Los padres pueden contribuir en casa a entrenar y potenciar la atención de sus hijos intentando que disminuyan su impulsividad al tiempo que juegan con ellos. Este es el objetivo de estos juegos que proponemos porque todos podéis pasar un rato divertido en familia.
Juego para desarrollar habilidades táctiles (4 años o algo más)
El guía le muestra a los niños cierto número de pequeños objetos comunes, tales como un bolígrafo, un lápiz, una cuchara, un peine, legumbres (garbanzo, alubia, lenteja) etc. El guía coloca uno de estos objetos en una bolsa o algo parecido, de manera que los niños no puedan verlo. Uno de los niños introduce su mano en la bolsa y trata de identificar el objeto que está sintiendo. Cuando lo ha adivinado el guía lo saca, coloca uno nuevo dentro de la bolsa y el juego continúa con otro niño que deberá adivinar el siguiente objeto.
Juegos para practicar la memoria auditiva y visual
- Juego de las cadenas de palabras: el guía inicia la cadena diciendo una palabra (p. ej. “Juanito”), el siguiente jugador debe decir la misma palabra más otra que añada significado a la primera (p. ej. “está”)... pierde el jugador que no es capaz de añadir otra palabra más.
- Juego de completar una historia (puede hacerse en grupo) El guía cuenta la primera mitad de una historia y los os niños inventan el final.
- Juego del “veo-veo”. Juego del cazador de palabras. Cada jugador tiene una serie de palabras en una cartulina que pertenece a una categoría (plantas, flores, animales, nombres propios, nombres comunes...); el guía dice una palabra y dos jugadores al mismo tiempo tienen que buscar quién posee la palabra mencionada, gana el que primero la encuentre.
- Juego de copiar secuencias. El guía realiza o gesticula diez acciones (por ejemplo: pararse en una pierna, abrir una puerta, tose, canta etc.). Luego el niño imita las mismas acciones exactamente como las hizo el guía y en el mismo orden.
- Juego de espejos. Los niños se colocan en pareja y uno de ellos hace varias gestos o expresiones faciales. El otro niño es un espejo y debe reflejar de manera exacta los gestos del primero.
- Mímica en cámara lenta. Igual que la anterior, sólo que el primer niño actúa y hace expresiones faciales en cámara lenta. Aquí los niños tienen que pensar en escenas pequeñas con gestos cortos.
- El juego de Kim Este juego mejora la memoria, el guia coloca varios objetos comunes en una bandeja, como por ejemplo: Un peine, un bolígrafo o un botón. Los jugadores pasan a dar un vistazo a la bandeja. Luego se retira la bandeja y se remueven algunos de los objetos, o son sustituidos por otros. Los jugadores, individualmente o en grupo tratan de recordar lo que falta o es diferente.
Ejercicios para trabajar la atención de los niños
- Con un alfiler pinchar una letra determinada ( la “o”, “b”, “p” etc) en un texto escrito (artículo de un periódico o revista).
- Descubrir errores en dibujos sencillos o analogías y diferencias entre diferentes figuras.
- Completar rompecabezas de letras y de figuras geométricas de dificultad creciente.
- Completar secuencias de trazados.
- Realizar los clásicos dibujos de unir puntos.
- En una serie de dibujos muy parecidos localizar los repetidos
- Resolver laberintos, sopas de letras y crucigramas e ir añadiéndoles dificultad.
- Identificar por reconocimiento visual palabras enmascaradas.
- Seleccionar las palabras adecuadas para completar una frase entre una lista dada.
- Realizar juegos de barquitos de coloreado: este juego consiste en partir el dibujo en zonas de coloreado. A cada zona se le asigna un color. Después al niño se le dan las referencias: colorea de rojo b-c-d y colorea de verde: a-e-i
- Construir palabras lógicas eligiendo letras entre un conjunto dado. Por ejemplo: (a, o, p, m, s, c, a, t). Pueden hacerlo eligiendo unas cuantas letras libremente, dándoles un número concreto de letras o que empiecen o terminen por una letra o sílaba.
Ejercicios para practicar la coordinación visomotriz
- Buscar el detalle. En este ejercicio mostraremos al niño diferentes dibujos de objetos, fotografías e imágenes en un periodo breve de tiempo. Después le preguntaremos qué detalles recuerda y le pediremos que nos dibuje la imagen cuidando la disposición, el color y el tamaño, cuantos más detalles recuerde más elogios nuestros recibirá. Puede realizarse también con personajes.
- A clasificar. Consiste en clasificar objetos distintos según un criterio dado o una característica común. Podremos ampliarlo aumentando el número de características comunes y utilizando materiales cotidiano, ej clasificar botones blancos.
Ejercicios para practicar la relajación y el control de la impulsividad
- Respiración Inspiramos muy despacio permitiendo que el aire entre por nuestros pulmones. Notamos que se hinchan como si fueran globos y después permitiendo que se escape el aire desinflándose poquito a poco hasta quedar vacío.
