viven por muchos años, como el tiburón, pez espada y pez aguja, pueden contener altos niveles de mercurio y no se les deben dar a los niños.

Las nueces enteras pueden provocar asfixia, así que no deben darse a niños menores de cinco años.

El té y el café se deben evitar, ya que reducen la absorción del hierro de los alimentos y su contenido de cafeína estimula mucho a los niños. Las colas o gaseosas dietéticas suelen tener alto contenido de cafeína y además pueden dañar los dientes, por lo que también se deben evitar.

¿Los niños pequeños necesitan suplementos vitamínicos?

El gobierno recomienda dar suplementos que contengan vitaminas A y D a los niños menores de cinco años para prevenir el raquitismo, una enfermedad de los huesos, y así asegurar su crecimiento y desarrollo normal. Esto es especialmente importante para los niños quisquillosos al comer y los de origen asiático, africano o medio oriental.

Fuenteespanol.babycenter.com

{Ayudar en casa: Qué puedes esperar de tu hijo y cuándo}

niña ayudando en cocina

Los niños necesitan estar a cargo de tareas pequeñas en la casa. Ayudar en casa les enseña responsabilidad social y familiar. Además, les proporciona una sensación de logro y de orgullo y les ayuda a adquirir habilidades.

Si tu niño contribuye con los quehaceres del hogar, se sentirá importante y parte de un “equipo”. Asimismo, si ve que en su familia todos ayudan y colaboran, sentirá que no es el centro del universo.

Es obvio que cuando los niños son pequeños no pueden realizar las tareas del hogar como lo haría un niño más grande o un adulto. La idea es más bien inculcarles el hábito de ayudar.

A los niños de entre 2 y 4 años les encanta ayudar y es ese deseo genuino lo que les facilita empezar una tarea. A medida que tu hijo crezca podrá realizar labores más complejas y comenzará a hacerlas él solo.

No subestimes a tu hijo

Los padres a menudo subestiman lo que sus hijos son capaces de hacer. Y en muchas ocasiones no los dejan que hagan cosas básicas que ya pueden hacer como prepararse su propio sándwich o limpiar su habitación.

Comienza con el aseo personal

Cepillarse los dientes, ir al baño y vestirse son algunas de las primeras tareas que los niños llevan a cabo solos. Para la mayoría de los padres, el que los niños empiecen a realizar estas necesidades básicas es muy importante. Pero además es recomendable que añadas tareas del hogar para que le enseñes a ser responsable.

Tareas apropiadas para su edad

Si la tarea que le asignas a tu niño es muy difícil, es probable que se frustre y no la termine. Recuerda que es muy importante que no le pidas que haga tareas peligrosas, como lavar cuchillos o cosas frágiles.

A los 2 años

Tu hijo puede realizar las siguientes tareas:

- Colocar la ropa sucia en el cesto designado para ella
- Poner un pañal sucio en la basura
- Recoger los juguetes después de jugar con ellos
-Poner las servilletas en la mesa
- Separar la ropa para lavar en clara y oscura

A los 3 años

Tu hijo puede hacer lo siguiente:

- Separar los calcetines por colores y quizá hacer parejas
- Regar una planta
- Darle comida a una mascota
- Limpiar cuando algo se le cae al piso
- Retirar su plato de la mesa
- Ayudar a lavar el auto

A los 4 años

Tu hijo puede hacer lo siguiente:

-Poner platos, tenedores y servilletas sobre la mesa
- Sacar los cubiertos del lavavajillas
- Doblar toallas
- Ayudarte a hacer su cama
- Recoger las toallas mojadas del piso
- Ayudar a preparar la comida haciendo algunas tareas fáciles como formar albóndigas, mira la receta
- Barrer con una escoba para niños

No esperes demasiado

Cuando un niño pequeño te “ayuda”, a realizar las tareas del hogar, es muy probable que tardes más en terminarlas. Sin embargo, recuerda que estás consolidando la base para que se convierta en una persona responsable más tarde. Los pequeños tienen poca capacidad de concentración, así que no esperes que tu hijo realice las tareas del hogar diariamente sin que se lo recuerdes, o que las haga bien a la primera.

Todos por igual

Asigna a los niños tareas de la cocina y a las niñas pídeles que te ayuden en el jardín.
Sé específica. Las tareas que son muy difíciles abrumarán a tu niño. Asígnale tareas sencillas y sé específica. Por ejemplo, en lugar de ordenarle que “limpie su habitación”, le puedes pedir amablemente que “ponga su ropa sucia en el cesto”. Es importante que le muestres cómo hacerlo las primeras veces.

Una por una

Si le pides que haga tres o cuatro tareas al mismo tiempo, tu niño se confundirá. Seguramente olvidará la lista entera o confundirá las cosas y las hará mal. Asigna cada tarea individualmente.

Puede ser divertido

El reto de las tareas del hogar es que tienden a ser repetitivas y, por lo tanto, aburridas. Pero puedes hacerlas divertidas. Por ejemplo, pon música (o inventa tu propia canción) para bailar con tu hijo mientras limpian el polvo. También pueden competir para ver quién recoge los juguetes más rápido. Es recomendable que le pidas que te ayude con algo nuevo de vez en cuadno para que no se aburra de hacer siempre lo mismo. Algunas mamás con niños pequeños que aún no saben leer usan carteles con dibujos para explicarles las labores que les toca hacer.

No seas perfeccionista

Si tu hijo hizo su cama y parece que más bien la deshizo, muéstrale cómo hacerlo correctamente y deja que la termine a su manera. Puedes lastimar el orgullo de tu niño si corriges de inmediato lo que acaba de hacer. Además, es probable que la piense dos veces antes de ayudarte la próxima vez ("¿Por qué me necesita si siempre dice que lo hago mal?").

Alábalo mucho

El refuerzo positivo enseñará a tu pequeño que sus esfuerzos son importantes. Anímalo y no critiques su trabajo. Al contrario, dile cuánto aprecias su esfuerzo y lo importante que eso es para ti. Cuando lo alabes, trata de ser específica: “Gracias por ayudar a poner la mesa porque comeremos antes".

No le pagues

Si le pagas por los quehaceres domésticos que realiza, eliminarás esa sensación de contribución a la familia y el orgullo que siente de haber hecho un buen trabajo. Los niños a esta edad aún no entienden bien el valor del dinero y recibir dinero a cambio de trabajo es un concepto difícil de asimilar para ellos. Además, mucho expertos financieros opinan que no se debería pagar por hacer tareas domésticas. Consideran que es mejor dar una semanada o mesada independiente, con el objetivo de enseñar a los niños el concepto del ahorro y cómo administrar el dinero de manera razonable.

Fuenteespanol.babycenter.com