- La tortuga en su caparazón. Este ejercicio nos permitirá practicar la relajación muscular progresiva. Nos tumbamos boca abajo y nos convertimos en una tortuga que decide replegarse en su caparazón escondiendo su cabeza y sus patas. Ahora los músculos del cuello, brazos y piernas están en tensión. Pronto vienen los rayos del sol a despertarnos, ahora vamos asomando muy despacito la cabeza y estirando las extremidades hasta que queden relajadas.
- Una carrera muy lenta. El ganador será el último que llegue a la meta realizando movimientos muy lentos y controlando la impulsividad.
- Sentados subimos los hombros intentando tocar las orejas (tensión muscular) después poco a poco los vamos bajando, bajando, bajando...hasta dejar los brazos colgando muy flojos (relajación).
ALGUNOS EJERCICIOS
Fuente: psicologos-alcala-sevilla.blogspot.com.ar
lunes, 25 de julio de 2016
miércoles, 4 de mayo de 2016
domingo, 1 de mayo de 2016
jueves, 28 de abril de 2016
{7 superalimentos para mejorar la dieta infantil}
Los superalimentos están llenos de nutrientes que tienen amplios beneficios para la salud. Aun si solo puedes incluir uno de estos en el plato de tu hijo, harás un bien, y puedes estar iniciando un buen hábito alimenticio que beneficiará a tu hijo por el resto de su vida.
Aguacate

Los aguacates son la única fruta con grasas monoinsaturadas “buenas” que pueden ayudar a reducir el “mal” colesterol que daña al corazón. El aguacate es también una gran fuente de fibra soluble, la cual ayuda a prevenir el estreñimiento. Además, está lleno de vitamina E, a la cual los científicos le atribuyen la prevención del cáncer.
Intenta machacar un aguacate con un poco de jugo de limón y yogur, y úsalo en quesadillas o tacos, o bien como un acompañamiento para vegetables crudos.
Arándanos (blueberries)

Los arándanos o moras azules están cargados de vitaminas, minerales y antioxidantes (substancias que a veces retrasan la liberación de químicos dañinos para las células). Los arándanos pueden reducir el colesterol, agudizar la memoria y combatir ciertos tipos de cáncer. Ya sean frescas o congeladas, estas frutitas ofrecen grandes beneficios para la salud.
"Hago un puré de arándanos y espinacas que luego agrego a tacos, hamburguesas, panqueques, galletas y pasteles de chocolate", dice Missy Chase Lapine, autora de The Sneaky Chef: Simple Strategies for Hiding Healthy Food in Kids' Favorite Meals (La chef sigilosa: estrategias sencillas para ocultar alimentos saludables en los alimentos favoritos de los niños). "Los arándanos silvestres, orgánicos y congelados son uno de los alimentos más versátiles y ricos en nutrientes que se pueden disfrazar en los platillos", dice la autora.
Avena

Estos granos de sabor casi imperceptible previenen subidas y caídas en el nivel del azúcar en la sangre, te mantienen satisfecho por más tiempo y le ayudan a tu cuerpo a deshacerse del mal colesterol.
"Sirve avena en el desayuno", dice Chase Lapine. "Las hojuelas a la antigua, no las de cocido rápido, porque ofrecen más fibra y energía de larga duración. Cocínalas en leche, en vez de agua, y aderézalas con arándanos para comenzar muy bien día".
Salmón

Este pez de agua fría contiene grasas saludables conocidas como omega-3 que pueden reducir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Estos nutrientes también ayudan a mejorar el estado de ánimo y a prevenir la pérdida de memoria.
"Haz tus propios deditos de pescado", recomienda la chef y autora Jennifer Iserloh. "Elige el salmón silvestre para reducir la exposición de tu hijo a substancias tóxicas como los PCB (químicos asociados al desarrollo de cáncer) y el mercurio. Los adultos también disfrutan estas tiritas ligeramente empanizadas".
Simplemente toma una libra de filetes de salmón y córtalo en tiras. Mételas en claras de huevo ligeramente batidas, luego en una mezcla de harina de maíz y pan molido con un poco de queso parmesano, sal, pimienta, pimentón, y polvos de ajo y cebolla. Cocínalas a fuego medio en una sartén ligeramente engrasada.
Espinaca

La espinaca es una excelente fuente de hierro, calcio, ácido fólico, y vitaminas A y C, todos necesarios para el desarrollo óseo y cerebral.
"Este versátil vegetal tiene un sabor suave y se cocina en un abrir y cerrar de ojos", nota Iserloh. "Agrégalo a las sopas calientes, la salsa de tomate o las quesadillas".
Batatas

Los camotes están llenos de vitaminas B, C y E, así como de calcio, hierro y potasio. También son ricos en carbohidratos complejos y fibra, los cuales ayudan a la digestión.
"Los camotes previenen la baja de azúcar en la sangre, gracias a esos carbohidratos complejos", dice Chase Lapine. "También endulzan las recetas y hacen un buen trabajo reduciendo la acidez del tomate que a tantos niños disgusta en las salsas para pasta".
Yogur

Rico en calcio y una buena fuente de proteína, el yogur ayuda a fortalecer los huesos y los dientes. También puede ayudar a la digestión y a combatir las malas bacterias intestinales.
"Compra yogur natural bajo en grasa y agrégale tu propia fruta fresca o congelada", recomienda Iserloh. "De esa manera evitarás los endulzantes de los yogures con sabor. Es tan cremoso y reconfortante que a la mayoría de los niños les gusta".
Fuente: espanol.babycenter.com
Aguacate
Los aguacates son la única fruta con grasas monoinsaturadas “buenas” que pueden ayudar a reducir el “mal” colesterol que daña al corazón. El aguacate es también una gran fuente de fibra soluble, la cual ayuda a prevenir el estreñimiento. Además, está lleno de vitamina E, a la cual los científicos le atribuyen la prevención del cáncer.
Intenta machacar un aguacate con un poco de jugo de limón y yogur, y úsalo en quesadillas o tacos, o bien como un acompañamiento para vegetables crudos.
Arándanos (blueberries)
Los arándanos o moras azules están cargados de vitaminas, minerales y antioxidantes (substancias que a veces retrasan la liberación de químicos dañinos para las células). Los arándanos pueden reducir el colesterol, agudizar la memoria y combatir ciertos tipos de cáncer. Ya sean frescas o congeladas, estas frutitas ofrecen grandes beneficios para la salud.
"Hago un puré de arándanos y espinacas que luego agrego a tacos, hamburguesas, panqueques, galletas y pasteles de chocolate", dice Missy Chase Lapine, autora de The Sneaky Chef: Simple Strategies for Hiding Healthy Food in Kids' Favorite Meals (La chef sigilosa: estrategias sencillas para ocultar alimentos saludables en los alimentos favoritos de los niños). "Los arándanos silvestres, orgánicos y congelados son uno de los alimentos más versátiles y ricos en nutrientes que se pueden disfrazar en los platillos", dice la autora.
Avena
Estos granos de sabor casi imperceptible previenen subidas y caídas en el nivel del azúcar en la sangre, te mantienen satisfecho por más tiempo y le ayudan a tu cuerpo a deshacerse del mal colesterol.
"Sirve avena en el desayuno", dice Chase Lapine. "Las hojuelas a la antigua, no las de cocido rápido, porque ofrecen más fibra y energía de larga duración. Cocínalas en leche, en vez de agua, y aderézalas con arándanos para comenzar muy bien día".
Salmón
Este pez de agua fría contiene grasas saludables conocidas como omega-3 que pueden reducir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Estos nutrientes también ayudan a mejorar el estado de ánimo y a prevenir la pérdida de memoria.
"Haz tus propios deditos de pescado", recomienda la chef y autora Jennifer Iserloh. "Elige el salmón silvestre para reducir la exposición de tu hijo a substancias tóxicas como los PCB (químicos asociados al desarrollo de cáncer) y el mercurio. Los adultos también disfrutan estas tiritas ligeramente empanizadas".
Simplemente toma una libra de filetes de salmón y córtalo en tiras. Mételas en claras de huevo ligeramente batidas, luego en una mezcla de harina de maíz y pan molido con un poco de queso parmesano, sal, pimienta, pimentón, y polvos de ajo y cebolla. Cocínalas a fuego medio en una sartén ligeramente engrasada.
Espinaca
La espinaca es una excelente fuente de hierro, calcio, ácido fólico, y vitaminas A y C, todos necesarios para el desarrollo óseo y cerebral.
"Este versátil vegetal tiene un sabor suave y se cocina en un abrir y cerrar de ojos", nota Iserloh. "Agrégalo a las sopas calientes, la salsa de tomate o las quesadillas".
Batatas
Los camotes están llenos de vitaminas B, C y E, así como de calcio, hierro y potasio. También son ricos en carbohidratos complejos y fibra, los cuales ayudan a la digestión.
"Los camotes previenen la baja de azúcar en la sangre, gracias a esos carbohidratos complejos", dice Chase Lapine. "También endulzan las recetas y hacen un buen trabajo reduciendo la acidez del tomate que a tantos niños disgusta en las salsas para pasta".
Yogur
Rico en calcio y una buena fuente de proteína, el yogur ayuda a fortalecer los huesos y los dientes. También puede ayudar a la digestión y a combatir las malas bacterias intestinales.
"Compra yogur natural bajo en grasa y agrégale tu propia fruta fresca o congelada", recomienda Iserloh. "De esa manera evitarás los endulzantes de los yogures con sabor. Es tan cremoso y reconfortante que a la mayoría de los niños les gusta".
Fuente: espanol.babycenter.com
{Cómo alimentar a tu niño de 3 y 4 años}
Una dieta sana y equilibrada da a tu niño todas las vitaminas y nutrientes que necesita para crecer, pero a veces puede ser difícil de lograr. No te preocupes, la mayoría de los niños pasan por una etapa donde son exigentes al comer. He aquí algunas ideas para ayudarte.
¿Cómo puedo motivar a mi hijo a que coma bien?
Mantén la calma y ofrécele a tu hijo alimentos nutritivos, pero deja que él decida cuánto va a comer. Puedes estar segura de que sabe mejor que tú cuánta comida es suficiente para él. Como regla general las porciones no deben exceder el tamaño de su puño cerrado. Mira aquí porciones adecuadas por edad.
Mantén un horario regular para las comidas y las meriendas, teniendo en cuenta las siestas de tu hijo.
Ofrece tres comidas regulares y dos o tres pequeñas meriendas nutritivas. Los siguientes son ejemplos de refrigerios nutritivos:
- fruta
- tomates cherry y cubitos de queso
- yogur con fruta
- un sandwich pequeño
- palitos de vegetales o pan con humus
- licuado de frutas y leche
- torta, bizcochuelo o pan con una taza de leche
- frutos secos
Evita darle a tu niño una comida principal justo antes de la siesta, ya que es probable que esté demasiado cansado para comer. En su lugar, dale una pequeña merienda o algo de tomar y una comida cuando se despierte.
Las meriendas que se dan equitativamente entre las comidas, ayudan a evitar las pataletas por tener demasiada hambre. Evita darle dulces o productos envasados como las papas fritas o masitas. Alguna fruta seca o galletitas de agua son un buen ejemplo.
Haz las comidas interesantes y divertidas. Los postres nutritivos son una parte valiosa de la comida; siempre incluye uno y nunca lo uses como una recompensa por comerse el plato principal. Ejemplos de postres nutritivos incluyen:
- ensalada de frutas con yogur
- arroz con leche y fruta cocida
- magdalena
- panqueque con algunos trocitos de fruta
Come con tu niño tan a menudo como sea posible, y sirve alimentos nutritivos que también quieres que él coma. Los niños aprenden el gusto por los alimentos probándolos, pero a menudo sólo probarán nuevos alimentos si ven a otras personas comerlos. Recuerda que eres su modelo a seguir y anímalo haciendo comentarios positivos acerca de los alimentos durante las comidas, tales como, "Mmm, esto está delicioso", "Mmm, las zanahorias son mis vegetales favoritos".
Los niños a esta edad tienen ya sus propios gustos respecto al sabor y la textura de los alimentos. A algunos les gusta su comida bañada en salsa, mientras que otros la prefieren seca. Hay niños a quienes les gusta que cada alimento esté separado de los demás en el plato. A muchos niños no les gusta la carne fibrosa o alimentos que sean difíciles de masticar. Respeta las preferencias de tu hijo pero no le prepares una comida completamente diferente a la del resto de la familia. Cada vez que puedas, ofrécele los mismos alimentos que los demás estén comiendo, pero asegúrate de que al menos uno de los alimentos sea algo que le gusta. Con el tiempo, los gustos cambian, así que es importante seguir ofreciéndole a tu niño todo lo que la familia coma.
¿Qué alimentos debo ofrecerle a mi pequeño?
Cada día, ofrece una variedad de alimentos de los cuatro grupos de alimentos nutritivos:
- Alimentos que contienen granos o harinas (hidratos de carbono): ofrece estos con cada comida y con algunas meriendas. Incluyen cereales de desayuno enteros y sin azúcar agregada, pasta, arroz, cous cous, papas, batatas, banana y cualquier alimento hecho con harina, preferiblemente integral, como pan, galletitas y bizcochuelo.
- Frutas y vegetales: a los niños les pueden llevar algún tiempo aprender a comer una amplia variedad, especialmente de vegetales. Sigue ofreciéndoselos en cada comida para que tu niño aprenda que siempre son parte de una comida normal.
Las frutas son a menudo más populares. Córtalas en trozos para que sean más fáciles de comer y siempre incluye frutas como parte del postre o como único postre.
- Alimentos con alto contenido de hierro y proteínas: ofrece estos en una o dos comidas cada día. Incluyen carne, pescado, huevos, nueces y legumbres. Las legumbres son alimentos como frijoles, garbanzos, humus o lentejas. Ofrece trozos suaves y tiernos de carne ya que algunos niños tienen dificultad para masticar carnes duras. Elige embutidos de buena calidad, albóndigas y hamburguesas que tengan un alto contenido de carne magra y un bajo contenido en sodio. Estos alimentos son populares y nutritivos para los niños pequeños.
Si tu familia es vegetariana, es recomendable consultar con el pediatra o con una nutricionista sobre la dieta de tu pequeño. Como está desarrollándose, es importante que su alimentación incluya todos los nutrientes necesarios para su crecimiento. Si no come carne, posiblemente el doctor recomendará que coma.
- Leche, queso y yogur: ofrece a tu niño estos alimentos al menos tres veces al día. Los productos lácteos proporcionan mucho calcio para los huesos en crecimiento, pero son extremadamente bajos en hierro. Los niños en edad preescolar necesitan menos leche que los bebés y no se les debe dar grandes biberones de leche; ofrece dos a tres vasos diarios, pero no excedas un litro de leche al día. Las grandes bebidas de leche reducirán el apetito de tu niño por otros alimentos, especialmente los más altos en hierro, y proporcionaran calorías innecesarias.
Los niños de dos años pueden seguir tomando leche entera, pero pueden cambiar a leche semi-descremada si esto es más conveniente para la familia. La leche semidescremada tiene cantidades similares de proteínas y calcio, pero es más baja en vitamina A que la leche entera. La leche descremada no debe administrarse a niños menores de cuatro años de edad. Ocasionalmente el pediatra puede recomendarla a los dos años si hay historia familiar de enfermedades cardíacas.
Podrías considerar usar una leche fortificada con vitaminas y hierro. Muchos niños en edad preescolar que son difíciles para comer no ingieren suficiente hierro y pueden presentar anemia por deficiencia de hierro.
¿Qué debe tomar mi hijo a esta edad?
Ofrécele de seis a ocho bebidas pequeñas durante el día, una con cada comida y una con cada merienda. Tu niño puede necesitar más líquidos cuando hace mucho calor o si está especialmente activo, ya que puede deshidratarse rápidamente.
Si todavía usa un biberón trata de eliminarlo y darle todas las bebidas, incluyendo la leche, en tazas y vasos. Tomar bebidas de un biberón, hace más lento el proceso de beber y prolonga la exposición a los azúcares dañinos. Esto aumenta el riesgo de caries y erosión del esmalte dental. Si no consigues quitarle el biberón durante un tiempo, asegúrate que después del biberón bebe agua para prevenir el daño dental.
La leche y el agua son las bebidas más seguras para dar entre comidas. Restringe los jugos de frutas a la hora de la comida, ya que el ácido en los jugos puede dañar los dientes cuando se bebe entre comidas o varias veces al día.
Las bebidas dulces y ácidas, como los "ponches de frutas", también causan caries si se beben con frecuencia entre las comidas y contribuyen al sobrepeso y la obesidad. Si los ofreces, dilúyelos con agua y dáselos a tu hijo sólo con poca frecuencia y únicamente a la hora de comer En realidad, es mucho mejor limitarlos al máximo, especialmente los que vienen ya preparados comercialmente.
Las bebidas deportivas no se deben dar a los niños pues tienen un alto contenido de azúcar y minerales destinados sólo para atletas muy activos.
No te pierdas nuestra guía sobre bebidas y niños pequeños.
¿Qué alimentos debo limitar?
Los alimentos altos en grasa y azúcar dan a los niños en edad preescolar un poco de energía extra, que necesitan para su crecimiento. Estos incluyen alimentos como mantequilla, margarina, aceite, pasteles, galletas y helados. Inclúyelos sólo en pequeñas cantidades. Puedes ofrecerle a tu hijo ocasionalmente como postre pastel o galletas y fruta. Si tu hijo está inactivo, por ejemplo, si pasa mucho tiempo sentado viendo la televisión, sólo debes ofrecer estos alimentos en cantidades muy limitadas. De lo contrario, puede desarrollar sobrepeso.
Para prevenir la obesidad, se recomienda también que los niños estén físicamente activos por lo menos una hora diaria y se debe limitar la televisión o las actividades sedentarias a no más de dos horas diarias.
Dulces y chocolates y otros alimentos azucarados se pueden incluir como un placer ocasional entre comidas, pero pueden dañar los dientes de tu niño si los come con frecuencia. También pueden reducir el apetito de tu hijo por los alimentos saludables además de ser grandes contribuyentes a la epidemia de obesidad que nos afecta.
- Alimentos salados
La dieta típica en Estados Unidos, y en gran parte del mundo occidental, suele tener un exceso de sal o sodio. La mayoría proviene de los alimentos procesados. El exceso de sodio puede producir problemas de salud, como hipertensión entre otros, por tanto el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos aconseja limitar la ingestión de sodio en los adultos a no más de 1 cucharadita de sal al día. En el caso de los niños, el consumo de sal en los alimentos cocinados estará marcado por el paladar de la familia, aunque es recomendable usarla con mesura. Es difícil calcular cuánto sodio contienen los alimentos, ya que algunos alimentos naturales contienen sal, pero estos consejos te ayudarán a evitar el exceso de sal:
- Mantén las papas fritas y otras meriendas saladas como un alimento ocasional; no se los ofrezcas a tu hijo más de una vez por semana
- No agregues sal a la comida en la mesa
- Usa hierbas y especias en lugar de un exceso de sal para dar sabor a los alimentos que preparas
- Mantén los alimentos procesados al mínimo y cuando puedas elegir, utiliza la variedad baja en sal
- El pescado graso, como la sardina, la caballa, el salmón, el atún fresco, la trucha y la anguila, son una buena fuente de grasas omega 3 y también de vitaminas A y D. Ofrécelos una o dos veces a la semana. Como algunos pueden contener rastros de toxinas, especialmente mercurio, que pueden acumularse en el cuerpo, es preferible limitar la frecuencia con que tu niño come pescado graso. Existe un posible riesgo de que los altos niveles de estas toxinas puedan causar problemas de salud y del desarrollo. Por este motivo, dos veces a la semana es el límite recomendado.
- Nueces
Los niños cuyos familiares sufren de fiebre del heno, asma, eczema o alergias a alimentos, no deben consumir cacahuates o mantequilla de cacahuates antes de los tres años de edad. Otros frutos secos, como las nueces, las almendras o las avellanas, están bien mientras se piquen o muelan finamente o como una mantequilla de nuez.
Los aditivos y edulcorantes que se utilizan en los alimentos han sido probados para la seguridad del consumidor adulto. Sin embargo, se deben evitar grandes cantidades de edulcorantes, que a menudo se encuentran en las bebidas. Diluye las bebidas que contienen edulcorantes con abundante agua y si se pueden evitar es mejor ya que no hay evidencia a largo plazo de que no tienen consecuencias en los niños.
- Alimentos ricos en fibra
Si todos los alimentos que sirves en una comida son integrales, tu hijo puede sentirse muy lleno antes de haber comido lo suficiente. Ofrece una mezcla de cereales y panes integrales y blancos, y poco a poco aumenta la cantidad de cereales integrales a medida que tu hijo se acerque a los cinco años de edad.
¿Qué alimentos debe evitar por completo mi niño?
Los huevos crudos o parcialmente cocidos y los mariscos pueden causar intoxicación alimenticia en los niños pequeños. Si se los ofreces, asegúrate de que estén bien cocidos. Los mariscos no se deben consumir más que una vez por semana.
Los peces grandes que viven por muchos años, como el tiburón, pez espada y pez aguja, pueden contener altos niveles de mercurio y no se les deben dar a los niños.
Las nueces enteras pueden provocar asfixia, así que no deben darse a niños menores de cinco años.
El té y el café se deben evitar, ya que reducen la absorción del hierro de los alimentos y su contenido de cafeína estimula mucho a los niños. Las colas o gaseosas dietéticas suelen tener alto contenido de cafeína y además pueden dañar los dientes, por lo que también se deben evitar.
¿Los niños pequeños necesitan suplementos vitamínicos?
El gobierno recomienda dar suplementos que contengan vitaminas A y D a los niños menores de cinco años para prevenir el raquitismo, una enfermedad de los huesos, y así asegurar su crecimiento y desarrollo normal. Esto es especialmente importante para los niños quisquillosos al comer y los de origen asiático, africano o medio oriental.
Fuente: espanol.babycenter.com
¿Cómo puedo motivar a mi hijo a que coma bien?
Mantén la calma y ofrécele a tu hijo alimentos nutritivos, pero deja que él decida cuánto va a comer. Puedes estar segura de que sabe mejor que tú cuánta comida es suficiente para él. Como regla general las porciones no deben exceder el tamaño de su puño cerrado. Mira aquí porciones adecuadas por edad.
Mantén un horario regular para las comidas y las meriendas, teniendo en cuenta las siestas de tu hijo.
Ofrece tres comidas regulares y dos o tres pequeñas meriendas nutritivas. Los siguientes son ejemplos de refrigerios nutritivos:
- fruta
- tomates cherry y cubitos de queso
- yogur con fruta
- un sandwich pequeño
- palitos de vegetales o pan con humus
- licuado de frutas y leche
- torta, bizcochuelo o pan con una taza de leche
- frutos secos
Evita darle a tu niño una comida principal justo antes de la siesta, ya que es probable que esté demasiado cansado para comer. En su lugar, dale una pequeña merienda o algo de tomar y una comida cuando se despierte.
Las meriendas que se dan equitativamente entre las comidas, ayudan a evitar las pataletas por tener demasiada hambre. Evita darle dulces o productos envasados como las papas fritas o masitas. Alguna fruta seca o galletitas de agua son un buen ejemplo.
Haz las comidas interesantes y divertidas. Los postres nutritivos son una parte valiosa de la comida; siempre incluye uno y nunca lo uses como una recompensa por comerse el plato principal. Ejemplos de postres nutritivos incluyen:
- ensalada de frutas con yogur
- arroz con leche y fruta cocida
- magdalena
- panqueque con algunos trocitos de fruta
Come con tu niño tan a menudo como sea posible, y sirve alimentos nutritivos que también quieres que él coma. Los niños aprenden el gusto por los alimentos probándolos, pero a menudo sólo probarán nuevos alimentos si ven a otras personas comerlos. Recuerda que eres su modelo a seguir y anímalo haciendo comentarios positivos acerca de los alimentos durante las comidas, tales como, "Mmm, esto está delicioso", "Mmm, las zanahorias son mis vegetales favoritos".
Los niños a esta edad tienen ya sus propios gustos respecto al sabor y la textura de los alimentos. A algunos les gusta su comida bañada en salsa, mientras que otros la prefieren seca. Hay niños a quienes les gusta que cada alimento esté separado de los demás en el plato. A muchos niños no les gusta la carne fibrosa o alimentos que sean difíciles de masticar. Respeta las preferencias de tu hijo pero no le prepares una comida completamente diferente a la del resto de la familia. Cada vez que puedas, ofrécele los mismos alimentos que los demás estén comiendo, pero asegúrate de que al menos uno de los alimentos sea algo que le gusta. Con el tiempo, los gustos cambian, así que es importante seguir ofreciéndole a tu niño todo lo que la familia coma.
¿Qué alimentos debo ofrecerle a mi pequeño?
Cada día, ofrece una variedad de alimentos de los cuatro grupos de alimentos nutritivos:
- Alimentos que contienen granos o harinas (hidratos de carbono): ofrece estos con cada comida y con algunas meriendas. Incluyen cereales de desayuno enteros y sin azúcar agregada, pasta, arroz, cous cous, papas, batatas, banana y cualquier alimento hecho con harina, preferiblemente integral, como pan, galletitas y bizcochuelo.
- Frutas y vegetales: a los niños les pueden llevar algún tiempo aprender a comer una amplia variedad, especialmente de vegetales. Sigue ofreciéndoselos en cada comida para que tu niño aprenda que siempre son parte de una comida normal.
Las frutas son a menudo más populares. Córtalas en trozos para que sean más fáciles de comer y siempre incluye frutas como parte del postre o como único postre.
- Alimentos con alto contenido de hierro y proteínas: ofrece estos en una o dos comidas cada día. Incluyen carne, pescado, huevos, nueces y legumbres. Las legumbres son alimentos como frijoles, garbanzos, humus o lentejas. Ofrece trozos suaves y tiernos de carne ya que algunos niños tienen dificultad para masticar carnes duras. Elige embutidos de buena calidad, albóndigas y hamburguesas que tengan un alto contenido de carne magra y un bajo contenido en sodio. Estos alimentos son populares y nutritivos para los niños pequeños.
Si tu familia es vegetariana, es recomendable consultar con el pediatra o con una nutricionista sobre la dieta de tu pequeño. Como está desarrollándose, es importante que su alimentación incluya todos los nutrientes necesarios para su crecimiento. Si no come carne, posiblemente el doctor recomendará que coma.
- Leche, queso y yogur: ofrece a tu niño estos alimentos al menos tres veces al día. Los productos lácteos proporcionan mucho calcio para los huesos en crecimiento, pero son extremadamente bajos en hierro. Los niños en edad preescolar necesitan menos leche que los bebés y no se les debe dar grandes biberones de leche; ofrece dos a tres vasos diarios, pero no excedas un litro de leche al día. Las grandes bebidas de leche reducirán el apetito de tu niño por otros alimentos, especialmente los más altos en hierro, y proporcionaran calorías innecesarias.
Los niños de dos años pueden seguir tomando leche entera, pero pueden cambiar a leche semi-descremada si esto es más conveniente para la familia. La leche semidescremada tiene cantidades similares de proteínas y calcio, pero es más baja en vitamina A que la leche entera. La leche descremada no debe administrarse a niños menores de cuatro años de edad. Ocasionalmente el pediatra puede recomendarla a los dos años si hay historia familiar de enfermedades cardíacas.
Podrías considerar usar una leche fortificada con vitaminas y hierro. Muchos niños en edad preescolar que son difíciles para comer no ingieren suficiente hierro y pueden presentar anemia por deficiencia de hierro.
¿Qué debe tomar mi hijo a esta edad?
Ofrécele de seis a ocho bebidas pequeñas durante el día, una con cada comida y una con cada merienda. Tu niño puede necesitar más líquidos cuando hace mucho calor o si está especialmente activo, ya que puede deshidratarse rápidamente.
Si todavía usa un biberón trata de eliminarlo y darle todas las bebidas, incluyendo la leche, en tazas y vasos. Tomar bebidas de un biberón, hace más lento el proceso de beber y prolonga la exposición a los azúcares dañinos. Esto aumenta el riesgo de caries y erosión del esmalte dental. Si no consigues quitarle el biberón durante un tiempo, asegúrate que después del biberón bebe agua para prevenir el daño dental.
La leche y el agua son las bebidas más seguras para dar entre comidas. Restringe los jugos de frutas a la hora de la comida, ya que el ácido en los jugos puede dañar los dientes cuando se bebe entre comidas o varias veces al día.
Las bebidas dulces y ácidas, como los "ponches de frutas", también causan caries si se beben con frecuencia entre las comidas y contribuyen al sobrepeso y la obesidad. Si los ofreces, dilúyelos con agua y dáselos a tu hijo sólo con poca frecuencia y únicamente a la hora de comer En realidad, es mucho mejor limitarlos al máximo, especialmente los que vienen ya preparados comercialmente.
Las bebidas deportivas no se deben dar a los niños pues tienen un alto contenido de azúcar y minerales destinados sólo para atletas muy activos.
No te pierdas nuestra guía sobre bebidas y niños pequeños.
¿Qué alimentos debo limitar?
Los alimentos altos en grasa y azúcar dan a los niños en edad preescolar un poco de energía extra, que necesitan para su crecimiento. Estos incluyen alimentos como mantequilla, margarina, aceite, pasteles, galletas y helados. Inclúyelos sólo en pequeñas cantidades. Puedes ofrecerle a tu hijo ocasionalmente como postre pastel o galletas y fruta. Si tu hijo está inactivo, por ejemplo, si pasa mucho tiempo sentado viendo la televisión, sólo debes ofrecer estos alimentos en cantidades muy limitadas. De lo contrario, puede desarrollar sobrepeso.
Para prevenir la obesidad, se recomienda también que los niños estén físicamente activos por lo menos una hora diaria y se debe limitar la televisión o las actividades sedentarias a no más de dos horas diarias.
Dulces y chocolates y otros alimentos azucarados se pueden incluir como un placer ocasional entre comidas, pero pueden dañar los dientes de tu niño si los come con frecuencia. También pueden reducir el apetito de tu hijo por los alimentos saludables además de ser grandes contribuyentes a la epidemia de obesidad que nos afecta.
- Alimentos salados
La dieta típica en Estados Unidos, y en gran parte del mundo occidental, suele tener un exceso de sal o sodio. La mayoría proviene de los alimentos procesados. El exceso de sodio puede producir problemas de salud, como hipertensión entre otros, por tanto el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos aconseja limitar la ingestión de sodio en los adultos a no más de 1 cucharadita de sal al día. En el caso de los niños, el consumo de sal en los alimentos cocinados estará marcado por el paladar de la familia, aunque es recomendable usarla con mesura. Es difícil calcular cuánto sodio contienen los alimentos, ya que algunos alimentos naturales contienen sal, pero estos consejos te ayudarán a evitar el exceso de sal:
- Mantén las papas fritas y otras meriendas saladas como un alimento ocasional; no se los ofrezcas a tu hijo más de una vez por semana
- No agregues sal a la comida en la mesa
- Usa hierbas y especias en lugar de un exceso de sal para dar sabor a los alimentos que preparas
- Mantén los alimentos procesados al mínimo y cuando puedas elegir, utiliza la variedad baja en sal
- El pescado graso, como la sardina, la caballa, el salmón, el atún fresco, la trucha y la anguila, son una buena fuente de grasas omega 3 y también de vitaminas A y D. Ofrécelos una o dos veces a la semana. Como algunos pueden contener rastros de toxinas, especialmente mercurio, que pueden acumularse en el cuerpo, es preferible limitar la frecuencia con que tu niño come pescado graso. Existe un posible riesgo de que los altos niveles de estas toxinas puedan causar problemas de salud y del desarrollo. Por este motivo, dos veces a la semana es el límite recomendado.
- Nueces
Los niños cuyos familiares sufren de fiebre del heno, asma, eczema o alergias a alimentos, no deben consumir cacahuates o mantequilla de cacahuates antes de los tres años de edad. Otros frutos secos, como las nueces, las almendras o las avellanas, están bien mientras se piquen o muelan finamente o como una mantequilla de nuez.
Los aditivos y edulcorantes que se utilizan en los alimentos han sido probados para la seguridad del consumidor adulto. Sin embargo, se deben evitar grandes cantidades de edulcorantes, que a menudo se encuentran en las bebidas. Diluye las bebidas que contienen edulcorantes con abundante agua y si se pueden evitar es mejor ya que no hay evidencia a largo plazo de que no tienen consecuencias en los niños.
- Alimentos ricos en fibra
Si todos los alimentos que sirves en una comida son integrales, tu hijo puede sentirse muy lleno antes de haber comido lo suficiente. Ofrece una mezcla de cereales y panes integrales y blancos, y poco a poco aumenta la cantidad de cereales integrales a medida que tu hijo se acerque a los cinco años de edad.
¿Qué alimentos debe evitar por completo mi niño?
Los huevos crudos o parcialmente cocidos y los mariscos pueden causar intoxicación alimenticia en los niños pequeños. Si se los ofreces, asegúrate de que estén bien cocidos. Los mariscos no se deben consumir más que una vez por semana.
Los peces grandes que viven por muchos años, como el tiburón, pez espada y pez aguja, pueden contener altos niveles de mercurio y no se les deben dar a los niños.
Las nueces enteras pueden provocar asfixia, así que no deben darse a niños menores de cinco años.
El té y el café se deben evitar, ya que reducen la absorción del hierro de los alimentos y su contenido de cafeína estimula mucho a los niños. Las colas o gaseosas dietéticas suelen tener alto contenido de cafeína y además pueden dañar los dientes, por lo que también se deben evitar.
¿Los niños pequeños necesitan suplementos vitamínicos?
El gobierno recomienda dar suplementos que contengan vitaminas A y D a los niños menores de cinco años para prevenir el raquitismo, una enfermedad de los huesos, y así asegurar su crecimiento y desarrollo normal. Esto es especialmente importante para los niños quisquillosos al comer y los de origen asiático, africano o medio oriental.
Fuente: espanol.babycenter.com
jueves, 14 de abril de 2016
{Salidas con Fran}
Mundo Cartoon
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miércoles, 6 de abril de 2016
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